miércoles, 30 de enero de 2008

Lucentum. Colonia Albufereta



Junto al yacimiento romano de Lucentum, por cierto, muy bien restaurado por la Diputación, y al que le han sacado un partido muy notable, está la Colonia de la Albufereta. Este conjunto de casas bajas, como de pueblo, es un extraño fenómeno en nuestra ciudad, donde sobreabunda el caótico urbanismo y los apartamentos de 14 pisos. Esta conurbacioncita de los 60 tiene un ambiente muy especial, y pasear en verano cuando está lleno de gente y sus vecinos pueblan las calles con las sillas en las puertas de sus casas es bastante singular. En uno de sus extremos está este pequeño bar, Lucentum, que es uno de esos sitios donde la materia prima está bien elegida, y son bastante auténticos en cuanto a lo local se refiere.


En verano es muy difícil coger mesa en su terraza trasera, e igual de difícil dentro. Es un sitio de gente fija, con clientes constantes. Es de los que todavía tiene habas crudas de tapa. El pasado martes, comimos un plato del día, que era una sopa de pescado con tallarines, de color profundamente amarillo-paella. Un sabor de pescado profundo, como el que sólo llega a conseguir quien sabe comprar la morralla adecuada. Después un atún de ijada (o zorra), que es la parte de la barriga del atún, la más grasa, y que en crudo está veteada. A la plancha es extraordinario. Lo compartimos, ya que no queríamos comer mucho. Unas natillas caseras, con grumos de galleta en el fondo. Mientras esperas, te ponen unas almendras marconas fritas y un platito de aceitunas con pepinillos.


Las croquetas, ensaladilla, ensalada, y resto de tapas clásicas son todas recomendables.


Recomendable para ir en invierno entre semana y luego, si te gusta (lo hará) valorarás el intentar pillar sitio en primavera o verano.


Restaurante Cervecería Lucentum

c/ Eneas, 5

03016 Alicante

Teléfono 965161348



domingo, 27 de enero de 2008

Au Progres. Montmartre Paris



Después de dar vueltas durante una hora en Montmartre sin encontrar sitio para aparcar y hacerlo finalmente en prohibido, nos metimos a comer en el primer sitio que pillamos cerca. La verdad es que tuvimos suerte. El sitio tiene una pinta supertípica, con unos ventanales estupendos para poder ver a toda la gente que pasa por la calle (uno de los  entretenimientos locales). Un local por dentro todo de madera clara, aspecto antiguo (lo es), con musiquilla (moderna) de fondo y unos camareros de los que vocean entre sí, amables, políglotas y simpáticos. Por una ventana se ve al cocinero trabajando (la cocina está a un nivel un poco más abajo). Cada vez que saca uno toca una campanita. En las paredes, pizarras con la carta de vinos, la comida, los postres. Una vitrina grande con los postres ya preparados. Mesas no tan minúsculas como son en general en París.

Bastantes turistas comiendo (eran las dos y media, hora tardía para los franceses), pero además un tipo pseudobohemio escribiendo en una mesa mientras se toma un café y un señor con una cerveza eterna en otra mesa.

Típico, pero interesante. Tomamos un menú, de dos platos, dos cervezas y  los niños un plato y postre. Un café-crème (así se llama al café con leche, no café au lait).

Los platos fueron una ensalada con algunas judías verdes y espárragos cocidos, unas empanadillas fritas tipo chino con atún, una especie de carne de cocido con un codillo de cerdo, salchichas y verduras, una brandada de bacalao, y para los niños unos muslos de pollo caramelizado con pollo al curry, junto con dos tiramisús preparados en un vaso.


En total, un poco menos de 70 €, los cuatro. También es un bar de copas, y hacen desayunos y cenas.

Se sale del resturante, y subiendo por la calle que hay delante, Rue de la Chappe, están las escaleras laterales que van al Sacre Coeur.

Au Progrès
7 Rue Trois Frères
75018 Paris
Tel:  014264073

maps.google.es

Hippopotamus. Paris



¿Comer en París, bien, con niños, en el centro, y barato? Es posible. Hay una cadena de restaurantes que se llama Hippopotamus. Nosotros fuimos al que está en Les Halles, el más céntrico, pero hay más en otras partes. Tiene una amplia carta, y una decoración en rojo y marrón muy cuidada. Un poco americano, pero con comida de buena calidad. Para hacerse una idea, hasta Abril hay una promoción en la que se puede comer carne de 7 razas distintas de vacuno.

Hay varias fórmulas de menú. Como bien se puede leer en cualquier parte, en París si quieres sobrevivir económicamente, debes comer un menú. Ahora en el Hippo hay un Menú en el que puedes elegir un primero y un segundo o un segundo y un postre (Menú Duo), o uno de cada (Menú Trio). Otra opción (es la que elegimos) una ensalada y una pieza de carne (era como un entrecot pequeño) con patatas fritas y seis salsas a ponerle (pimienta, tártara, de queso, de cebolla, y otras dos que no probé) con una bebida (sin alcohol o cerveza), a comer en menos de 45 minutos.

La carne, poco hecha (saignant) exquisita. Las salsas, todas bien hechas. Las patatas normales. La ensalada con ese aliño suave de "no se sabe bien qué", pero aceptable. Los niños, una hamburguesa de charolais muy buena y un postre a elegir entre cuatro. Fruta con chocolate (fondue al reves, helado. compota o mousse de chocolate).

El local es bonito, y el servicio es bueno. Tomamos un café y un cortado (noisette) con unas chocolatinas. Un acierto.

Hippopotamus
31 Rue Berger
Paris 75001


miércoles, 23 de enero de 2008

Valencia 11


Hacía años que no iba al Valencia 11. La realidad es que era un sitio donde se comía muy bien, pero con una ambiente y decoración manifiestamente mejorable. Hoy he vuelto, y ha mejorado de forma manifiesta. De hecho, me ha dado la impresión de estar comiendo en Madrid (por la decoración y servicio, y esto es un cumplido) aunque una comida plenamente alicantina.

Y eso que ha sido una comida no muy abundante, ya que era de trabajo y por la tarde tenía que seguir. La decoración es elegante, el ambiente tranquilo, ya que han compartimentado los comedores casi como cuartos. Las sillas y mesas sólidas, los manteles, servilletas, vajilla y cubiertos de buena calidad, el servicio, notable. Primero, en la mesa unas almendritas (marconas fritas, las mejores). De primero una ensalada alicantina, tomatitos raff costados en gajos pequeños, con alguna alcaparra, cebollas rojas en vinagre, y salazones, al menos cinco diferentes. Uno de los mejores sitios de España para comprar salazones es el mercado central de Alicante, donde hay unos puestos donde sólo hay salazones que son espectaculares. Luego un Denton al horno. Tenía una salsita con alguna especia y tomate, ajo, y era una ración notablemente grande. Una guarnición de patatas con cebolla haciéndole una camita y un tomate pelado horneado. Muy bueno. El Denton (Dentex Dentex) es un depredador que come todo tipo de pescado, y que por lo tanto se automejora, tiene una carne muy blanca. Por el tamaño de los lomos servidos, debía haber sido muy grande. Un zumito de naranja (fresquito), y un café. Lo único a mejorar es que el agua con gas era San Pellegrino. No es que no me guste, pero las hay mejores españolas. Creo que es un esnobismo el ponerla.

Los alrededores del restaurante son de susto de feos que son, ya que estan muy necesitados de mejoras. Pero eso no es culpa del restaurante. Al que venga de fuera, que cierre los ojos hasta que esté dentro, y que cuando salga, haga lo mismo (sin caerse). A la espalda de la Plaza de Toros. Al contrario que al auténtico Randolo, a mí no me van los toros.

No he pagado, pero no es barato, aunque creo que justificado. Calculo que hoy más o menos 35 por persona sin vino ni postre. Un comida normal con vino sin marisco, entre 40 y 50, y con marisco ...


VALENCIA ONCE
C/ Valencia, 11 Alicante
Tel.: 965211309

domingo, 20 de enero de 2008

Auberge de France


Resulta muy difícil para mí escribir sobre el Auberge de France, la Pizzería Romana. Llevo yendo a comer allí desde que tenía uso de razón, hace más de 35 años. Acompañé a mi padre decenas de veces a recoger pizzas, carne y patatas fritas durante años, y hemos tenido cientos de comidas familiares allí. En los últimos años, no había vuelto mucho. Cuando un sitio lo tienes idealizado, no sé porqué no te gusta que cambie y no quieres verlo modificado, los camareros que conoces mayores o jubilados, o la carta cambiada. Además, estas últimas veces siempre había ido a cenar en verano, en el que se come en el jardín, y hay mucha gente, con lo que el cambio era mayor.

Ayer sin embargo, retorné al pasado. En todo lo positivo que pueda tener. Mi hermano celebraba el bautizo de su hija (la tercera niña, casa de faldas), y nos invitó al Auberge de France (nosotros lo seguimos llamando Pizzería Romana, que fue su nombre original, cuando en Alicante no se sabía lo que era una pizza y no era sinónimo de sitio barato o simple). El menú, además fue el clásico, con lo que comimos igual que toda la vida. Además, en el comedor del fondo, donde antes estaba el comedor de la familiay a veces, cuando el restaurante estaba lleno, lo abrían a los más íntimos clientes.

Bueno, para los que no lo conozcan, el restaurante está en un chalet cercano a la playa de la Albufereta, hoy fuera de la circulación masiva de coches por los cambios de circulación y carreteras nuevas. Tiene un gran aparcamiento y jardín, y ahora tranquilidad, maravilla de los tiempos modernos. Hay un gran jardín con pinos muy altos y ahora unas pérgolas metálicas, y dentro del chalet una serie de comedores aprovechando la construcción de la casa, uno de ellos al lado del horno, donde hacían antes las pizzas (son pequeñitas, estilo propio, y siguen en la carta, en deferencia a la historia del restaurante). El trato de los camareros es familiar, las mesas, manteles, vajilla y ambiente cuidados, sin estridencias ni diseños. Las lámparas son viñas. Algún cuadro de petit-point queda de los muchos que decoraban el restaurante antaño. Dos hijos del dueño original, cuya historia es apasionante pero no se si la debo escribir, trabajan aquí, Bruno y Alain. Restaurante francés en su comida de forma rotunda.

Comimos un paté de campaña (hecho en la casa, servido con pepinillos y con el mismo sabor de siempre), un poco de jamón y de salmón ahumado, tarta de cebolla y quiche lorraine, Mejillones con mantequilla y perejil, y una ensalada. Después, entrecots con patatas fritas (finitas, bien fritas), con las salsas de siempre: Bordolesa, Pimienta, Roquefort y una mantequilla con hierbas de un sabor muy singular. De postre, profiteroles y perfecto de café. Vino, Beronia crianza (infalible). Nada espectacular en cuanto a elaboración ni presencia, pero sí en sabor. Todo bueno, bien hecho, bien preparado y bien servido. Además de esta comida, en la carta hay ensaladas muy originales, caza, pescados y carnes con distintas salsas, pato. En la web del restaurante que enlazo abajo podéis ver fotos bastante buenas.

La Pizzería Romana ha vuelto para mí. Gran alegría. Y con una relación calidad-precio para lo que hoy en día se estila espectacular, 36 €/persona.


Auberge de France
C/ Flora de España 32
03016 Alicante
Teléfono 965260602

http://www.aubergedefrance.es/


maps.google.es

viernes, 18 de enero de 2008

Mesón Maigmó

En la carretera de Castalla (hoy una autopista) en un paraje muy bonito y lleno de árboles, está el Mesón Maigmó, al lado de la gasolinera. Una gran barra y un personal campechano, sin grandes pretensiones. Brasa para carne, y platos básicos.

Comimos un plato de Jamón y Queso con unas almendritas (esto no puede estar malo), un pulpo seco pasado por la brasa (muy duro), una ensalada, unos calamares a la romana (ninguna maravilla), y un entrecot (grande, pero demasiado hecho. No preguntan como quieres la carne y la sacan como quieren). Unas natillas caseras muy buenas de postre.

No es barato. Espero que otro día tengamos más suerte.

Tlf. 965617283

Restaurante Meson Maigmo
Carretera Castalla, Km.21
03109 Tibi
Alicante (España)


Tlf. 965617283

maps.google.es


De allí parte un camino hasta una de las maravillas de la ingeniería hidráulica española, el Pantano de Tibi. Uno de los más antiguos de Europa, (dicen que el más antiguo), de finales del XVI, y ahora lleno a tope, con las lluvias del otoño. Tanto, que cae un chorro del lateral de la presa, como una catarata. Una vez que se llega al final de un camino asfaltado, hay que andar unos 15 minutos hasta que se ven dos puentes y al fondo a la izquierda, la presa, imponente, con aspecto de lo que es, un monumento. Se sube por unas escaleras excavadas en la roca en la parte izquierda, y desde arriba de la presa hay una vista impresionante. Ahora bien, peligrosísimo para ir con niños. 


sábado, 12 de enero de 2008

Malleolus





Hacía tiempo que no tomaba un vino tan fantástico como éste, Malleolus, de los que en lugar de beberlo, casi diría que se come.

En la línea de la brillante discusión de Cuchillero ;) "describir lo indescriptible " ó "cómo hablar de un vino con referencias creíbles" ó "entendibles".

Raras veces un vino tiene la facultad de alimentar por sí mismo. El vino llama a comida, a queso (si es tinto), a jamón (si es fino), a quisquillas (si es Barbadillo), a Foie (si es Sauternes). Algunas veces, y en algunas ocasiones, se bebe un vino que da una sensación de alimento en sí mismo. Anoche me pasó. Fue probar el primer sorbo  y ni me importó que estuviera algo más caliente de lo que yo normalmente bebo, tiendo a más bajo que a más alto, sobre todo por tener solución. Si te has pasado de frío, esperas, si de caliente es más difícil de corregir.

La boca se llena de sabor como si estuvieras masticando. En veinte minutos, entre mi anfitrión J y yo (con alguna breve colaboración), nos cargamos la botella. A ella le siguió un Pago de los Capellanes de Crianza (debía haber sido al revés), y un Terreus. La botella del Pago es la más elegante del mercado. La de Terreus tiene un esfuerzo en diseño cercano a la nada, para lo que cobran por ella. Una pena el abrir esta última, ya que yo ya no apreciaba. Dicen que es una maravilla, pero no puedo contribuir a su fama.

Grandes eventos cada vez que algun amigo/a cumple 40. Yo los abandoné hace un tiempo (tampoco tanto), pero mientras dure, a ver si podemos empalmar con las celebraciones de los cincuenta.
  
Gracias a todos los amigos que invitan y ofrecen lo mejor que tienen en casa. (Independientemente de lo que sea).

Emilio Moro

Lavinia  Verema    Catavinos

viernes, 11 de enero de 2008

Torta del Casar



La super-de-moda torta del casar es un queso deshecho, redondo con una corteza semidura, de unos 6cm de alto y 13 de diámetro. de un sabor muy fuerte. Hasta la fecha, no había probado ninguna que me hubiera satisfecho, dada su enorme fama y alto precio.

Uno de estos días de Navidad nos trajeron una de regalo a casa unos buenísimos amigos (no por haberla traído, por otras muchas cosas), que hacen gala de ella por patriotismo extremeño por parte de familia paterna. Siempre que son anfitriones ellos (muchas más veces que invitados), B demuestra sus grandes dotes para la cocina y la organización.

No la comimos ese día, ya que yo soy bastante maniático, y cuando invito a alguien a comer tengo ya previsto lo que comer y lo que beber, por lo que las botellas de vino o viandas varias, salvo excepcién, las guardo para comer otro día si es posible con el que las ha traído, por lo que se genera una cadena de invitaciones. (Este tema de qué se debe llevar a una casa cuando te invitan es jugoso).

Bueno, dejando esto para otro día, la torta era de una marca que no había probado, Blandina, y estaba excelente. Más suave que otras, y con el punto justo de cremosidad. Una torta para cuatro es una ración muy grande. Está hecha con leche cruda, y se nota mucho el sabor. Es una experiencia para paladares acostumbrados a la potencia.

De todos modos, solventa un entrante en una comida, y salvando a los que no les guste meter el cuchillo junto con el resto de comensales, es una opción fantástica, que permite no trabajar mucho en la cocina.

Enlace a la web de la denominación de origen. 

miércoles, 2 de enero de 2008

Graham's The Tawny



El día 31 mi hermano me regaló una botella de Oporto que me trajo de Portugal. Normalmente sólo usamos el Oporto para cocinar, ya que aquí, salvo el de los supermercados es raro encontrar variedad. Alguna vez que he tenido ocasión he comprado alguna media botella de alguno medio bueno en Lavinia, en Madrid en la calle Ortega y Gasset, una boutique de lujo del vino rodeada de las mejores marcas. Incluso una vez estuve en una degustación allí. Creo que además han abierto un restaurante en el piso de arriba.

La botella es muy bonita, con una base muy gorda, en una caja muy bien presentada. The Tawny, de Graham's. Tawny es el color, según mi diccionario, brownish yellow. Los estilos del oporto son básicamente cuatro: Tawny, Ruby, Late Bottle Vintage (LBV) y Vintage. Ayer tomamos unas copas, y es terciopelo puro, suave hasta decir basta. Una delicia para después de comer. No tiene un olor muy acusado (además estoy algo acatarrado), pero el paso de boca es una maravilla.

El Pedro Ximenez es otra buena opción, aunque depende de con qué lo tomes puede resultar demasiado dulce.