miércoles, 31 de octubre de 2007

Raco del Turia. Valencia

Mucho podríamos hablar acerca de las diferencias entre el arroz en Alicante y en Valencia, pero sólo expondré una que debía ser definitiva. Los valencianos tienden a decir que el mejor arroz se come en su casa, mientras que los alicantinos tendemos a discutir en qué restaurante, chiringuito o bar está mejor. Esto no indica que cocinemos peor, sino que el nivel del arroz en los restaurantes es superior.

Hoy he comido una típica comida de picaetas y arroz, en un restaurante de buen nivel, pero sin pretensiones decorativas, donde el dueño saca más o menos lo que quiere. Antes de un mitad y mitad de arroz a banda y arroz de verduras, hemos comido unas anchoas caseras servidas en tomate triturado (a mí me gustan mucho más que las envasadas de Cantabria o la Escala, están mucho más suaves y saben a pescado, y no a sal), unos boquerones sin cabeza (no especialmente buenos) y unos mejillones Tigre.

Los arroces estaban para mi gusto con falta de aceitito, muy poco engrasados. El de verduras más apetitoso, el a banda con poco sabor a pescado.

He bebido una copa de fino (sería Tío Pepe), servida en una copa de vino blanco, en la que pierde el 60 % de su gracia) y luego un Viña Sastre muy bueno, algo frío en la primera copa de cada botella, pero así estaban mejor las demás.

Lo que más me ha gustado ha sido el postre. He pedido una mandarina, ya que ahora están buenas, y me la han sacado en un plato grande gajo por gajo separados de forma equidistante y colocada de manera regular.

Desconozco el precio.


Racó del Turia
c/ Císcar, 10
46005 Valencia
Teléfono 963951525

maps.google.es

martes, 23 de octubre de 2007

Lamar de Rico

Situado en la "nueva" calle de Castaños, que hace tan solo meses era un desierto, y que gracias a las terrazas que se van instalando en verano, a la rehabilitación de edificios (Espléndida la del Palacio Salvetti), y a la apertura de nuevos locales, está el Restaurante Lamar de Rico. A principio de año, estuve en una comida multitudinaria de compañeros del Colegio, ya que hace n años que terminamos. A pesar de ser más de 30, comimos bastante bien, no recuerdo muy bien qué, ya que estaba en otras cosas.
Después de entonces, lo he visitado dos veces más, ya que me pilla muy cerca del trabajo y es un excelente sitio para una comida con alguien de fuera. El local, la antigua Juguetería de la familia, que han recuperado despues de que hubiera instalada antes alguna franquicia casi innombrable, está muy bien resuelto, con una barra a la izquierda y una sala profunda, con un altillo bastante independiente. Las paredes se han rascado para recuperar la piedra, y se ha combinado con madera, en un armario para guardar el vino bien combinado.
El servicio es bueno, y correcto. Antesdeayer, comimos un carpaccio de bacalao en un lecho de tomate triturado, sin que estuviera nada salado, y con un aceite bastante bueno. Un envuelto en pasta bric de espinacas frito, con una reducción de vinagre que me gustó. Después un entrecot para dos en una bandeja caliente (no muy caliente) de una carne buena, con unas salsas de pimienta (prescindibles). Una guarnición de verduritas al dente lo acompañaba. Lo único que me decepcionó fue un postre de frutas al que sin saberlo, añadieron nata montada. La nata montada debería estar prescrita de los postres, salvo expresa mención (fresas, por ejemplo).
En total 74 € dos personas sin vino (por desgracia, entre semana y a la hora de comer teniendo que trabajar ...)

Restaurante Lamar de Rico
Castaños, 16
03001 Alicante

Cerrado actualmente El Suquet de Castaños

maps.google.es

Teléfono 965219137

jueves, 18 de octubre de 2007

Caminos. Valencia

En el centro de Valencia, tuvimos ayer una muy agradable comida de trabajo. Los Valencianos son muy hospitalarios, y a pesar de nuestras rivalidades, nos tratan estupendamente.

Un restaurante pequeño, minimalista y moderno en su decoración, que me dicen es propiedad del Colegio de Ingenieros de Caminos, de ahí el nombre. Está en el centro histórico de Valencia, que está rehabilitado y da gusto pasear por él. Además, tiene unas tiendas (de las de mirar el escaparate y no comprar) como dicen ellos "de categoría". No me extraña que ahora todo el mundo vaya de fin de semana a Valencia. Antes, comer bien en Valencia era difícil. Ultimamente siempre que he ido he comido muy aceptablemente.

Con la discreción que uno debe tener, al no pagar he escogido un menú que valía 17 euros. De primero unos buñuelos de bacalao (8 de unos 4 cm de diámetro), con una ensalada verde en el centro aliñada con aceite y vinagre balsámico. Después una pularda rellena de setas (cuatro trozos, no muy grandes) acompañada por unas patatitas torneadas. Bastante conseguidos los dos platos. De postre un babá de ron con helado y frutas rojas. Es una especie de mini "muffin" repletito de ron, en una cama de grosellas y moras (de frasco) con un heladito que estaba muy bueno.

Lo mejor de la comida, el vino. Un descubrimiento para mí. En Valencia, que son bastante más chauvinistas que nosotros, en los restaurantes hay una cantidad de referencias de vinos de Valencia y Alicante muy notable. En Alicante hay sitios de los que siempre están llenos que tienen tres. (Y 9 Riojas y 10 Riberas). Un Daniel Belda Merlot Reserva, servido en su temperatura. Muy sabroso, buen paso de boca y mejor retrogusto.

Muy recomendable el restaurante para una comida de trabajo y el vino en cualquier comida.


Caminos
Calle del Mar esquina Luis Vives
Valencia
telefono 963154758
maps.google.es

domingo, 14 de octubre de 2007

Fast Good

BubbleShare: Share photos - Safe Toys





Un poco tarde, pero por fin escribo este post. En el pasado fin de semana volvimos a ir al Fast Good, ese original concepto-proyecto liderado en su día por Ferrán Adriá y ahora gestionado por nh-hoteles. He ido bastantes veces desde que abrió, y he podido observar que nunca ha sido un gran éxito comercial, a pesar de la publicidad y de que es una idea fantástica, de que la comida está buena y es barato. Pero muchas veces, aunque todo indica que un proyecto irá bien, no sale.

La evolución de la comida ha sido a la simplificación de todo lo que no son propiamente las comidas centrales, las hamburguesas, el pollo y los paninis. El local es moderno, con una decoración mezcla de los años 70 y el siglo XXI, al entrar al local hay unas cestas, tipo las antiguas de los supermercados, de metal, para que tú mismo cojas unos primeros platos (ensaladas, sandwiches, alguna otra cosa fría), la bebida: refrescos, aguas un poco selectas mezcladas con la de Coca Cola, (Bonaqua, que es horrorosa), vino blanco frío, cerveza (antes más marcas, ahora solo Mahou y Heineken), y los postres, frutas (en mezclas originales), yogures y cuajada (la de Irún de leche de oveja, Doncel, que está buenísima a pesar de ser comercial).
Luego se va a una barra tipo fast food, donde se piden las hamburguesas, paninis o pollo en diferentes preparaciones (el menu está en la web, cuyo enlace he puesto antes), pagas, y te dan un numerito que te llevas, con el que el camarero luego te identifica cuando te llega la comida.

El vino tinto está en la sala, a temperatura ambiente (o sea, más caliente de lo que debe), pero por lo menos ahora te dan unas copas de cristal (antes a veces no lo hacían). Hay una campaña en la que te permiten llevarte el vino de tu casa para que te lo puedas tomar allí, sin cobrarte nada. El vino está a un precio bastante bueno, aunque no hay casi variedad. Además hay algo de comida para llevarte. También menús para niños).

Esta última vez hemos comido un panini (bocadillo) de setas con gorgonzola y jamón ibérico que estaba bastante bueno, una italian burger y una pampera con una carne muy bien cocinada, al estilo americano, sin nada más que carne en la hamburguesa, con unas patatas que están bien fritas pero que ya no son tan buenas como las de antes. Detecto que han sido fritas en aceite bueno, no diría que enteramente de oliva, y antes sí era claramente de oliva. También un supuesto pollo Thai, que estaba bueno, pero no era Thai. El arroz era un basmati con unas hierbas, el pollo era tipo playa.
De postres probamos la cuajada (estupenda) unas manzanas con albahaca semiacompotadas bastante originales.

Además al principio una ensalada con nueces, alguna castaña y alguna seta.
Todo bueno, pero en disminución de originalidad y variedad (ya no hay salsas para las ensaladas, sólo aceite y vinagre), su originalidad ha bajado mucho, la variedad de los primeros, del vino, de los postres ya no es la misma.

Sin embargo, hay más gente (adolescentes generalmente) que antes, y parece que va mejor.
Inexplicable, pero como me dijo un consultor fantástico con el que trabajé "El mercado no eres tú", y muchas veces lo que uno piensa de un sitio o de una comida no tiene que ver con su éxito.
Fast Good C/ Juan Bravo 3c (esquina Lagasca) Madrid
Teléfono: 91 577 41 51
Abierto de lunes a domingo Horario de 12:00 a 00:00 (fines de semana hasta la 01:00)
Dos adultos y tres niños por 53 €.



sábado, 13 de octubre de 2007

El cocido madrileño

Los grandes platos de hoy en día, son tanto los elaborados por los supercocineros, de una complejidad técnica que impide su reproducción doméstica, o los clásicos absolutos, como el cocido.

Contrariamente a lo que podamos pensar, comer un cocido en Madrid es bastante difícil, y con los cientos de restaurantes que hay, hay muy pocos que ofrezcan un cocido clásico. Uno de ellos, donde hemos ido hoy, es Casa Carola. Tiene dos restaurantes iguales, uno en el barrio de Salamanca y otro en el de Chamartín. Menú unico, incluyéndolo todo menos el vino, a 27 €.

Primero la sopa con fideos, en una cacerola de barro, con su capa de grasa, acompañada de unas guindillas en vinagre y cebolleta, luego tres bandejas, los garbanzos, con un cuenco de salsa de tomate triturado con aceite y un pelo de comino, la carne y la verdura. Todo para servirse uno mismo. La carne es: pollo, tocino, chorizo, morcilla, vaca y jamón con su hueso. La verdura, patatas, zanahorias y repollo. Todo en abundancia y en su absoluto punto. Ese tocino que se deshace, chorizo suave, morcillo fuerte, carne de vaca para deshilarla y pollo aún consistente. Gran cocido. Si viviera aquí lo repetiría cuando alguien de fuera viniera. También te dan postre, tartas, natillas, helado (tomamos un poco de helado) y café.

Te dan un babero rotulado que te puedes quedar como recuerdo.


Por criticar algo, el vino es caro. Nosotros bebimos un Berberana joven, que es un falso Rioja, por el que como máximo pagaría 2 € en el supermercado, y pagamos 10.

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Casa Carola
Victor Andrés Belaúnde, 6
28016 Madrid
Teléfono 914583159
www.casacarola.com

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Aún así, ningún cocido como el que hacía mi Abuela, que era más madrileña que nadie.

martes, 9 de octubre de 2007

Oktoberfest. Calpe

En Calpe, un poco después de Altea según se llega desde Alicante, se celebra desde hace años un Oktoberfest bastante divertido, más de una semana de fiesta en una carpa "tipo Munich". Yo no he estado, pero tenemos un amigo que es de Freising (Baviera) que dice que el aspecto está bien, pero que es como si "en la feria de Sevilla las que bailan fueran de Cuenca". Lo que nosotros, la verdad, no notamos demasiado.
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Llevamos 12 años visitándola, casi siempre por el día. Hay que ir a comer a las 12 y media, ya que a las 2 está ya la cocina cerrada. El sistema es el siguiente: en la mesa hay un periódico cuya parte trasera es la carta.
Las cervezas y la comida de cocina, las sirven unos camareros, que la traen de la cocina y para la segunda parte de la carta hay otros camareros distintos que llevan unas bandejas con la comida que te dejan en el momento, rábano, medio bollo con carne cruda o salmón, rosquillas saladas...
Las jarras de cerveza Paulaner están rotuladas con un dibujo a color de la Oktoberfest, y la comida es my básica, pero la que debe comerse en ese ambiente, el codillo quizá es lo mejor, y las salchichas de Nueremberg (en el Lidl venden unas muy buenas). Desde luego, no es un deleite gastronómico, pero entras en otro país cuando estás en la carpa. El grupo de Música (edad media mayor de 65), y la mayoría del público son enteramente alemanes.
Muy recomendable para todo el mundo que viva más o menos cerca. Otros años he bebido más cerveza que éste, pero tal y como están las cosas, y teniendo en cuenta que sólo se puede ir en coche, no queda otro remedio.

Los camareros son correctos, para el trabajo que tienen, aunque antes eran todos alemanes y ahora ya hay de todo. También se puede rematar la comida con un Kümmerling, un licorcillo de canela en unas botellitas con un número en el fondo con el que se hace un juego que no conozco.
Está un poco retirado, adjunto un mapa. (Para ir desde otro sitio, cambiar la dirección de origen)
Prost!!

domingo, 7 de octubre de 2007

Pilsner Urquell. La influencia del paquete en lo que tomamos



El viernes, cuando fui al supermercado del Corte Inglés a comprarme algo para comer, compré (por impulso, es el supermercado perfecto para perder el control), 
una cajita con cinco cervecitas Pilsner Urquell y una copa para beberla de "regalo",
 aunque la verdad es que cobran parte, ya que la cajita costó 5,80 €.

En fin, el día anterior había visto un reportaje en el canal Viajar, sobre Pilsen (Plzen), en la república Checa (Checoeslovaquia para los antiguos y nostálgicos de la era en la que Europa tenía menos de la mitad o incluso la tercera parte de paises que ahora). La verdad es que era francamente bonito, y la destilería de Pilsner Urquell (que significa por lo visto Original de Plzen), bastante original, ya que es como una ciudad dentro de la ciudad.

La cerveza es muy suave al beberla, pero con un regusto más amargo al final de lo normal. No se si será verdad el que el la primera cerveza rubia que se hizo (según dice un papelito que viene dentro de la caja). Lo que sí es verdad es que tiene un marketing muy bueno, con la forma de la botella, el vaso con relieve por delante y un castillito en dorado por detrás.

Es curioso, y aquí voy al título del post, la gran influencia que tiene el paquete en lo que compramos, y lo que pagamos por las marcas. Tengo cierta relación con el mundo de la distribución, y hace un par de años, visitando la fábrica de cerveza más grande de España, en Sevilla, pude ver cómo la elaboración de tres marcas diferentes, con tres precios absolutamente dispares (la más cara más del cuarenta por ciento más que la más barata), tiene prácticamente el mismo coste de fabricación, con lo que pagamos cuando compramos el coste de la publicidad y el margen del producto.

Hay casos como el de la cerveza Coronita, que vendiendo poco, es de las más rentables, ya que aún trayéndola de Méjico, y gracias al marketing, pagamos una fortuna por tomar una cerveza en botella y con una rodaja de limón metida en el cuello (los mexicanos se parten de risa al verlo).

Aún pensando de una manera nítida que el marquismo en la alimentación es en el 60 % de los casos absurdo, también pico. La Cerveza es uno de los productos de consumo habitual en el que más diferencia de precio existe. Un abanico de precios brutal. Otro ejemplo es cómo la cerveza San Miguel es un producto de lujo para los británicos (que por cierto, pagan en los supermercados el doble e incluso el triple, por la cerveza que nosotros, y no sólo por el efecto de los impuestos).

La cerveza Pilsner Urquell pertenece al mayor grupo mundial de cerveza, SABMiller, que tiene una cantidad de marcas alucinante.

Bueno, en resumen: la cerveza estaba muy buena, y me lo he pasado bien investigando un poquito y escribiendo, ¿qué mas quiero? Si hubera cogido una Amstel de mi nevera, no estaríais leyendo esto. Brindo por todos.


miércoles, 3 de octubre de 2007

Cervecería Max


Llevaba mucho tiempo queriendo ir a esta Cervecería reconvertida en esa categoría de sitio que abunda por estos lares, que es una ascensión a un pequeño restaurante desde un bar a base de fama y buen hacer.
Antes de entrar en el local, hay cuatro adhesivos en la puerta de recomendación por la guía Gourmetour (de los sucesivos años hasta éste), un local de una sola pieza, con una barra a la derecha y seis mesas cuadradas. Al menos cuatro camareros (aparte del cocinero vestido de negro, y más en la cocina). Decoración correcta.

En la barra, gamba roja, quisquillas (qué bigotes), navajas, caracoles serranos, ensaladilla y alguna cosa más. En la pared con tiza, expuesta la lista de pescados y mariscos del día, Merluza, Dorada Salvaje, gambas, cañaillas, con sus precios (de órdago). En algunas mesas, veo que sirven un caldero (forma de preparar en arroz en un ídem, que lo deja más jugoso que en paella).

Nos hemos sentado en la barra, y mientras esperaba, he tomado una ensaladilla con unas aceitunitas que acompañaban a una cerveza Alhambra (sin alcohol, hoy, que tengo que trabajar después). La ensaladilla bastante buena, de patata machacada y sin la contribución indeseada de guisantes o elementos de color verde, que son antiestéticos en la ensaladilla rusa y además no aportan nada.
Después, una ensalada bastante pretenciosa, de 9 hierbas (he contado seis), con habitas tiernas y jamón de pato. (Las habitas no estaban a la altura). Unas quisquillas bastante buenas (a precio de oro), unas tortillas de camarón (se les han quemado levemente), unos montaditos de jamón con Brie (correctos, esto no se puede fallar), y unas patatas de río con Mojo Picón,
(unas patatas cocidas pequeñitas con una salsita, que por cierto nos ha dicho una
chica que estaba sentada a nuestro lado que era canaria y que no era mojo picón. Yo no opino, no lo he tomado en Canarias). Estaba bueno.

Repetiremos algún otro día a ver si le pillo el punto, que lo debe tener, pero hoy no se lo he encontrado. Los camareros son profesionales, rápidos y educados. En este capítulo, nota alta. Precio 50 €, pero con 22,16 +IVA por 160 gramos de quisquillas. Otro día pediremos arroz.




Cervecería Max
Miriam Blasco 18
Alicante 03016
Tel 965260705
maps.google.es con varias críticas