domingo, 5 de marzo de 2017

Raïm Degustación


Gran descubrimiento para mí este atípico restaurante, situado muy cerca del Mercado Central de Alicante. Tiene un concepto más parecido a un bar de tapas, pero con todo lo que se le puede pedir a un buen restaurante. Muy buena comida, original, variada, de mercado. Buenos vinos, también originales, un buen servicio y muy cercano aunque informal (que se agradece), una decoración que le diferencia del resto.

Es una local no muy grande, con mesas de diferente hechura, unas altas, otras bajas, rodeado de vino en formato de tienda, también lo venden, y con una barra al fondo. Celebrábamos el xx cumpleaños de mi querido amigo J que tuvo el detalle de invitarnos, cosa que le agradezco, claro. 

Cuando llegué tomamos un vino en la barra, de una buena selección que tienen por copas. Saludamos a Ernesto Frutos, el cocinero, ya que un amigo nos lo indicó. Además se había pasado antes para decirle a Ernesto que nos tratara bien, cosa que hizo, ventajas de vivir en una ciudad del tamaño de la nuestra.

Una vez todos reunidos, nos sentamos en la mesa que hay junto a la entrada, rodeados de vino, y al ver la carta, Jordi nos recomendaró tomar seis o siete platos para los cuatro que éramos y compartirlos todos. Una vez elegidos, Héctor nos aconseja probar un vino de la Sierra de Francia, Salamanca que se llama La Zorra, con una mezcla de Tempranillo con una uva de cepas viejas que han recuperado que se llama Rufete. Buen vino.

Empezamos con un Ceviche de Pez mantequilla y bonito, no muy picante y sí en su punto de maceración, muy conseguido.

Siguió una ensalada de tomate con mollitas, ventresca y salsa de pimiento, que aportaba un perfume especial al conjunto. 


El Tataki de Atún Rojo y ajoblanco de wasabi, muy poco marcado y de una calidad espléndida, no hay más que ver la foto.


Un Pulpo al horno sobre crema de Coliflor Tostada, excelente combinación y un pulpo meloso, perfecto.


Una combinación de mar y montaña, Mollejas de Cordero con calamarcitos y salsa Ponzu, que nos encantaron y que supone una combinación de sabores armónica.


Finalizamos con unas cocochas de Merluza, un valor siempre seguro que se deshacían en la boca y un Onglet, Solomillo de carnicero o Regomeyo (como lo llama mi carnicero) que es una pieza del diafragma de la ternera sabrosísima, y poco consumida.

Finalizamos con una tríada de postres, sin olvidarme del segundo vino que tomamos, un Finca Collado Original Cabernet y Merlot que me ha parecido de lo mejor que he tomado en vinos de Alicante últimamente (y tomo con frecuencia).
Tiramisú
Postre de chocolate con picante
Torrija, leche preparada, Cacao y mandarina


El postre de chocolate con picante el que más me gustó. Rematamos con distintos vinos dulces a los que fuimos invitados. Una comida muy completa, con multitud de sabores y combinaciones, con un ritmo de salida de platos muy adecuado, y con unos vinos divertidos. Gran comida.

Saldríamos a unos 35 € por persona, precio muy correcto para la calidad y el servicio.

Recomendable al 100 por 100.

Raim Degustación
García Morato 8 (la calle la van a cambiar de nombre a Miquel Grau)

Alicante 966378188

martes, 21 de febrero de 2017

Teatro Bistrot

Emoción en el Teatro Bistrot. Sergio Sierra se encierra con 10 comensales en este mínimo restaurante tan especial en su concepto, ambiente, decoración, pero sobre todo en su cocina.

Tras un desafortunado cierre de la preciosa terraza que habían montado en pleno centro de la ciudad, el grupo de El Portal ha adoptado una decisión valiente que llevará a éste cocinero a alcanzar un reconocimiento que se merece, mantener el restaurante abierto sin la terraza, a pesar de su tamaño.



Es un mínimo espacio decorado como un bistrot y con un ambiente algo burlesque, lleno de espejos y muy francés, música adecuada al ambiente, y atención tan amable y explicativa que acompaña a la experiencia de comer en el Teatro Bistrot. Nos atendió Andrea de forma impecable, y el propio Sergio con el que pudimos hablar de tú a tú.

La fórmula ofrecida es un menú degustación que varía en función del número de pases. Elegimos el intermedio, que fue un acierto para una cena de tres horas de disfrute.

La comida está inspirada en la gastronomía típica de Alicante y llena de guiños a la tradición pero con unas presentaciones y preparaciones muy especiales, donde todo está muy pensado.

Empiezan los aperitivos con una esfera de aceite y almendra muy suave, unas ramitas de hinojo de mar encurtido curiosísimo, seguido de una cebollita rellena de anchoa y una original versión de pan con tomate y allioli, amplia y finísima torta crujiente con polvo de tomate y mínimos detalles de un all i oli muy suave.



Rematan los aperitivos una mojama de atún a medio camino entre el atún crudo y el salazón, que tiene lo mejor de ambos mundos, y una hueva de mújol (la reina de las huevas) también semi hecha que nos hacen empezar a sentir el nivel del recorrido.


Después una entrada de quisquillas crudas con alcachofas en un caldo suave hecho con las cabecitas del marisco realmente fino y conseguido.

A continuación una maravilla de plato basada en la alcoyana tradición de la cena del pobre, en la que el día antes del sorteo de la lotería de Navidad se comen sardinas con pericana y huevo, consistente en unas habas verdes tiernas, un huevo en el que tanto la clara y la yema han sido transformadas, unos trocitos de sardina ahumada un quizá algo de polvo de ñora que comido todo mezcladito daba ganas de llorar.

Después salmonete en dos pases. Una torta crujiente de sus escamas, y unos patés de su hígado bien contundentes para empezar y unos lomos cocidos en un leve caldo de verdura que se deshacía al comerlo. Potencia y finura, lo que demuestra un conocimiento de éste colorado rey del mar.




Un taco de atún escabechado levemente, con su centro bien rojo, aprovechando el clásico escabeche y el moderno uso del atún que tanto se ha introducido en todas las cocinas del mundo.

Finalmente, una creación aparentemente sencilla pero creo que resume el espíritu de la cena. Conejo con tomate, nada más alicantino, un muslo de conejo y una almendra grande de una pasta de tomate con un sabor concentrado que casi es evocativo. Magnífico plato.

Antes de llegar a los postres otro divertimento, “montadito” de morcilla de Pinoso, consistente en un par de obleas cuadradas y una mínima cantidad de morcilla dulce para dar un bocado antes del postre. Otro guiño a los sabores locales de toda la vida.


Ya llegamos a los postres, un primer postre de trufa de trufa, mezclando el chocolate con la trufa negra, y un segundo platillo con unos bombones, un polo y unas galletas para rematar.




La carta de vinos es acorde al lugar, elegimos primero un Viña Tondonia blanco reserva de 2003 con una buena cantidad de madera y unos años fantásticamente bien llevados (un pelín frío al principio), y un mencía de lujo, el Veronica Ortega ROC 2011, con un recorrido larguísimo.

En resumen una de las mejores experiencias en gastronomía en Alicante, que en breve será muy difícil conseguir. Puede parecer algo caro, ya que el menú elegido vale 75 € sin vino, pero conviene ahorrarse dos cenas inconsecuentes que terminan con gin tonics de los que luego nos arrepentimos al día siguiente y que olvidamos sobre la marcha y cambiarlas por una delicia para los sentidos.

Gracias.

Todo está en la web




sábado, 28 de enero de 2017

Mish Mish

Ayer disfrutamos de una excelente comida en el restaurante Mish Mish, en la Plaza de San Cristóbal, uno de los enclaves más singulares de Alicante, en la entrada del "Barrio".

Ya hace muchos años que la comida libanesa entró en nuestra ciudad, recuerdo comidas ya hace 25 años en un restaurante en la Albufereta, y después de forma esporádica.

El esfuerzo en imagen, decoración, carta y web de Mish Mish es muy llamativo. El desarrollo de su web es propio de una cadena, por su profusión en fotografías, y explicación de los platos, que en el caso de cocinas como la libanesa es muy necesario para nosotros.

El local es blanco, es lo primero que me viene a la cabeza al ver su fachada y su decoración, por la luz que recibe a mediodía del ventanal que da a la plaza. Por la configuración en U del espacio, la entrada es la dedicada a restaurante, y la otra parte de la U es la tetería. Las mesas y sillas son sencillas, sin mantel, con un cubre rectangular propio integrado en la decoración del local.

Cuando llego a comer, me han elegido la comida, ya que teníamos que terminar temprano. Una fórmula de menú de tres platos libaneses y un segundo plato, más un postre y té por 12,5 a 15 € por persona. Como eramos tres, las entradas fueron 9 platos diferentes, cosa que me encantó, ya que es lo propio de la cocina del medio oriente.


Los platos fueron Hummus (no podía faltar), Hummus Beiruti (picante de verdad), Muhamarah, (lo que más me gustó, una pasta roja especiada espectacular), Fool (tomate y habas, combinación muy alicantina por cierto), Kishka (una textura muy agradable), patatitas especiadas (lo más "normal"), Tabulah (la ensalada de perejil), y una cazuelita con una sopita de pollo.

De segundo, unas brochetas de pollo, de cordero, servidas con ensalada y patatas fritas, y un Kuzzi, enorme pastel relleno de arroz, guisantes, carne picada y piñones con una ensalada de yogur con pepino fresquísima.

Unos postres testimoniales que se agradecen porque las raciones de comida son bastante grandes, y un té final para una comida de buen nivel.


Desayunos en la terraza de gran ambiente.

Restaurante Mish Mish
Plaza San Cristóbal 8
965230643
www.mishmish.es

La web es imprescindible

domingo, 27 de noviembre de 2016

El Baret de Miquel Ruiz


Por fin conseguí ir al Baret, gracias a que mi amigo JP me cedió una reserva para una comida a la que no podía ir. Enseguida montamos una excursión para aprovechar este privilegio. Se puede leer mucho sobre Miquel Ruiz, de cómo abandonó el mundo de la presión para montar su bar personal. Al entrar en el cuadrado que forma el local, un antiguo pub en el centro de Denia, con su barra vintage, colección de sifones, sillas y mesas sencillas pero coloridas y el salvaplatos de papel, me empezó a encantar el concepto. Es de los más alicantino, el renunciar a las formas y al detalle para centrarse en la comida. El servicio es familiar e informal, la carta de vinos con anotaciones a bolígrafo, y la mayoría de los platos que comimos, fuera de carta.

La comanda fue registrada matemáticamente, ya que intentamos probar muchas cosas, y el orden y las cantidades de las razones fueron ajustadas de forma precisa.

Pedimos un vino Mencía, Casar, que nos acompañó muy brillantemente durante toda la comida.


 La primera tapa fue el caramelo de hueva de atún con avellana caramelizada, auténtico dulce (salado) gracioso, y poco apto para desconocedores de nuestra gastronomía.

Después unas Patatas bravas estilo el baret, en una base de all i oli, las patatas en vertical y la salsa de tomate encima, una diversión.

Siguió un platazo, Queso fresco de almendra, capellan a la llama, tomate seco y asadillo, se abre la coca y se rellena con un poco de cada cosa. El queso de almendar estaba para llorar de bueno, y la combinación de sabores extraordinaria.
A continuación Empanadilla con guacamole de guisantes y tataki de bonito, Buena combinación de sabores, un bonito en su punto justo.

 Mini bocadillo de arroz a banda, otra diversión, ya que es un bocadillo con el sabor del arroz a banda dentro, cual montadito sevillano de pringá pero en versión alicantina.

 Figatell de Sepia, en la foto ya partidas, unas hamburguesas de Sepia con el nombre precursor de las hamburguesas, que ya se hacían en la Marina Alta hace muchos años.

 Sashimi de caballa con happy japo de cebolla, con unas bolas rosas que no averiguamos que eran pero que combinaban perfectamente con la caballa, muy buen pescado para comer crudo.

 Esponja de ceviche con erizos, servida en un plato con forma de erizo y con los sabores de cada cosa, muy conseguido.
 Coca pizza de Niscalos con cerdo ibérico, en pleno esplendor de los níscalos, un contrapunto de sabor a carne después de su ausencia hasta el momento. 

 Sargo imperial en fritura de gamba amb bleda (acelga), una base de sabor a verdura con un pescado blanco con una costra de gambas fritas. Espléndido.


 Tabulé de cordero con verdura y tira de cordero asado. Ya llegué con el paladar cansado.

Tomamos cuatro postres, uno de varios chocolates (sin foto), tarta de manzana, tarta de wiki....


El nivel es grandioso, la elección de ingredientes, su calidad. Despojando a la comida de la parte más prescindible, Miquel y su equipo, consiguen poder dar todo esto por 40 € por persona, y ser de lo más demandado de España.

Una maravilla. El facebook merece la pena

El Baret de Miquel
Carrer Historiador Palau, 1, 03700 Dénia

Móvil para whatsapp: 673740595

Bodhigreen

Los restaurantes vegetarianos no suelen tener término medio. Suelen ser aburridos o todo lo contrario, ya que la imaginación cuando limitas gran parte de los platos de ingredientes tradicionales, debe jugar un buen papel.

El Bodhigreen es lo más imaginativo y variado en vegetarianos en nuestra ciudad en el que he estado. Está situado en un local de mucha tradición en la calle de San Fernando, donde tras muchos años de estar cerrado (históricamente hubo una tienda de maquinaria agrícola, se han sucedido numerosos negocios de hostelería, pubs, cafeterías y restaurantes.

Casi siempre está lleno, el público mayoritariamente femenino. Hay un excelente menú por 10,90 que es muy completo y variado. Nosotros comimos a la carta este viernes. Las bebidas son "ecológicas" salvo la cerveza. No hay refrescos convencionales, por lo que los alternativos y las cervezas ecológicas que los sustituyen son singulares y mucho más caros.

Elegimos tres primeros para compartir entre la extensa carta, Unos involtini de berenjenas (antipasto italiano por antonomasia) bastante grandes y muy buenos, unos nachos con mucha población encima y la ensalada con el nombre más original de la carta, Ensalada Arco Iris del unicornio: mezclum, quinoa,remolacha,maíz asado,zanahoria, pimientos,pepino, alubias de boca negra, feta, tomate, lombarda y aguacate con salsa de lima, cilantro y menta, nada más y nada menos.



 De segundo una lasaña vegetal, de gran tamaño, bien realizada, y un bol de la abundancia, otro plato que elegí por el nombre,  (no me puedo resistir a los nombres imaginativos), verduras al vapor, boniato asado, arroz integral, lentejas, verduras asiáticas salteadas al sésamo, tempe y kimchi con salsa de tahín, cúrcuma y limón. El nombre está bien puesto, es abundante, y no pude terminarlo.





Para repetir, sin duda, y probar el menú. A la carta salimos a unos 20 € por persona (con un postre para compartir entre cuatro que no probé). 

Bodhigreen
San Fernando, 46
Alicante
Teléfono 965213144


jueves, 24 de noviembre de 2016

Córdoba

Recientemente hemos disfrutado gracias a la pertenencia a una bendita locura llamada La Real e Ilustre Orden de los Caballeros y Damas de la Buena Gente, de un evento mucho más amplio de lo que describo a continuación, que es un extracto de la parte gastronómica.

En una de las ciudades más acogedoras de España, aconsejados por grandes conocedores locales, y teniendo en cuenta que éramos un grupo numeroso, disfrutamos de tres de los más afamados locales la que fue capital del mundo.

Cazuela de la Espartería



Situada en la antigua Calle Espartería, donde se situaba el comercio de esparto a la entrada de la magnífica plaza de la Corredera, el antiguo centro del comercio de la ciudad se encuentra esta taberna, fundada en 1998 y con una aceptación muy importante entre los cordobeses, ya que en ésta ciudad todavía no se han segregado los turistas y los locales, al igual que en otras vecinas ya inundadas de visitantes.

El local es muy movido generalmente. Tiene una planta baja con numerosas mesas y una pequeña barra y en el piso de arriba hay varios salones. En el que estuvimos, decorado como un salón de un cortijo de campo,  nos sirvieron la Manzanilla traída por gentileza de Enrique y Ramón, aparte de buenas cervezas y un fino de Montilla, El Pensamiento, con una profundidad de sabor muy diferente a sus hermanos gaditanos. (Animaros a probarlo con tranquilidad y sin prejuicios y descubriréis un muy buen vino).

Empezó la ronda de tapas con un salmorejo dentro de un botecillo hermético muy original, seguido por una sucesión de tapas típicas cordobesas y andaluzas, como croquetas, albóndigas, tortillitas de trigueros, carrillada, pinchos de gambas, bocadillitos de pringá, y postre. Era como estar en el salón de tu casa lleno de gente en un día de Navidad.

Rincón de las Beatillas

Histórico local cordobés, taberna desde los años 40, flamenca y torera, muy clásica en su cocina, un buen sitio para entender la gastronomía propia de Córdoba. Su patio central te transporta a otra época. El barrio donde está situada es de lo más característico de la ciudad, algo fuera del circuito más poblado. Sólo el paseo para llegar a ella a través de los Jardines de Orive ya merece la pena. Su salón superior dio amplia cabida a todos los que asistimos a la excelente cata de aceite oficiada por Juanma Luque, y las dos o tres tapas servidas dieron muestra de la excelente calidad de su cocina, tortilla de patatas, japuta en adobo y boquerones al limón, (una fritura en un punto excelente ambas),  junto con el pan mojado en los aceites crudos y sabrosos fueron un buen aperitivo, sí señor.

Casa Pepe de la Judería


La gran estrella gastronómica de todo el evento. Histórico restaurante que data de 1920, y que a pesar de estar en una de las zonas más turísticas de la ciudad, la calidad es un sello de la casa.
Nos prepararon una planta completa para nuestro esparcimiento con un espacio para la degustación de los diferentes vinos que viajaron desde diferentes puntos de España.

Empezamos con un excelente Jamón de Bellota del valle de los Pedroches, nada que envidiar a otros ibéricos cercanos, y con una generosidad difícil de encontrar cuando en un evento se anuncia éste plato, Queso Calaveruela, excelente queso de leche cruda de Fuente Obejuna (¿Quién mató al comendador?), vasitos de Salmorejo con Jamón Ibérico y de su pariente Mazamorra (sin el tomate ni el color), con la densidad adecuada al uso en Córdoba,  Piruletas de Berenjenas con Miel, (nada más cordobés) , Tostas de Ensaladilla de Pulpo, (suave ensaladilla viuda con unas rodajitas finas encima), Croquetas Cremosas de Puchero, Patatas Moriscas (una suerte de patatas bravas con una salsa con sabor árabe), Cartuchos de Bacalao Frito (una tradición andaluza cada vez más escasa) y Flamenquín ibérico con patatas, todo de una excelente calidad, gran servicio y una abundancia poco habitual. Finalmente pasaron bandejas de dulces, incluyendo el famoso pastel cordobés.

Una muestra de primer nivel de cocina cordobesa, sin escatimar ni un punto en servicio ni calidad, que para una reunión de ochenta personas es algo muy difícil.

En el Hermanamiento de las Denominaciones de Origen pudimos disfrutar de Manzanillas tan destacadas como Barbiana y Solear, mosto de Jerez, (una curiosidad muy interesante y muy difícil de probar), varios txacolís (muy bien explicados), vinos de Madrid, de Campo de Borja, Cariñena y Calatayud, Rueda y Cigales, Alicante e incluso sidra Asturiana. De Blanco a Tinto, de sencillo a complejo, de Norte a Sur.


Disfrutamos de una muestra representativa de la gastronomía tradicional cordobesa, y aprendimos de una manera sencilla las claves del aceite de oliva, no podemos exigir más a la parte gastronómica del viaje. Tiempo habrá para seguir ampliando conocimientos.


lunes, 29 de agosto de 2016

Reto gastronómico- Alicante Experience



Este pasado fin de semana tuve que afrontar un reto. Venían a vernos unos buenos amigos de La Coruña, y queríamos ofrecerles una pincelada de la gastronomía de la que tanto presumimos. Tenía que organizar una cena y una comida.

El tema tiene miga, ya que para unos gallegos que saben lo que es el buen pescado y marisco hay que atinar mucho. Pensando en donde llevarlos, me surgió otra duda, los sitios tenían que tener cierta estética. La verdad es que a nosotros nos gustan los sitios escondidos, los bares con sabor, y eso para una primera vez quizá era demasiado.

Pensando en que es verano además, teníamos que ofrecer una visión de los mejor que tenemos aquí al lado, que es la Playa de San Juan. La elección de la cena fue rápida, la terraza de La Ponderosa, en primera línea y con una presencia impecable, con su iluminación nocturna en azul y su barandilla de cristal. Elegimos un pulpo a la brasa, (¿dar Pulpo a unos gallegos?) que resultó estar imponente. Un tataki de atún, servido con dos puntos de cocción, una mitad más cruda que la otra de una calidad excelente. A continuación unos sepionets mínimos con ese sabor tan particular. Este mínimo cefalópodo es uno de los placeres locales.

Y finalmente un pez de San Pedro a la plancha extraordinario, que fue servido con unas patatitas y pimientos fritos.

Unos postrecitos para compartir (leche frita y souffle de chocolate) de y un vino de Blanco de Alicante Sierra Salinas, con su punto de moscatel y algo de madera que complementó muy bien la cena.

Pretendíamos que no fuera una digestión pesada y lo conseguimos. Un acierto.

Al día siguiente Alicante nos deleitó con una de esas mañanas de humedad potente y 33 grados, que hacen que un buen paseo sea algo complicado, y tras deambularr por el barrio, entrar a ver la Iglesia de Santa María, la Plaza del Ayuntamiento y la Explanada, subimos al castillo a mostrar la perspectiva de la ciudad. Nos sentamos a tomar una cerveza para reponer líquidos y afrontar el recorrido que nos debía de llevar al Club de regatas, al Aldebarán.



Como quería enseñar lo que es un buen arroz, tuve muchas tribulaciones para elegir el lugar. La calidad del arroz del Aldebarán es una garantía, y el ambiente algo decadente del club (igual que el de casi todos los náuticos) creí que gustaría a nuestros coruñeses.

Elegimos esta vez un asadillo con capellanes (finísimo), una ensalada con un picadillo de salazones que nos permitió explicar lo que es la cultura de estos productos, y unas quisquillas (que vinieron con la hueva de un azúl eléctrico que descolocó a nuestros amigos). Quizá les faltaban unos segundos de cocción, pero estaban muy buenas.

El arroz elegido era de fondo de pescado, y tenía sepia, rape, alcachofas y ajos tiernos. Muy generosas raciones, y de un sabor profundo pero sin pasarse. Ideal para entender lo que es un buen arroz y sus diferencias con la paella.

Maridamos con Cava (Un Anna blanc de blancs estupendo) que es un truco que me enseñó hace años en una cata de Bodega Selección Esteban de la Rosa (el padre). Hace la digestión del arroz mucho más ligera que bebiendo tinto.

Un poco de helado de turrón y algo más para rematar una comida que creo que mantuvo bien el pabellón alicantino.

Después de una breve sobremesa, rematamos la tarde en Benidorm sentados en el Balcón del Mediterráneo hasta la puesta de sol por encima del Hotel Bali y la playa de poniente, rodeados de 400.000 personas en la creación del recordado Pedro Zaragoza Orts, un auténtico genio.

Creo que nuestros amigos se fueron satisfechos, nosotros pasamos una noche y un día magníficos que comparto para dar ideas a quien lo quiera.

La siguiente visita intantaré avanzar más en los detalles más singulares de nuestra tierra.


Restaurante La Ponderosa
Severo Ochoa 2
Playa de Muchavista El Campello
Teléfono 965659910



Restaurante Aldebarán
Real Club de Regatas, Muelle Pte., 1
03113 Alicante
Teléfono 965123130

Las fotos son de las webs de los restaurantes y de google, no era la ocasión para sacar el teléfono.