jueves, 29 de noviembre de 2007

Aldebaran

Ayer disfruté de un arroz de rape y gambas.

Hace ya bastantes años, el club de regatas fue trasladado desde el centro de la darsena interior, al sur. El antiguo edificio, adosado al que ocupaba el primer restaurante Darsena, (hoy convertido en una industria del arroz para visitantes), tenía un sabor especial, y el pequeño comedor situado al fondo, subiendo las escaleras, primero fue servido por el propio vecino, y posteriormente por personal del malogrado Delfín. Se comía un fant'astico arroz, entonces.

El nuevo edificio del Club es mucho mas grande, pero sin alma, una auténtica pena. En la primera planta, se sitúa el restaurante, gestionado por el famoso Maestral (otro día hablaré de él). Es un local muy espacioso, con un suelo de madera (le hace falta un pulidito), y ventanas de aluminio blanco con vistas a los yates.

Las mesas se sitúan bastante separadas, y hay bastantes grandes. Ideal para comidas de hasta 10 personas. El servicio es bueno, clasico, eficiente. El trato, correcto.

Comimos unas tostas alargaditas, con unos ajitos, tomate suavemente frito, queso de cabra fundido (nada fuerte), y una anchoa encima. Muy conseguido. Una botella de un Ribera, servida en un decantador, pero sin ofrecerla a probar ni dejar la botella para leer la etiqueta (fallo). Ni siquiera puedo decir cual es porque no lo pedí yo.

Unos boquerones fritos muy bien hechos pero algo grandes para mi malagueño gusto. Limpios, eso sí.

Tras estas entradas, y un panecillo con algo de salmón que trajeron de entrada de la casa, comimos el citado arroz de rape y gambas que estaba soberbio, en su justo punto de cocción y grasa, suelto, con la cantidad justa de tropezones de pescado.

Un poco caro, ya que, con un café, una teja y trufita de regalo, mas una cerveza (sin alcohol, día de trabajo), y ese Ribera (de 0,50 l) para dos, 88 €.


Restaurante Aldebarán
Muelle de Poniente, 1 (Real Club de Regatas)
03001 Alicante
Reservas 965123130

viernes, 23 de noviembre de 2007

El Rincón de Chico Medina



Después del fiestón, (seguimos en Córdoba) y de un día intenso de visita a la Mezquita (sigue siendo una maravilla de Iglesia),  relaciones sociales, llegamos en un estado semiderrotado a intentar tomar unas tapas en la Taberna San Miguel (El Pisto) un sitio precioso, templo del tapeo nacional, pero claro, atestado y sin que cupiese un alfiler (ni diez que íbamos, claro).

De recurso, y cerca de Las Tendillas, llegamos al Rincón de Chico Medina, un bar que emula una Taberna Cordobesa. Una barra grande, con unas mesas al fondo (4), y un cuarto algo más grande al fondo a la derecha donde nos sentaron muy amablemente. Pedimos todo lo cordobés que pudimos (P quería mostrar la gastronotapia a los alicantinos). De beber, un medio, que es una copa de vino de montilla llena hasta el borde. de Medio Cuartillo, 125 cc ;) . Berenjenas con miel, (fritas y con miel de caña), flamenquines con patatas (un filete de cerdo enrrollado en jamón serrano y empanado), servido con mayonesa al lado, mero al limón, una ensaladita, un salmorejo (impresionante), unas tortitas de gambas (un poco quemadas), y unas alcachofas a la montillana (las alcachofas no muy buenas, la salsa de vino mucho mejor).

 El salmorejo es un plato en sí mismo, denso, untuoso diferencia del gazpacho que es una bebida. Con su jamoncito picado, y sin demasiado vinagre, con el aceite adecuado, es un plato que uno no se puede perder. La porra antequerana es más o menos lo mismo, aunque malagueños y cordobeses podrían discutir mucho ésto.

Unos cafes y algún orujo. Alucinante, a 11 € por persona.

Pensaré en jubilarme en Córdoba.



Historiador Diaz del Moral, 5 (junto a Cruz Conde)
14008 Córdoba
Córdoba (España)
Tlf. 957482808


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lunes, 19 de noviembre de 2007

Gran Fiesta en Cordoba

Con el motivo del n cumpleaños de P, hemos organizado una fiesta en Cordoba. Una de las más divertidas de los últimos años, y que la verdad creo que ha salido bastante bien. Pero bueno, a lo que nos ocupa, describiré los aspectos gastronómicos del evento.
Cordoba es una gran ciudad para comer. Lo único es que si no estás acostumbrado, su gastronomía puede trastocarte el estómago, si abusas de los fritos, por el aceite que normalmente se emplea. La fritura es diferente a la de Málaga, donde aunque te atiborres a fritos, lo digieres muy bien.
Toda la cena fue de pie, y consistió en unos platos de Jamón ibérico (correcto), queso (no estaba mal), unas cucharitas de pimientos con bacalao, tartaletas y canapés varios fríos, y luego calientes, tartaletas de habitas con jamón (muy buenas) flamenquines de bocado, rosada frita, gambas con gabardina (muy buenas), berenjenas fritas. Todos los fritos en bandejas y super calientes. Los camareros sirviendo vino de montilla, cerveza, cambiándote la copa, muy eficientes. También unos vasitos con dos o tres gazpachos bastante originales.
Finalmente, brochetas de fruta y pastelitos. (Bueno, y cubatas a gogo y música de los ochenta hasta las 3 de la mañana).
El Hotel, un excelente sitio para ir a Córdoba, magníficas vistas, andando al centro histórico, pero al otro lado del río, con aparcamiento en la calle y tranquilidad. Un acierto.

HESPERIA CÓRDOBA
Avda. Fray Albino nº 1
Córdoba 14009
tel. +34 957421042

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domingo, 11 de noviembre de 2007

Zhu

La comida China, una de las mejores del mundo, está desgraciadamente asimilada en España a algo barato, uniforme, y los restaurantes chinos normalmente considerados como de baja calidad.

Esto está cambiando, y con frecuencia, de llama a los restaurantes de mayor calidad como asiáticos. En este caso, la dueña, de Shanghai, sirve comida de diferentes orígenes asiáticos:
Japón, Vietnam, Tailandfa y China.

En Alicante hay uno de estos restaurantes, de una calidad en la comida y de un servicio extraordinario (por lo cuidado), en la entrada desde Valencia, en una bocacalle que va del Colegio de Médicos a la Avenida del Padre Esplá, la calle del Doctor Sanchez San Julián.

Hoy hemos comido allí, y de la extensa carta, conde hay comida japonesa, vietnamita Tailandesa y China, hemos tomado de primero un barco con Sashimi de Lubina, atún y salmón, también unos rollitos de Sushi, Maki y Nigiri, aompañado de su salsa de soja, su wasabi (de calidad, no ese fosforescente que venden en los supermercados), y jenjibre rosa muy aromático. Un día que comí en Zhu a los cuatro días de venir del antiguo Suntory de Madrid (Hoy Shiratori) muy bien considerado por la crítica, lo encontré mejor hecho. Además, unos rollitos vietnamitas y unas empanadillas tailandesas, ambos fritos en aceite super caliente y muy crujientes (nada aceitosos, como cuando se fríen en girasol u oliva).

Después, diferentes platos de carne: buey con bambú y setas (otras veces lo he tomado mejor aquí), solomillo de cerdo shichuan (extraordinario, agridulce), cazuela de pollo Thai (picante, con una salsa cremosa conm almendras y cilantro fresco), acompañado de unos tallarines fritos y un arroz con pato. Para beber los adultos, cerveza china Tsin Tao (muy fresca) y los niños, Coca Cola. Además agua mineral.

No hemos tomado postres, ya que teníamos hoy que tomar unos pasteles por la tarde en casa y no había que sobrecargarse. Tienen un te verde japonés buenísimo.

El pato lacado es su especialidad, preparado en sus tres servicios y cortado a mano en la mesa. Antes de la comida, te traen una toallita caliente para lavarte las manos.


La página web está muy bien hecha. http://www.restaurantezhu.com/


Es un restaurante frecuentado por todo tipo de gente, incluso políticos de alto nivel (locales). Por cierto, Zhu significa palillos (de comer), que por supuesto, te dan para comer con ellos (además de tenedor y cuchillo). La carta de vinos es buena, y lo sirven muy correctamente. 6 personas, 120 € (sin vino ni postre ni café).




Zhu
Doctor Sanchez San Julian 8
03013 Alicante
Teléfono 965263665

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viernes, 9 de noviembre de 2007

Alboran. Madrid

Ayer comí en un restaurante clásico, prueba de que en Madrid se sigue comiendo uno de los mejores pescados de España.

El local forrado en madera, tiene pasillos y comedores ganados a diferentes salas, convirtiéndolo en un laberinto. Su estado de conservación es bueno, aunque mejorable. El servicio impecable en su trato. Madrid sigue llevando una gran ventaja al resto del país junto con Andalucía, aunque más profesional que ésta.

Primero tomamos unas Manzanillas (no había Montilla, que para mí es el mejor fino para el aperitivo). Unas aceitunas gordales algo partidas y suavemente aliñadas muy sabrosas. Después, y ya con un Raimat chardonnay con un poco de madera muy bueno aunque demasiado frío, frituras excelentes, verduras, calamares, boquerones ...

De segundo plato una dorada a la sal sobresaliente, jugosa, sabrosa, nada nada seca, que es lo que tiende a estar muchas veces. Era de mar abierto, no de granja. Me resisto a usar el término actual "salvaje". La sirvieron con unas patatas al vapor que tan bien le van al pescado suave, y unas salsas en el centro: tártara, mayonesa, y allioli sin trabar.

De postre un sorbete de champagne (no me vuelve loco, pero era una mesa grande). Me levanté algo pesado, por el vino, no por la comida.

Altamente recomendable, para volver en cuanto pueda.

Me dieron CD en forma de tarjeta, ya postearé algo de él cuando esté delante de mi pc. (un video, tenía la tarjeta, lo he subido a youtube).


Pagué 50 €, pero porque me tuve que ir antes de que acabara la comida, seguro que fue más caro.



Alborán
Ponzano 39
28003 Madrid

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jueves, 8 de noviembre de 2007

Mundial de Motociclismo Cheste.



menu motogp

No es propiamente el tema del blog, pero como al fin y al cabo también voy a hablar de comida, realizaré un post sobre el Domingo pasado, en el que Repsol me invitó (gracias) a una entrada VIP en el Gran Premio de la Comunidad Valenciana en Cheste, Valencia.

Lo primero que impresiona es la enorme cantidad de gente (este año 130.000 personas) y lo que eso supone en : policías, organizadores, aparcamientos, y miles y miles de motos juntas.

La zona VIP consiste en un recinto cerrado en el que los patrocinadores principales tiene unas carpas (muy bien montadas, parecen desde dentro locales fijos), y un patio central con algún servicio central. Toda la comida y bebida por supuesto es gratis.

El servicio del restaurante viaja con el mundial, excepto algunos camareros, por lo que hay mucha gente que no sabe hablar en español (alemanes). Es un cátering, de semi-autoservicio, con ciertas aspiraciones. Incluyo el menú.

Llegas y desayunas, café, huevos, jamón, quesos variados, bollos de todo tipo, bien, como de un hotel de cuatro estrellas.

Después visitas el pit lane (los boxes) e incluso puedes ver los rizos de Valentino Rossi. La potencia de los equipos se ve en la presencia de azafatas neumáticas.

Luego, ves las carreras en una grada especial, la de 125 estuvo muy emocionante, entre Faubel y Talmacsi.

Visita al Paddock (el montaje de caravanas donde viven los mecánicos, los pilotos, los bares de los invitados de los equipos, una pasada. Allí vimos al Pocero y a Karlos Arguiñano, unos de mis ídolos. Igual de simpático que en la tele, y con una paciencia de santo mientras le pedíamos autógrafos.

Una vez terminada la carrera de 250, a comer. Por deformación, lo probé todo. Primero, y en la mesa, nos sirvieron una especie de vaso de tubo ancho y corto con una ensalada césar un tanto particular con unos cangrejos de río. Buena. Después, plato en mano, al self service. Cassarecci con tomates secos, (era una pasta seca con forma de hojanervada con una salsa con tomates secos bastante buena), pierna de cordero con gratinado de patatas y apio y judías verdes envueltas en tocino (cordero sabroso, cortado en lonchas en el momento por un cocinero con gorro, y el acompañamiento pasable), Pollo al Curry con verduritas asiáticas y arroz al jazmín (un plato bastante conseguido, con una salsa suave, curry europeo, a diferencia de los indúes, y un arroz basmati suelto y aromático). También había salmonete, pero no lo probé.

De postre una Mousse al jerez (buena).

Para beber, se puede tomar lo que quieras, incluyendo una carta de cócteles, mojitos, daiquiris...

A cuerpo de Rey, y siempre  intentando disfrutar con la comida. Salimos antes de acabar la carrera de Motogp, ya que si no, la cola es espeluznante.