Me imagino que todos los que visitamos este blog disfrutamos con un buen restaurante; pero la experiencia que hemos tenido mi esposa y yo este fin de semana en el Restaurante Almocábar de Ronda ha sido insuperable.
El local está en el “barrio” de Ronda. Se puede ir andando desde la zona centro, a no más de 10 minutos del famoso Tajo. El Restaurante está dividido en tres zonas: la barra, donde se sirven unos montaditos estupendos, el comedor, donde tiene poquitas mesas por lo que se hace indispensable reservar para asegurarse plaza, y en la planta superior, un pequeño comedor que están construyendo para reuniones de unas 8 personas en las que realizar fundamentalmente catas con maridaje.
Ya en el comedor, Manolo (así se llama el dueño), que combina labores de maitre con los fogones, nos sugirió varios platos fuera de carta, de entre los que elegimos los siguientes: De entrantes, una ensalada de brevas con anchoas del Cantábrico y queso de cabra (desmigado). Nos pareció buenísima. Las claves, a mi parecer: la buena materia prima, y el aliño: bastaba con un poquito de aceite de oliva y alguna hojita de orégano fresco.
Como segundo entrante, unos Shiitake salteados. Lo más increíble es que se cultivan en un pueblecito cercano a Ronda, y estaban sencillamente impresionantes.
Lo que parecía inmejorable se superó con el plato principal. Mi mujer pidió rabo de toro (como cordobeses que somos poníamos el listón de la exigencia bastante alto). Estaba como el mejor rabo de toro que te puedes comer en Córdoba, con la diferencia de que este se superaba por una guarnición de patatas y verduras, que a simple vista ya llamaba la atención y que en boca era una oda a la perfección.
Y lo mejor de todo fue el plato de muslitos de pichón confitados que me pedí. La excelente textura y su maravilloso sabor eran el fruto de un trabajo de cocción a muy baja temperatura durante más de 6 horas, empleando para ello muchas verduras, según me comentó posteriormente Manolo, aunque sólo se emplataban los muslitos bajo un lecho de patatas cocidas y aderezadas con sal, aceite y alguna especia que no supe distinguir. Insuperable.
De postre, un cremoso de queso con salsa de mango, que pedimos a medias y que resultó muy apetecible pese a estar ya bastante llenos, por no estar nada dulzón. Es más, quise apreciar que tenía algún toque de sal. Buenísimo.
En cuanto al vino, disponen de una extensa pero a la vez muy cuidada carta en la que podíamos elegir entre un variado muestrario de caldos de Ronda (en auge últimamente), pasando por prácticamente todas las denominaciones de origen españolas y algunos vinos internacionales.
Elegí un Pétalos del Bierzo, cosecha 2.006 que no me decepcionó. Lo sirven decantado. En el postre te obsequian con una copita de Pedro Ximénez de Bodegas Toro Albalá que como siempre, resulta perfecto para finalizar un buen almuerzo.
Creo que en el mismo día jamás había almorzado y cenado en el mismo Restaurante hasta el pasado sábado Y es que después de tener una mala experiencia por la noche en el Tragatapas (bar de tapas del Restaurante Tragabuches) en el que nos fuimos porque tardaron más de 30 minutos en servirnos la primera tapa, mientras otros comensales que habían llegado más tarde que nosotros ya estaban cenando, decidimos repetir lugar, pero esta vez para tapear en la barra. Estaba abarrotado, pero nos hicimos con un huequito donde poder pedir unos montaditos que estaban bastante buenos. Lo mejor estaba por llegar, y fue cuando Manolo, al terminar de servir a sus comensales, se acercó a nosotros para compartir tertulia y alguna copa. Nos ofreció un ron añejo venezolano servido con unas gotitas de limón, dos rodajas de naranja, una de limón, y bañada la copa en su borde con miel de caña. Espectacular. También tomamos una copa de ginebra Miller´s (la botella estaba helada), con una tónica creo que era turca, servida en copa de boca estrecha con unos trocitos de la piel de lima que previamente había exprimido en la copa. No soy de tomar ginebra pero esta me pareció buenísima.
Es evidente que recomendaría este Restaurante a cualquier persona que visite la zona; o mejor dicho: merece la pena organizar una visita a la ciudad para descubrir este gran Restaurante.
Los datos del Restaurante:
Restaurante Almocábar
c/ Ruedo Alameda, 5 Ronda (Málaga)
Tfno.: 952 87 59 77







