domingo, 31 de julio de 2016

A'Barra Madrid

En mi opinión, la industria de la gastronomía tiene varios niveles, dependiendo de el estado de un restaurante y de su origen. Hay grandes que han empezado desde abajo, y lo han ganado a base de trabajo y diferenciarse de los demás, hay pequeños que quieren seguir siéndolo y que consiguen un nivel semejante a los grandes con sencillez y trabajo, todas las gamas intermedias, y hay proyectos como el de éste restaurante de Madrid que empiezan desde arriba.

Pertenece a un gran grupo del mundo de la gastronomía, formado por La Catedral de Navarra y Joselito, con lo que gran parte de los suministros los tiene garantizados. El jamón es omnipresente, incluso forma parte de la decoración del local. Esta es apabullante, con madera de roble por todas partes, y diferentes espacios, incluido el central, que es su barra, donde hay una comida y una cena al día simultánea para todos, y cocinada en medio, un show gastronómico que da nombre a todo. Es un menú largo, con un precio de 88 € bebida aparte. El día que vamos nosotros no hay mucha gente, aunque sí en el resto del restaurante, de servicio normal, destacando la presencia del presidente de la Real Academia de Gastronomía en una de las mesas.

Nos sentamos tres a comer, y nos preguntan muy amablemente si deseamos algún aperitivo, cosa que lógicamente pedimos, y se produce un suceso surrealista, que describo sin dar mayor importancia. Pedimos un blanco de Valdeorras, y vemos que os traen un chardonnay francés. Mi prudente amigo A. consulta el porqué y nos dicen que ha sido la elección del sommelier, a lo que pregunta que cuanto cuesta la botella. La contestación es "no lo se, tenemos una bodega muy extensa y no puedo saber el precio de todas", y entonces lógicamente y con cortesía, indicamos que por favor que lo pregunte. El sommelier acude y va a consultarlo, y aunque nos parece algo caro, decidimos beberlo ya que estaba abierta.

A continuación pedimos unos primeros a compartir, precedidos de unos aperitivos de la casa, correctos. Todos los platos tiene versión de media ración, aunque nos informan de que las medias raciones son muy pequeñas para compartir.


 Terrina de Foie, agua de manzana y lágrimas de frutas de temporada, Muy sabroso y conseguido, buen inicio.


Trilogía de Jamón Joselito 10/11/12, tres platitos de Jamón de tres añadas, para catar su diferencia. Muy curioso, sobre todo el hecho de que coincidimos en que los mejores eran el más joven y el más viejo.


Arroz de Montaña, setas de temporada, caracoles e hinojo. Profundo y excelente, un gran arroz (diho por un alicantino en Madrid)


Mi principal fue un Bacalao, sus lascas al Pil Pil y sus callos a la Vizcaína, de muy buena facción. Mis compañeros eligieron salmonetes y el pescado del día que era Urta y a ambos les gustó.





Y finalmente dos postres, Composición de chocolate y Milhojas rellenas de diplomática y nata con helado de Romero. 


La comida fue muy entretenida, y con la botella de vino comentada anteriormente y una de Valdeorras, que conseguimos que llegara, salimos a unos considerables 80 € por barba, que es un precio alto, justificable por la inversión, pero quizá hay que mejorar en el servicio para cobrar esas cantidades incluso en Madrid. Finalmente nos obsequiaron por un recorrido por todo el restaurante cocina incluida (impoluta), y una amabilidad extrema.

Es un restaurante que no te deja indiferente. En el fondo, lo recomendaría en un día de celebración en el que no importe tanto el precio como en los días normales.

Una web muy trabajada, http://www.restauranteabarra.com/

Restaurante A'Barra

Calle del Pinar, 15, 28006 Madrid
Teléfono 910 21 00 61

jueves, 16 de junio de 2016

Mariano Cocina Malagueña

En la hiperconcurrida Málaga, que pasa por haber sufrido la mayor transformación de una ciudad española en los últimos años, es ya difícil encontrar sitios como este restaurante con ambiente netamente local.

Es difícil andar por la calle en un sábado, y ocurren fenómenos tan singulares como una procesión de semana santa con sus militares, su banda completa etc en pleno mes de Junio. Guiados por L., y tras pasar la plaza de Uncibay (capitán vasco de extinto apellido que conquistó Málaga), girando a la izquierda en una calle sorprendentemente tranquila está el Restaurante Mesón Mariano.

Hay una barra tradicional a la izquierda, que comparte espacio con un comedor donde encontramos una mesa de forma milagrosa. Hay multitud de fotos de Mariano con diferentes personalidades, y al fondo unas tinajas sobre un mural con un enorme olivo.

Nos pasan la carta, donde se abre un espectro de platos apetecibles casi en su totalidad, sin concesiones a la modernidad pero con mucha variedad. Elegimos una ensalada malagueña, que traen enseguida, que consiste en patata cocida, unas aceitunas, naranja cortada en dados y bacalao. Todo de buena calidad y bien ejecutado.



A continuación la reina de la casa, como reza la carta la alcachofa. Las pedimos rebozadas y fritas. Muy finas, muy tiernas para estas alturas del año. Unas croquetas de cocido, que están bien resueltas, y unos albondigones (bien elegido el nombre) con una salsa espesa, casi naranja y unas patatas fritas de verdad, en su punto.

Gran calidad, atención tradicional, buen tamaño de las raciones, cerveza bien tirada, y  precio muy ajustado, salimos a 12 euros por persona con un par de bebidas por cabeza.

En la carta de vinos hay varios vinos de Ronda, que no suele salir de la zona y que es muy interesante.


Calle Granados 2
teléfono 952211899

http://www.restaurantemesonmariano.es

jueves, 2 de junio de 2016

Ronda 14 Madrid









Tras una recomendación de mi gran amigo A, conocedor de los entresijos madrileños, y después de un día intenso, que requería un final adecuado, entré junto con mi hijo G en Ronda 14, sin saber muy bien a qué nos íbamos a enfrentar. Está situado en el barrio de Salamanca, con lo que eso conlleva en cuanto a la clientela.

El local es muy informal, más parecido a un bar, con mesas altas a principio y un comedor pequeño al fondo, con una decoración industrial, una gran pizarra al lado de la barra con muchas anotaciones.
Es un experimento culinario interesante, la fusión de la cocina peruana con la asturiana, que la verdad no se parecen mucho.

 Nos dejamos guiar por César a la hora de pedir. La carta es de “raciones” digamos que algo más grandes que una tapa, para ir pidiendo diferentes cosas. Nos aconseja tomar los platos de frío a caliente, y empezamos con un Ceviche de Xarda (caballa) con calamar y leche de tigre, intensísimo y muy conseguido, con unos calamares empanados muy finitos y crujientes encima de una buena cantidad de ceviche.



 Uno de los mejores platos de la noche.

A continuación dos platos de “sushi”, nigiri-hamburguesa de Wagyu, rocoto y azul, un buen bocado, y un Roll de mar y montaña, langostino y carne roja extraordinario, todo con sus dosis de picante propio de la cocina peruana.



Seguimos con unas Gyozas de anticucho (corazón de ternera) con picada de aji limo y cilantro tremebundas, varios bocados combinados con un sabor muy profundo y una textura de seda. El mejor plato junto con el ceviche.



Nuestro último plato iba a ser uno muy curioso, cachopinos de ternera con queso de cabra y setas, que resultaron ser unos envueltos de carne empanada con un toque exótico, muy tiernos y con la dosis de complejidad que ya íbamos esperando, ya que fue otra sorpresa agradable. La cama de puré de patatas muy conseguida, (hay que ver el trato que los peruanos consiguen de las patatas).



Al final pedimos uno más, (G siempre tiene hambre), unas patatas rellenas de carne guisada que también se me antojaron más americanas que españolas, con una carne desmenuzada sobre un volcán de patata muy tierna empanada.


Muy buenas combinaciones, agradable servicio, aunque la decoración es demasiado dura para la calidad de la comida. Lo convierte en más abierto, y así está siempre lleno, parecían los viejos tiempos del barrio por lo concurrido y animado.

Con un par de Grimbergen una Mahou, una agua y una copa de Mencía Petit Pittacum (no pedir vino hasta los platos finales), salimos a 37 € por barba, que para ser Madrid me dicen que es adecuado. La experiencia fue muy divertida y la comida es excelente.

Para recomendar mucho. Gracias A.

Ronda 14
General Oraa 25
Madrid

Teléfono 91411173

sábado, 23 de abril de 2016

Bistrot de Llevant



En el mismo local que el antiguo La Marmita, se estableció este Bistrot francés, muy muy francés. Alicante es tierra de restaurantes de nuestro país vecino desde siempre, y estamos muy habituados a la cocina francesa clásica. Aquí se encuentra en estado puro, y con una ambiente muy particular.

La decoración es muy detallista, desde el suelo hidráulico original, las lámparas en forma de botella, las mesitas, bancos, mesas de madera, velas, exposición de arte...

Hay una carta muy tradicional en el buen sentido de la palabra, y una pizarra con las sugerencias del día.

Pedimos todas las sugerencias entre los cuatro, más dos steak tartar pequeños, acompañadas de un Merlot de Montpellier, de las bodegas Montagnac.

Antes de los platos, nos traen una tapenade con pan frito, bastante suave. Llega la piperrade que tiene atún en escabeche, muy bien preparada y presentada, la ensalada con queso fresco, piñones, hierbabuena, limón confitado y tomate Raf, primavera pura, y el camembert asado con miel, que tampoco está fuerte. El trío de primeros es excelente.

Yo como la Pastilla de cordero, con jugo de especias suaves y un puré de tubérculo naranja a su lado, sabor árabe occidentalizado muy bueno, Tanto el bacalao como el steak tartar son bien recibidos también. 

Rematamos con dos postres y una mini tabla de quesos para terminar el vino muy adecuada, una Ille Flotante de merengue que no nos complace en exceso, y un Cremeux al chocolat rotundo.




En resumen un sitio muy agradable, bien decorado, y en el que se come muy bien. 

La web y facebook son muy explicativos.




Bistrot de Llevant
Diaz Moreu 49
Alicante
Teléfono 965200233

martes, 19 de abril de 2016

Restaurante Laurentina. O Rei do Bacalhau


Gratísima experiencia en este fantástico restaurante de Lisboa. Hacía tiempo que no tenía una comida redonda en todos los aspectos, ya que tanto en la comida, como en el servicio, el ambiente, la decoración y la extrema amabilidad fue una visita de 10.

El restaurante está en una zona no muy turística, por lo que a la hora del almuerzo el ambiente es mucho más local y tranquilo (a pesar de estar lleno). El comedor es rectangular, tras pasar un mostrador de recepción y con una decoración clásica pero muy actualizada.


Fuimos atendidos por Luisa con extrema amabilidad y enseguida nos trajeron pan con aceite y unas croquetas de Bacalao (no podían ser de otra cosa). Elegimos el vino blanco de la casa, un Alpedrinha reserva, con madera y de muy buena calidad.




Elegimos dos platos de Bacalao (tiene una carta bastante amplia, pero teníamos que probarlo. Un Bacalao à Brás (acompañado de ensalada), que es la receta más clásica de Bacalao en Lisboa, lleva patatas paja, cebolla y huevo. Espectacular, sin palabras, y un Bacalao con Broa servido muy bonito, en capas con la broa encima (pan de maíz) y unas patatas debajo. Hay otros ocho bacalaos que hubieran merecido más visitas.
 


La cubertería, mantelería y vajilla es de buena calidad, clásica. Finalmente Fernando nos recomienda Baba de Camelo, un postre hecho con leche con sabor a caramelo que compartimos. Terminamos conversando de todo un poco con el amabilísimo personal.

Pagamos unos 50 euros entre dos.



Definitivamente, el mejor sitio de nuestro viaje, y una pena que no nos diera tiempo de repetir. Los Jueves por la noche leemos que tienen fado en directo con un menú cerrado.

Restaurante Laurentina
Av. Conde Valbom 71A, Portugal
Teléfono:+351 21 796 0260





domingo, 17 de abril de 2016

Pharmacia Lisboa


En cualquier ciudad, en las zonas turísticas es complicado encontrar sitios que no estén diseñados y pensados para los visitantes. Al preparar el viaje aproveche las recomendaciones de un gran amigo que está relacionado laboralmente con Portugal y uno de sus compañeros nos recomendó éste restaurante entre otros.

Está bastante escondido, pero en una zona con unas vistas estupendas al río, dentro del museo de la Farmacia, en el barrio alto. El local está decorado íntegramente como una farmacia antigua, hasta el más mínimo detalle, una ambiente estupendamente conseguido.


Cuando nos sentamos, junto a un gran cartel con el nombre de la cocinera, que se llama Susana Felicidade, y nos traen una botella de agua en un frasco de alcohol, aceite en uno de cuentagotas, y unas aceitunas y mantequilla en otros dos tarros.


Nos explican que su tipo de comida es para tomar varias cosas a modo de tapas (petiscos en portugués), y elegimos varias cosas (no son pequeños los platos si se consideran tapas desde luego). Los describo en el orden en el que nos los trajeron.

 Choco frito e sardinha albardada en farina de milho con maionese de cenoura (zanahoria), Sepia con una cobertura compacta algo tiesa, y unas sardinas empanadas muy particulares. El vino elegido por la camarera (mi conocimiento de los vinos de Portugal es limitado por desgracia, porque hay muchos y muy buenos), Mar da Palha, un Syrah bastante potente.


Salada de Legumes grelhados, beterraba assada, queijo picante de Castelo Branco, torradas de bolo do caco e salsa, una ensalada de entre siete u ocho todas originales y con una descripción que dice todo lo que lleva. El queso era como un requesón compacto, remolacha, lechuga, berenjena asada fría. Bastante bien.

Tomamos un bacalahu, Grao, pure de cenoura algarvio e pimentos assados, al que no hice foto pero que hizo su papel, unas lascas de bacalao de bastante calidad.

Y un  estofadillo de porco preto com compota de pimentos e papas de milho, que eran unas carrilleras de ibérico en salsa muy ricas. La carta es bastante amplia y apetecible.


Tras mirar el recetario, elegimos de postre una tarta de limón biológico en frasco, muy grande, que nos satisfizo a los dos.



 Finalmente vino la cuenta en un frasco de muestras, y para dos fue de 63,90. El IVA del 23 % se nota en las cuentas pero el sitio por su decoración y casi diría tematización creo que lo merece,


Buena recomendación que extiendo humildemente.

Bica › Rua Marechal Saldanha, 1, Bica, Lisboa
NÚMERO DE TELEFONE 21 3462146


https://www.zomato.com/pt/grande-lisboa/pharmacia-bica-lisboa


lunes, 11 de abril de 2016

Cervejaria Barcabela. Lisboa



Después de un buen paseo desde el centro de Lisboa en busca de la archifamosa Cervejaria Ramiro y encontrar una cola en la puerta de unas 20 personas (todos turistas, al igual que la mayoría de la gente que se veía dentro), desandamos unos pasos y a menos de 100 metros decidimos entrar en la Barcabela, que tenía un ambiente mucho más local y además lleno de locales que veían el partido de la champions entre el Bayern y el Benfica, frente a sus açordas y sus cervejas.

En el acuario del marisco había unas enormes langostas y no menos imponentes sapateiras (bueyes de mar), y detrás el comedor, sencillo y con aspecto setentero. Además una barra poblada por parroquianos bebiendo Sagres.

Nos presentan dos cartas, la de los platos normales en portugués, y la del marisco acompañada de fotos. Pedimos unas almejas ao natural (amêijoas) (12 €) , una sapateira (21 €/kg) y dos camaroes tigre grelhados (59 €/kg) e insensatamente un plato de açorda, ya que no nos imaginábamos el tamaño de lo que habíamos pedido.

De beber unas imperiales de Sagres (cañas), que te traen siempre que se te vacían sin preguntar nada más que cuando dices que ya no quieres. Fresquitas y en su punto.


Mientras esperamos nos traen pan tostado con mantequilla incorporada, que vamos comiendo, ya que teníamos bastante hambre y con la cerveza nos entraba muy bien. El plato de almejas entró enseguida, de una calidad espectacular.

En unos diez minutos trajeron la sapateira que nos dejó boquiabiertos por su tamaño. El cuerpo relleno con unas cucharitas y las pinzas ya cascadas aunque también nos dejan un escarbador y un martillito con su base de plástico para rematar.

Asustados por lo que iba llegando, trajeron la bandeja con los camaroes tigre a la parrilla con mantequilla y ajitos picados tremendos, una especie de langostinos xxxl, que en Portugal son muy apreciados. Yo no los había visto nunca, son de un sabor muy bueno, pero se nos hicieron algo duros de textura. Como era la primera vez que lo tomábamos no puedo opinar demasiado, pero también nos gustaron.

Entretenidos sobre todo con las patas de la sapateira, llegó el camarero y nos preguntó amablemente, ¿Açorda só o Açorda no? ya que vio que claramente nos habíamos pasado.

Muy de agradecer, y muy buena atención. No pedimos postre, ya que nos llenamos. Cervezas incluidas, la cuenta fue de unos 40 por persona, pero para la cantidad, servicio y ambiente nos pareció justo.

Muy interesante nuestra primera cena en Lisboa, sitio local, sin concesiones a la estética moderna de los restaurantes, y definitivamente muy interesante.

En la web hay bastante explicación. Incluyo un link a zomato que es una web muy curiosa dende la gente carga la carta de los restaurantes y en Lisboa hay mucha información.

Cervejaría Barcabela
Rua da Palma 285
Lisboa
Teléfono 218863567

http://cervejariabarcabela.com/

https://www.zomato.com/pt/grande-lisboa/barcabela-mouraria-lisboa