Restaurante Almocábar. Ronda

por "Salmorejo Cordobés"

Me imagino que todos los que visitamos este blog disfrutamos con un buen restaurante; pero la experiencia que hemos tenido mi esposa y yo este fin de semana en el Restaurante Almocábar de Ronda ha sido insuperable.

Uno iba a Ronda con la idea de ir a un sitio como el Tragabuches, que aunque ya no está al mando de sus fogones Dani García, ha mantenido la estrella Michelín, y eso es por algo. Pero debemos siempre dejarnos aconsejar por algún oriundo de la zona, y así lo hice. Llamé a mi amigo J, que no dudó en ningún momento en recomendarme el Almocábar como el mejor restaurante de la ciudad.

El local está en el “barrio” de Ronda. Se puede ir andando desde la zona centro, a no más de 10 minutos del famoso Tajo. El Restaurante está dividido en tres zonas: la barra, donde se sirven unos montaditos estupendos, el comedor, donde tiene poquitas mesas por lo que se hace indispensable reservar para asegurarse plaza, y en la planta superior, un pequeño comedor que están construyendo para reuniones de unas 8 personas en las que realizar fundamentalmente catas con maridaje.

Como llegamos temprano estuvimos tomando primero una cerveza Cruzcampo fenomenalmente tirada, acompañada por un plato de aceitunas, alcaparrones y altramuces con la peculiaridad de servirlos con un toquecito de sal de grosor medio que potenciaba el sabor del aperitivo.

Ya en el comedor, Manolo (así se llama el dueño), que combina labores de maitre con los fogones, nos sugirió varios platos fuera de carta, de entre los que elegimos los siguientes: De entrantes, una ensalada de brevas con anchoas del Cantábrico y queso de cabra (desmigado). Nos pareció buenísima. Las claves, a mi parecer: la buena materia prima, y el aliño: bastaba con un poquito de aceite de oliva y alguna hojita de orégano fresco.

Como segundo entrante, unos Shiitake salteados. Lo más increíble es que se cultivan en un pueblecito cercano a Ronda, y estaban sencillamente impresionantes.


Lo que parecía inmejorable se superó con el plato principal. Mi mujer pidió rabo de toro (como cordobeses que somos poníamos el listón de la exigencia bastante alto). Estaba como el mejor rabo de toro que te puedes comer en Córdoba, con la diferencia de que este se superaba por una guarnición de patatas y verduras, que a simple vista ya llamaba la atención y que en boca era una oda a la perfección.

Y lo mejor de todo fue el plato de muslitos de pichón confitados que me pedí. La excelente textura y su maravilloso sabor eran el fruto de un trabajo de cocción a muy baja temperatura durante más de 6 horas, empleando para ello muchas verduras, según me comentó posteriormente Manolo, aunque sólo se emplataban los muslitos bajo un lecho de patatas cocidas y aderezadas con sal, aceite y alguna especia que no supe distinguir. Insuperable.


De postre, un cremoso de queso con salsa de mango, que pedimos a medias y que resultó muy apetecible pese a estar ya bastante llenos, por no estar nada dulzón. Es más, quise apreciar que tenía algún toque de sal. Buenísimo.

En cuanto al vino, disponen de una extensa pero a la vez muy cuidada carta en la que podíamos elegir entre un variado muestrario de caldos de Ronda (en auge últimamente), pasando por prácticamente todas las denominaciones de origen españolas y algunos vinos internacionales.


Elegí un Pétalos del Bierzo, cosecha 2.006 que no me decepcionó. Lo sirven decantado. En el postre te obsequian con una copita de Pedro Ximénez de Bodegas Toro Albalá que como siempre, resulta perfecto para finalizar un buen almuerzo.

La cuenta: 51 € por persona, cafés incluidos. No me pareció nada caro para los manjares que hemos tomado.

Creo que en el mismo día jamás había almorzado y cenado en el mismo Restaurante hasta el pasado sábado Y es que después de tener una mala experiencia por la noche en el Tragatapas (bar de tapas del Restaurante Tragabuches) en el que nos fuimos porque tardaron más de 30 minutos en servirnos la primera tapa, mientras otros comensales que habían llegado más tarde que nosotros ya estaban cenando, decidimos repetir lugar, pero esta vez para tapear en la barra. Estaba abarrotado, pero nos hicimos con un huequito donde poder pedir unos montaditos que estaban bastante buenos. Lo mejor estaba por llegar, y fue cuando Manolo, al terminar de servir a sus comensales, se acercó a nosotros para compartir tertulia y alguna copa. Nos ofreció un ron añejo venezolano servido con unas gotitas de limón, dos rodajas de naranja, una de limón, y bañada la copa en su borde con miel de caña. Espectacular. También tomamos una copa de ginebra Miller´s (la botella estaba helada), con una tónica creo que era turca, servida en copa de boca estrecha con unos trocitos de la piel de lima que previamente había exprimido en la copa. No soy de tomar ginebra pero esta me pareció buenísima.

En nuestra conversación profundizamos sobre diversos platos, vinos, arroces, etc; y así llegamos a altas horas de la madrugada y comentábamos las excelencias de la trufa. Ello llevó a Manolo a invitarnos a la mesa que todas las noches comparte con sus camareros cuando cierran el Restaurante para deleitarnos con unos huevos fritos con trufa sobre lecho de jamón ibérico, acompañados por un excelente vino de Ronda del que desgraciadamente no recuerdo el nombre, que estaba realmente de impresión. Mejor colofón no podía tener esta jornada en la que descubrí un imperio gastronómico, y más aún, a una mejor persona.


Es evidente que recomendaría este Restaurante a cualquier persona que visite la zona; o mejor dicho: merece la pena organizar una visita a la ciudad para descubrir este gran Restaurante.


Los datos del Restaurante:

Restaurante Almocábar

c/ Ruedo Alameda, 5 Ronda (Málaga)

Tfno.: 952 87 59 77

maps.google.es

Comentarios

Randolo ha dicho que…
Muchas gracias por tu colaboración, Salmorejo C. El post destila lo bien que lo pasásteis. Lástima que tengamos Ronda tan lejos.

Espero que continúes tus envíos, y que sea el comienzo de una carrera bloguera.

Como mínimo cada "club del choco" precisa un post.

Un abrazo
Anónimo ha dicho que…
Gracias a tí por haberme posteado. Pues ya que lo dices, nuestra reunión mensual del club del choco ha cambiado de emplazamiento, que aunque modesto, tiene el cocinero tiene buenas manos: Berenjenas a la crema, calamares a la plancha,... ya escribiré a principios de julio.
Por cierto, el vino de Ronda que tomamos junto a los huevos con trufa era un Conrad. Lo que no recuerdo era si se trataba de Soleon de 2006 o Creación 2006 (la etiqueta es muy parecida). El vino merecía la pena.
Un abrazo,

Salmorejo Cordobés
Anónimo ha dicho que…
Manolo, el dueño de Almocábar me ha escrito agradeciéndome los comentarios, y me comenta que el cremoso de queso con mango, la sal que llevaba era de vainilla.

Salmorejo Cordobés
Carlos Dube ha dicho que…
La tónica era Fever Tree (El Club del Gourmet), nada más y nada menos. Muy buena pinta todo y un gran restaurante (por lo que leo). Un gran Post. Un saludo.