martes, 17 de junio de 2008

Restaurante Almocábar. Ronda

por "Salmorejo Cordobés"

Me imagino que todos los que visitamos este blog disfrutamos con un buen restaurante; pero la experiencia que hemos tenido mi esposa y yo este fin de semana en el Restaurante Almocábar de Ronda ha sido insuperable.

Uno iba a Ronda con la idea de ir a un sitio como el Tragabuches, que aunque ya no está al mando de sus fogones Dani García, ha mantenido la estrella Michelín, y eso es por algo. Pero debemos siempre dejarnos aconsejar por algún oriundo de la zona, y así lo hice. Llamé a mi amigo J, que no dudó en ningún momento en recomendarme el Almocábar como el mejor restaurante de la ciudad.

El local está en el “barrio” de Ronda. Se puede ir andando desde la zona centro, a no más de 10 minutos del famoso Tajo. El Restaurante está dividido en tres zonas: la barra, donde se sirven unos montaditos estupendos, el comedor, donde tiene poquitas mesas por lo que se hace indispensable reservar para asegurarse plaza, y en la planta superior, un pequeño comedor que están construyendo para reuniones de unas 8 personas en las que realizar fundamentalmente catas con maridaje.

Como llegamos temprano estuvimos tomando primero una cerveza Cruzcampo fenomenalmente tirada, acompañada por un plato de aceitunas, alcaparrones y altramuces con la peculiaridad de servirlos con un toquecito de sal de grosor medio que potenciaba el sabor del aperitivo.

Ya en el comedor, Manolo (así se llama el dueño), que combina labores de maitre con los fogones, nos sugirió varios platos fuera de carta, de entre los que elegimos los siguientes: De entrantes, una ensalada de brevas con anchoas del Cantábrico y queso de cabra (desmigado). Nos pareció buenísima. Las claves, a mi parecer: la buena materia prima, y el aliño: bastaba con un poquito de aceite de oliva y alguna hojita de orégano fresco.

Como segundo entrante, unos Shiitake salteados. Lo más increíble es que se cultivan en un pueblecito cercano a Ronda, y estaban sencillamente impresionantes.


Lo que parecía inmejorable se superó con el plato principal. Mi mujer pidió rabo de toro (como cordobeses que somos poníamos el listón de la exigencia bastante alto). Estaba como el mejor rabo de toro que te puedes comer en Córdoba, con la diferencia de que este se superaba por una guarnición de patatas y verduras, que a simple vista ya llamaba la atención y que en boca era una oda a la perfección.

Y lo mejor de todo fue el plato de muslitos de pichón confitados que me pedí. La excelente textura y su maravilloso sabor eran el fruto de un trabajo de cocción a muy baja temperatura durante más de 6 horas, empleando para ello muchas verduras, según me comentó posteriormente Manolo, aunque sólo se emplataban los muslitos bajo un lecho de patatas cocidas y aderezadas con sal, aceite y alguna especia que no supe distinguir. Insuperable.


De postre, un cremoso de queso con salsa de mango, que pedimos a medias y que resultó muy apetecible pese a estar ya bastante llenos, por no estar nada dulzón. Es más, quise apreciar que tenía algún toque de sal. Buenísimo.

En cuanto al vino, disponen de una extensa pero a la vez muy cuidada carta en la que podíamos elegir entre un variado muestrario de caldos de Ronda (en auge últimamente), pasando por prácticamente todas las denominaciones de origen españolas y algunos vinos internacionales.


Elegí un Pétalos del Bierzo, cosecha 2.006 que no me decepcionó. Lo sirven decantado. En el postre te obsequian con una copita de Pedro Ximénez de Bodegas Toro Albalá que como siempre, resulta perfecto para finalizar un buen almuerzo.

La cuenta: 51 € por persona, cafés incluidos. No me pareció nada caro para los manjares que hemos tomado.

Creo que en el mismo día jamás había almorzado y cenado en el mismo Restaurante hasta el pasado sábado Y es que después de tener una mala experiencia por la noche en el Tragatapas (bar de tapas del Restaurante Tragabuches) en el que nos fuimos porque tardaron más de 30 minutos en servirnos la primera tapa, mientras otros comensales que habían llegado más tarde que nosotros ya estaban cenando, decidimos repetir lugar, pero esta vez para tapear en la barra. Estaba abarrotado, pero nos hicimos con un huequito donde poder pedir unos montaditos que estaban bastante buenos. Lo mejor estaba por llegar, y fue cuando Manolo, al terminar de servir a sus comensales, se acercó a nosotros para compartir tertulia y alguna copa. Nos ofreció un ron añejo venezolano servido con unas gotitas de limón, dos rodajas de naranja, una de limón, y bañada la copa en su borde con miel de caña. Espectacular. También tomamos una copa de ginebra Miller´s (la botella estaba helada), con una tónica creo que era turca, servida en copa de boca estrecha con unos trocitos de la piel de lima que previamente había exprimido en la copa. No soy de tomar ginebra pero esta me pareció buenísima.

En nuestra conversación profundizamos sobre diversos platos, vinos, arroces, etc; y así llegamos a altas horas de la madrugada y comentábamos las excelencias de la trufa. Ello llevó a Manolo a invitarnos a la mesa que todas las noches comparte con sus camareros cuando cierran el Restaurante para deleitarnos con unos huevos fritos con trufa sobre lecho de jamón ibérico, acompañados por un excelente vino de Ronda del que desgraciadamente no recuerdo el nombre, que estaba realmente de impresión. Mejor colofón no podía tener esta jornada en la que descubrí un imperio gastronómico, y más aún, a una mejor persona.


Es evidente que recomendaría este Restaurante a cualquier persona que visite la zona; o mejor dicho: merece la pena organizar una visita a la ciudad para descubrir este gran Restaurante.


Los datos del Restaurante:

Restaurante Almocábar

c/ Ruedo Alameda, 5 Ronda (Málaga)

Tfno.: 952 87 59 77

maps.google.es

Cambio de nombre

Bueno, a punto de cumplir un año, introduzco una variante importante en el blog, que es la inclusión de colaboradores, que espero anime a más de un amigo a escribir algo para su publicación. Inaugura Salmorejo Cordobés, que abre una nueva línea de localización de grandes comidas y restaurantes. Salmorejo C es un gran gastrónomo y cocinero, y seguro que os deleitará a partir de ahora con colaboraciones tan interesantes como la siguiente que leeréis, que rezuma placer y da unas enormes ganas de disfrutar con la comida.

Redenomino el blog a "españoles hambrientos". Espero tener alguna colaboración algún día que me obligue a cambiarlo. No pretendo ahora ni nunca el dotar a la palabra hambriento de connotaciones peyorativas para nadie. El tono es de respeto para todas las personas que no pueden ni siquiera cubrir la alimentación básica. El blog tampoco ha pretendido ser snob, y mi opinión es que se puede disfrutar mucho con la comida por humilde que esta sea.

Gracias Salmorejo C.

viernes, 13 de junio de 2008

One-One


Llevaba tiempo queriendo hacer este post,ya que el One-One es el restaurante que más me gusta de Alicante. No lo digo objetivamente, sino con ese no-se-qué que algunos sitios (pocos) tienen y que te gusta mucho o nada.


Es un restaurante que refleja a su dueño, Bartolo, que lo lleva muy personalmente. Ocho mesas o nueve, en una decoración entre art-decó francesa y étnica, decorado con objetos que Bartolo se ha traído de todo el mundo, en sus viajes (aunque últimamente viaja menos).


En la mesa hay unos trozos de paté a la pimienta con panecillos suecos, cebolla y pepinillos o aceitunas.


La comida es recitada. Este último día comimos Raviolis rellenos de Boletus Edulis y Foie (extraordinarios), Brandada de Bacalao, con una yema de huevo cruda que nos mezcla en la mesa (no permite que te dejes nada de los platos), y unas vieiras con una salsa verde cortadas n láminas (gran sabor a mar). Después comimos un steak tartar para compartir. Otros platos "estrella" (todos lo son aquí) cuando es temporada las alcachofas con jamón ibérico con un huevo escalfado, el entrecôte que se termina de hacer en el plato caliente, el magret y el confit de pato, las carrilleras de ternera (con una patata mechada que e una delicia).


Los postres al mismo nivel tartaletas de manzana bonsai, y el extraordinario Vixca Alacant con Mandarina Imperial.


El vino, no muy variado pero siempre bien elegido. El servicio, personal. Es un restaurante de clientes fijos, que no piden, sino que se dejan servir por Bartolo.


Muy difícil pasar de 40 €. Recomiendo pedir todos los platos para compartir, así se prueban más y se disfruta.


Muy difícil encontrar sitio sin llamar, y casi imposible si se va más de cuatro personas.


Ah, el nombre no se pronuncia en inglés, sino como suena One (O-N-E).




Restaurante One One
Valdés, 9
03001 Alicante


Teléfono: 965206399


maps.google.es



domingo, 8 de junio de 2008

Taberna el Abuelo. Madrid




En el entorno de la Plaza de Santa Ana, cerca de la Puerta del Sol, y en una zona a la que ya vamos sobre todo los de fuera, está la Casa del Abuelo, una taberna centenaria pero muy actualizada en cuanto a marketing. Gambas al ajillo, langostinos a la plancha, gambas con gabardina, a la plancha. Cañas de Mahou y vino dulce (ahora es de Valencia, antiguamente fue de Alicante).

Un gran espejo decorado en la pared, y mucho azulejo, barra de marmol blanco (a lo clásico). Camareras extranjeras y venta de productos varios. En la entrada están los fogonos donde te preparan las gambitas. Super-típico, conviene ser un turista de vez en cuando. En la pared, fotos del Totem Adriá y de otros.

Ocho gambas con gabardina (muy gorda la gabardina, por cierto) y dos cañas, diez euros.




La Casa del Abuelo
C/ Victoria, 12
28012 Madrid

martes, 3 de junio de 2008

Jordania. Kempinski Ishtar

Acabamos de volver de un fantástico viaje a Jordania, cortesía de nuestros amigos de R. Hemos conocido el auténtico lujo asiático en este pais de oriente medio. Había leído que la gastronomía en Jordania era buena, pero supera a lo que esperaba.



El Kempinski Ishtar Dead Sea es un fantástico hotel de lujo, inspirado en los jardines colgantes de Babilonia. 10 piscinas, playa privada en el Mar Muerto. Hemos comido varias veces allí, en formato buffet, además, hemos estado en el Hotel Mövenpick de Petra, y comido en el castillo de Karak (una de las mejores comidas), y una espectacular cena en la pequeña Petra, (Beida) con un templo excavado en la roca a diez metros, alfombras en el suelo, y un cielo hiper-estrellado como techo (impagable).



Así hemos probado más de 25 o 30 platos diferentes. La comida está muy basada en la verdura y ensaladas, por lo que es bastante ligera.

Recuerdo unas muy buenas ensaladas de lentejas (frías, y con brotes), de garbanzos (oscuros, pequeñitos y blandos), puré de garbanzos (Hummus), croquetas de garbanzos especiadas (Falafel), pimientos amarillos (como en escalibada), bolitas de queso de cabra en aceite (cremoso y super-fuerte), rollos rellenos de berenjenas, berenjenas ácidas encurtidas, pepinillos cortados en salmuera, cuscus en ensalada.

De carnes, el Mansaf es lo que más me ha gustado, es un guiso de cordero (el cordero es fuerte, ya que come hierbas secas, aromáticas) que se come con una salsa de yogur caliente encima de arroz blanco. También platos de pollo bien cortado con piñones (recuerda lejanamente a comida china) y muy poco pescado. Algun kebab también.




La fruta es excepcional. Se ve que no utilizan los sistemas de producción españoles, y los albaricoques saben a fruta, la sandía y el melón muy dulces.

El vino jordano muy bebible. Tintos sencillos y sabrosos y blancos chardonnay muy aceptables. La cerveza, pilsen muy suave (Philadelphia, uno de los nombres previos de Amman). Además, Arak, un aguardiente anisado que se toma de aperitivo con agua, como la "Paloma" de nuestra tierra. Tés fríos muy refrescantes.

Un auténtico placer. Espectacular Petra, un descubrimiento Jerash.