martes, 22 de diciembre de 2009

Bottle shock




Traducida en españa como "Guerra de Vinos", es una película sobre el vino verdaderamente interesante y divertida. Bien realizada, con una muy buena ambientación en el año 1976 y con unas tomas de los viñedos de California muy interesantes.

Trata sobre hechos reales, en los que un tratante de vinos británico afincado en Francia llamado Steven Spurrier realizó una cata a ciegas entre grandes vinos franceses, y californianos, entonces poco conocidos y desde luego despreciados por nuestros chauvinistas vecinos. Wikipedia en inglés relata muy pormenorizadamente el concurso.

La película gira alrededor de la bodega productora del Chardonnay que ganó el concurso de blancos, Chateau Montelena (actualmente existe y sigue siendo propiedad de la familia que figura en la película, los Barrett).


Aunque hoy nos parezca casi normal la presencia de vinos de todo el mundo en cualquier supermercado, la globalización en 1976 era una cosa absolutamente remota, y el hecho de que el vino francés fuera superado en su propio país, y por catadores que en su mayoría eran profesionales franceses, abrió el mercado de una manera determinante.

La película debe estar bastante novelada con respecto a la realidad, pero da los mismo, porque gracias a eso es más amena. La pinta de surfero del hijo del dueño está muy conseguido, así como las catas en el bar del pueblo realizadas por su amigo mejicano, (otro personaje real, Gustavo Brambila)

Después de verla apetece abrir una botellita de algún vino exótico que tengamos guardado.



jueves, 17 de diciembre de 2009

La Taberna del Gourmet






Es un local del grupo Perramón-San Román , creo que no me equivocaré en que es que tiene éxito de todos, por lo menos en este momento. Recientemente galardonado en el congreso lomejordelagastronomia.com como mejor barra.


En mi opinión tiene un gran diseño, tanto en la decoración exterior, una fachada de cantos rodados sujeta por una malla metálica y una marquesina de hierro con el nombre en neón. Entrando ya en el local hay una barra a la izquierda, jamones colgados nada más entrar en una esquina, y vinos por copas anotados en tiza, así como las sugerencias del día y el menú. En la pared de la derecha, unas vitrinas con distintas cosas, botellas de vino, delicatessen. La arquitectura interior es muy original. En la barra se pueden tomar bastantes vinos por copas, con buenas tapas, marisco, y algunos platos de cocina.

Hay dos comedores, a dos alturas al fondo. El de abajo para no fumadores (pronto lo serán los dos). Las mesas tienen mantel blanco, y sillas cómodas. Quizá un poco ruidoso, por poner algún aspecto a mejorar. (la foto es de la web del restaurante, muy completa)

El restaurante lo lleva María Eugenia San Román (que es igual que su madre), y atiende y da ordenes a los camareros vestidos de negro. Hace bastante tiempo que no venía. Comimos un menú (a 15 €) que es la mejor manera de conocer un restaurante entre semana (si el menú es bueno, el resto también lo será. Si el menú es corto o insulso, ...).

Primero unas verduras salteadas con jamón, servidas en un cuenco y con un punto crujiente muy conseguido. También unos mejillones al vino (gran cazuela). Después yo tomé una fritura de pescado (totalmente alicantina, salmonetes, pescadillitas, palayas). El resto de los comensales pidieron cogote de merluza y se llevaron una sorpresa, porque lo sirvieron dentro de la cabeza. (Cierto es que debía estar muy bueno, pero creo que la camarera debió avisar). Finalmente unos postres muy conseguidos, el mío una mousse de yogur con miel finísima.

En resumen, uno de los sitios que no hay que perderse. A la carta es algo caro, pero es un local bien montado, y con bastante rodaje.

Se puede comer a base de tapas (incluso hay un menú de ellas), menú degustación, marisco ensaladas, canapés, carnes, pescados. Es muy variado.

La Taberna del Gourmet
San Fernando 10
Alicante 03002
Teléfono 965204233






domingo, 13 de diciembre de 2009

El jabalí




Tenía muchas ganas de volver a este restaurante de los de toda la vida en Alicante. Durante los sesenta y setenta, esta zona fue muy visitada por franceses, llegando a haber colonias muy importantes. Este restaurante abrió en esa época, hace 37 años, y conserva de una forma extraordinaria los sabores de la cocina francesa de esa época.
El restaurante estaba muy bonito, decorado de navidad y con un fuego encendido en este día gris (creo que de los primeros de este cálido invierno) que lo hacía muy acogedor. Cuando hemos entrado nos ha dado la sensación de entrar en otro país. La decoración de esta casa señorial de la huerta es rústica, clásica. El ambiente era muy tranquilo y acogedor. Nos atiende muy amablemente una señora francesa que presumimos es la dueña, nos trae un platito con unos canapés de caviar (de mujol) y unas aceitunas verdes bastante buenas.
Hemos elegido unas sopas de cebolla (receta a la francesa, muy bien hecha), y un crepe de salmón con nata que también nos gustó. Después tres entrecotttes con diferentes salsas (he probado los tres) a la provenzal, con una especie de ratatouille por encima, a la bourguignone, con salsa de vino, y al roquefort, servidos con patatas fritas. Salsas muy bien preparadas y elegantes.

De postre un bavarois de frambuesa lo suficientemente grande para dos muy fino.
Me ha dado la sensación de haber estado comiendo en los setenta, pero desde el punto de vista de los buenos recuerdos, de los sabores de siempre. Una muy buena comida. Recomendable.

Vive la France!!


Restaurante El jabalí
Avenida de Alicante 38
03550 San Juan de Alicante
(entre San Juan pueblo y Santa Faz)
Teléfono 965653912

http://www.eljabalirestaurante.com/

maps.google.es

sábado, 28 de noviembre de 2009

Baviera






Muy cerca del Ayuntamiento de Alicante se encuentra esta imaginativa cervecería, un autentico restaurante de fast food bien entendida. Es un local de madera, con bancos y mesas fijos, tipo tren, donde la cocina es bien visible al lado de la barra. El público es joven, imagino que bastantes funcionarios que trabajan en el entorno.

En lugar de copiar recetas y formatos, como muchos otros locales, en Baviera han hecho un esfuerzo por ser originales en la confección de sus bocadillos de inspiración alemana, sus ensaladas y sus platos. Denominan a sus combinaciones con nombres alemanes, o tan alicantinos como "Lucentum". He comido un par de veces en las últimas semanas (es verdaderamente rápido, y además te preparan la comida para llevar), y las combinaciones y el tipo de pan de sus bocadillos me ha gustado.

He probado los bocadillos Leberkase y Pikkanwurst, la ensalada césar y una ensaladilla rusa, encontrándolo todo muy bueno. El pan es blando, sirven el bocadillo con una servilleta alrededor para que se pueda comer sin que se rompa y nos manchemos. Hay una variada gama de cervezas, y también para los más clásicos, hamburguesas, patatas, etc.

Un sitio estupendo para ir con adolescentes o si tienes muy poco tiempo para comer.

El servicio es agradable y rápido. Los precios son adecuados.
Baviera
Altamira 14
Alicante 03001
Teléfono 965215747

sábado, 14 de noviembre de 2009

Lo mejor de la Gastronomía


Desde el 7 al 11 de Noviembre tuvo lugar por primera vez en Alicante la feria gastronómica lomejordelagastronomia.com. Han tenido lugar una serie de talleres privados (previo pago) de restauradores famosos (y menos famosos). El pasado día 10 fui a dar una vuelta con mi amigo A. a la hora de comer.

La feria tiene lugar en una gran nave de un sólo espacio, y está bastante llena para ser un día entre semana. Hay muchos stands de vino, y de productos gastronómicos, que los proveedores han puesto para vender a los profesionales. Hay muchos sitios donde no pueden entrar nada más que ellos (el año que viene hay que conseguir una acreditación como sea). Tomamos unas miniraciones en Zaldiarán (restaurante de Vitoria con una estrella michelin), que tiene una barra abierta al público, Steak Tartar (en una tostadita), Crema de queso con anchoa y frutos secos (en una copita y con un aroma de anchoa muy conseguido), y una extraordinaria espuma de patata con trufa y huevo de codorniz (sólo cuajado). Cada ración 3 € y una copa de Vetus a 1 € (Grandísimo vino de Toro).

Después tomamos un menú de tapas en La Sirena de Petrer (seguro que se come mejor en el restaurante), y tras dar muchas vueltas unos fantásticos erizos de mar crudos en un stand del ayuntamiento de Denia acompañados de una cerveza artesana catalana muy suave.

Finalmente conseguimos tomar una chistorra sobre pimiento en la Comunidad de Navarra. Mucha envidia tuvimos de Joselito, no llegamos a tomar café en Lavazza, ni a comer unos chuletones de 1 kilo que se mostraban gozosos a nuestros ojos.

Hay que ir mejor preparados, de todos modos, siempre un placer pasearse entre manjares.



Bodega La Andaluza




Este restaurante de tapas es una franquicia que está en la Plaza de los Luceros. La semana pasada entramos en él, ya que a mi amigo M A le habían dicho que estaba bien, y tras haber tomado unas cañas, una ensaladilla y unas gambitas fritas en el Merengue, entramos a la aventura.

Lo primero que tengo que decir es que no parece una franquicia en absoluto (dicho como elogio) y está relativamente bien conseguido el ambiente de bar andaluz. Tomamos unas cañas (en su vaso tradicional) de Cruzcampo bien tiradas y mientras tomábamos unas aceitunitas que nos sirvieron para acompañarlas, elegimos la comida. Un plato de chacinas, con un muy buen jamón ibérico, chorizo, salchichón y morcilla, unas tortillitas de camarones mejorables, un sabroso cazón en adobo, unas patatas bravas (no son como las tradicionales, sino pataitas pequeñas con piel cocidas y una salsa tipo mojo, muy buena). Después tomamos un plato conseguidísimo, de sencillo y bueno, unas patatas fritas con huevo y jamón por encima que nos supo a gloria.

Finalmente, como había hambre unos montaditos. El mío era de secreto ibérico y bien sabroso que estaba.

Todo servido con cierta soltura y atención. Muy buen sitio para tomar tapas. Para 6 con unas tres cañas por barba, a unos 18 € por cabeza, asumibles.
Bodega La Andaluza
Plaza de los Luceros, 4
Alicante
Teléfono 965 981 060


sábado, 31 de octubre de 2009

Finos y Finas. Madrid




En el barrio de Salamanca, en Ramón de la Cruz casi esquina con Príncipe de Vergara, está este buen restaurante, que además tiene una comida bastante divertida. Estuvimos la semana pasada, junto con mis amigos A, M, A y C, teniendo una agradable cena.

El local es colorido, bien decorado, en forma de L y con sillas bicolor y mantelería blanca y gris. La atención es correcta, sin exagerar.

Las entradas elegidas por A fueron las siguientes (las escribo según la descripción del menú):

Las anchoas de Guetaria en tostitas sobre lomos de pimientos rojos asados.

Muy finas y sabrosas. Buena combinación.

Croquetas de berberechos con crema de nécoras.

Correctas. Suscitaron debate. Hubo quien dijo que estaban muy bien hechas. A mí me gustaron sin exagerar.

Pencas rebozadas rellenas con lacón y queso con tomate caramelizado.

Una muy buena mezcla de sabores.

Rollitos Tai de ternera, jamón ibérico, verduritas y un toque de Soja.

Rollitos algo más grandes de lo normal. Buena factura, no emocionante.

De segundo, también a sugerencia de A, la mayoría comimos el Sandwich de Roast Beef de Buey con su salsa, queso, cebollita glaseada, finísimas lonchas de jamon ibérico y guarnición chips de verduritas.

Sensacional, un roastbeef jugoso, entre dos lonchas de pan y cuya descripción la define el nombre del plato. El sabor de todo junto es una pasada.

Bebimos un Chivite verdejo y un vino de Castilla y León Martín Verástegui muy potente, complejo y profundo, con una longitud fuera de lo normal. Los vinos están a precios bastante normales, bajos para ser Madrid.

En resumen, altamente recomendable. A los postres vino su responsable, con el que discutimos deportivamente sobre sus mejores platos (no le sentó muy bien que no alabara sus croquetas), y que nos trajo para terminar la comida una tapita de unos muy conseguidos callos.

Amablemente invitados por A, calculo que unos 40 € por persona. En el link de facebook de abajo están las cartas.

Finos y Finas
Ramón de la Cruz, 49
Madrid 28006

Teléfono 915779379

maps.google.es

facebook

viernes, 30 de octubre de 2009

El Portal






Hoy hemos comido en este restaurante gracias a un encargo que recibí a través del blog. Se ha ubicado en un local que se reformó para una franquicia, y quizá no se ha diferenciado demasiado físicamente del anterior por fuera, aunque sí enormemente en cuanto a la variedad y calidad de su comida.

No puedo ser excesivamente descriptivo con su comida, ya que hemos tomado menú (a 13,90 + IVA) aunque sí decir que el menú es estupendo, y que lo visto en las mesas de alrededor hacen que comprometa mi vuelta a comer el menú degustación con vino.

Es un local muy alto, luminoso, y todo diáfano, con una barra grande, algunas mesas altas para picar a la izquierda, y mesas bajas a la derecha. Excesivamente simples las mesas, aunque cómodas, para mi parecer. También han instalado una habitación transparente para conservar el vino, que se observa desde casi todas partes. El servicio es atento, aunque quizá mejorable en su atención visual. No obstante, es bueno.

Como éramos cuatro (muy agradable y placentera compañía de M y G), probé un marmitako de atún correcto y un humus con berberechos que me pareció muy original, y un rosejat de moluscos (fideuá de fideos finos con mejillones y caldo de pescado) muy bueno, aparte tomamos una fritura de pescado bastante alicantina, un par de salmonetes, una palaya y una merlucita. De postre un sorbete de pera bastante bueno y un carpaccio de piña prescindible.


En la mesa de al lado estaban tomando el menú degustación con la atención directa de su cocinero-dueño, Sergio Sierra, y hemos quedado asombrados de todo lo que iba saliendo y llegando a la mesa, Montrachet incluido (a 70 € por persona y mesa completa).

Revisión del post 01.12.2009. hoy he comido a la carta. Una ensalada de tomates de muchamiel con anchoas de bota, ambos muy buenos productos, una fritura de pescado plenamente alicantina, con unas pescadillas de unos 15 cm muy frescas y unas palayas (no he podido echarle el diente a ninguna.

De segundo una pluma ibérica con chutney de tomate y especias muy conseguida, con esa textura del ibérico tan particular por su grasa interna. Me he quedado con gans de comer algo más.

De postre hemos compartido un Brownie de chocolate y nueces con crema helada de mango original.

Me ha gustado mucho la comida.

La carta es muy completa, y la de vinos, muy divertida.

El Portal. Taberna & Wines
Bilbao 2 Bajo (junto al Portal de Elche)
03003 Alicante
Teléfono 965143269

www.gastroportal.com

maps.google.es



domingo, 18 de octubre de 2009

Villa Antonia


Anoche estuvimos en una fiesta celebrada en éste precioso restaurante de San Juan. Está situado en una antigua casa de la huerta, que ha sido restaurada de un modo que te traslada a otra época. Es la antigua casa de la familia de un corredor de comercio de Alicante muy conocido, una casa de dos plantas acabada en uno de esos techos de teja apuntados con una decoración en la parte superior. Tiene un jardín bastante grande y muy acogedor.

Dentro hay varios comedores, separados y donde se pueden hacer comidas o reuniones privadas. Especialmente bonita es el comedor donde está la biblioteca, con un mueble restaurado que llega hasta el techo.

Cenamos un menú preparado para unas veinte personas, primero nos trajeron una pericana en la que el pescado estaba sustituido por unas escamas finas crujientes, como corrn-flakes, posteriormente una ensalada de brotes con cítricos, boletus y jamón de pato, correcta, un brik de morcilla de pinoso con manzana y crema de calabaza más ligera de lo que podría parecer. El plato principal era un solomillo ibérico con reducción de Pedro Ximenez bastante conseguido, la carne en su punto (existe un error generalizado en muchos sitios de tratar la carne de ibérico como si fuera de ternera en la cocción). De postre una tarta Sacher con helado de turrón.


Bebimos un Muga 2005 servido a su temperatura correcta, unos 17º.

La cubertería, vajilla, cristalería y mantelería, de muy buena calidad, así como la presentación de los platos.

Más tarde estuvimos en una sala de exposiciones tomando unas copas, lástima de haber olvidado mi Ipod para enchufarlo al equipo de música, ya que la selección no correspondía a la edad de la mayoría de los que estábamos.

Muchas gracias a J y R por la invitación. Un acierto.


Ni idea del precio en esta ocasión, por lo que leo en otros sitios, más de 60 €. El sitio es muy bonito, propio para alguna cena con significado o reunión para quedar muy bien.

Restaurante Villa Antonia
c/ San Antonio, 92
03550 San Juan de Alicante

Tel.: 965 651 955
maps.google.es

La web muy completa. www.villa-antonia.com

sábado, 17 de octubre de 2009

La Ereta


Bueno, es una responsabilidad escribir sobre uno de los mejores restaurantes de Alicante, tanto por su arquitectura y ubicación, como por la calidad de su servicio y de su comida.

Empezaré por la descripción de su entorno. Está en un parque de su mismo nombre, en el ascenso al castillo de Santa Bárbara, con unas vistas privilegiadas sobre la ciudad y la bahía. Desde luego, para traer a comer a alguien de fuera, espectacular (pincha en su web y verás a lo que me refiero). Una de las mejores cosas de nuestra ciudad es su luz, y desde aquí estamos rodeados, ya que todas las paredes de esta construcción de madera son de cristal. Es muy agradable, y con unas mesas y sillas muy cómodas, manteles de hilo de mucha calidad.

El servicio es también muy bueno, muy atento.

Está introduciendo por fin una carta, ya que hasta la fecha había sólo dos pociones de menú gastronómico. Como uno de mis compañeros de comida venía de viaje y llegaba un poco tarde, nos sacaron un poco de queso de cabra y unas croquetas esféricas, acompañados de pan de varios tipos. Una vez todos juntos, comenzamos con el menú La Ereta, muchos y sucesivos platos.

Primero, un canelón de pimiento del piquillo relleno de atún en una salsa fría de turrón. Bastante original. Después un bullit con pescadilla, un lomo en una salsa muy fina.

Un plato realmente especial fue el soparet alicantí, una deconstrucción de la comida que se toma en las barracas en las Hogueras de San Juan, con un lecho de patatas, espinacas, un huevo pochado y un canutillo relleno de sardina. Muy singular.

Posteriormente, un arroz con Pulpo a la brasa, cebolla y All i Oli de tinta, bastante fuerte, muy marino, el arroz absolutamente lleno de sabor.

El último plato antes del postre era una carrillera con tapioca de Olleta y Manzana, que tristemente estaba algo seca.

El capítulo de postres es realmente pantagruélico, ya que consta de cinco, sí cinco postres, que aunque en raciones pequeñas, te desbordan. Todos muy bien presentados y cromáticamente un auténtico despliegue. Un mojito, una creme brulé de setas, una copa p¡con chocolate y helado, unos pequeños petiti fours y me dejo algo pero no soy capaz de recordarlo.

Bebimos agua, un aperitivo y una botella de Penya Cadiella Selección (un muy buen vino de Vins del Comtat, que merece la pena probar, es muy sencillo pero digno y rotundo). Cuando se acabó nos abrieron otra botella para tomarla por copas, hecho9 que se agradece.

La comida fue muy interesante, al final salimos a unos 70 € por cabeza, pero creo que está muy bien trabajado.

Restaurante La Ereta
Parque de la Ereta, s/n - Castillo de Santa Bárbara
03013 Alicante
Teléfono 965143250

http://www.laereta.es/

maps.google.es
Nota: se sube desde la calle Vázquez de Mella por la carretera que va al castillo, y a la derecha en una curva está el aparcamiento, con un cartel negro que indica el restaurante.

martes, 6 de octubre de 2009

No me ha pasado nada


Ruego disculpas a los lectores ocasionales de este blog. No me ha pasado nada, simplemente todos los sitios a los que he ido a comer últimamente (no muchos, por cierto) ya han sido comentados en el blog, y además coincido con las críticas realizadas en su día.

One One sigue como siempre, hoy (rodeado en el resto de las mesas por la élite de abogados de esta ciudad, no conmigo), hemos disfrutado de una muy divertida comida, alcachofas con foie, jamón y boletus, brandada de bacalao y carne roja.

El otro día celebré mi "n" cumpleaños en Zhu, que mantiene su gran nivel en cocina oriental, siendo además invitado a una botella de Anna de Codorniu y a pastel con una vela (gran discreción). Muchas gracias.

El pasado sábado cené en casa con R y C, y nos trajeron un vino que me gustaría compartir, ya que los blancos con crianza son una categoría de vinos no muy bebida, pero que merece la pena investigar. No son como los blancos normales, tienen mucho más cuerpo, paladar y longitud, y combinan muy bien con comidas diferentes a los blancos. El vino tomado, de Marques de Murrieta y elaborado en su Castillo de Ygay es el Capellanía, con nada menos que 17 meses de barrica de Roble francés.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Murri


Por fin he comprobado el gran nivel de este muy merecidamente famoso restaurante del centro de San Vicente del Raspeig. Junto a la Iglesia, según se mira a la puerta principal a mano izquierda, algo escondido, se encuentran las diez o doce mesas de este cuidado local, con una decoración limpia, sin estridencias. Aparte de una carta bastante larga, de platos elaborados, hay un menú del día a 19 €, con una entrada, una ensalada y un plato (media ración) a elegir, otro menú a 25 € con el segundo con un poco más de enjundia y un tercer ya de degustación a 42 €.
Elegimos el Menú Murri, en el que nos dan a elegir el plato principal entre pescado o carne, que luego describo a su tiempo, para generar algo de suspense…



Para empezar nos sirven una vichysoisse de calabacín con unas hebras de cebolla tostada, muy fina. Después tomamos una ensalada verdaderamente singular que merece destacarse, por la sencillez de su elaboración y lo acertado de la combinación. Unos higos cortados en octavos, con un pelo de cabrales, un poco de jamón ibérico y unos dados de pan tostado. Muy buena. Luego una tempura con verduras y langostinos con un poco de salsa de soja, bien elaborada.





De segundo tomé una corvina (de pesca, no de criadero) en una salsa americana con un ribete de tinta, muy buena, pero en una ración pequeña. Mis acompañantes (los restos de los B), tomaron buey sobre un bizcocho de polenta muy buena pinta, pero una ración corta. Debido a ello, pedimos postre (fuera del menú), eligiendo una quenelle de chocolate y plátano encima de un bizcocho con una salsa de toffe de naranja (espectacular la salsa).



La carta de vinos está muy estudiada y el servicio es muy bueno, raro el mimo que le dan a este capítulo, que resalto al final aunque es de lo que más me ha llamado la atención. Elegimos muy acertadamente un vino de Zamora, un tempranillo de cepas viejas lleno de expresión, Venta Mazarrón, del que no tuvimos más remedio que repetir botella (a 18,50 €).

Al final mis acompañantes tomaron unas excelentes grappas por cuenta de la casa. Hay una buena gama de bebidas para terminar.

Un local para no perderse, para visitarlo sin dudarlo. A la carta será magnífico, aunque lógicamente, la cuenta subirá bastante. Al final, con dos botellas de vino para tres, el agua, algún aperitivo y los cafés (correctos), a 45 € por persona.
Para ahorrar tiempo, dejad el coche en el aparcamiento de debajo del mercado, que ya está abierto.
Murri
C/ General Prim 5
03690 Sant Vicent Del Raspeig
Teléfono 966 148 380

lunes, 31 de agosto de 2009

Karonte



Este restaurante de extraño nombre (Caronte es el barquero de la mitología griega que cruza el río a las almas de los muertos), y oscuros rótulos, está situado en primera línea de la Playa de San Juan, y me había sido recomendado por dos personas que comen muy bien. Era una gran terraza exterior que ha sido acristalada, con mesas de mantel blanco a ambos lados de un largo pasillo. Nos atienden correctamente, y en su carta vemos que apuesta por el buen producto del mar y los arroces. Como era por la noche, no elegimos arroz. La carta diría que es muy alicantina.



Antes de comer mientras pensábamos y estudiábamos la carta nos sirvieron un Martini rojo en un vaso bajo, muy adecuado.

Elegimos, unos mejillones (al vapor con laurel y bolas enteras de pimienta negra), muy bien cocidos, una ensalada de tomates de Muchamiel con ventresca y cebollita (un placer siempre), unas originalísimas croquetas de boletus y cabrales, que demuestran el extraordinario aroma de los boletus (pasan por encima del cabrales), unos calamarcitos con habitas y ajos tiernos (muy fino el plato) y una bandejita de sepionets a la plancha (excelentes).


De acompañamiento un auténtico acierto de vino, Verdeal (no confundir con el Verdeval), un Rueda de Verdejo muy pero que muy aromático.

Contrario a mis costumbres, tomé postre, un canutillo de membrillo con crema de queso Idiazábal con helado que me encantó, ya que no era muy dulce.


En resumen, para repetir. El precio es algo elevado, pero coherente con la calidad de los productos. Los comensales son locales en su mayoría, a pesar de ser primera línea.

Para mejorar: la carta de hojas de plástico no es muy estética.

..
Cerrado, actualmente hay otro restaurante Daksa
Karonte
Avenida de Niza 21
03540 Alicante
Teléfono 965155810

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jueves, 27 de agosto de 2009

Pizzeria Italia Campello Muchavista


Esta pizzeria escondida en la parte que une la urbanización La Font con la Playa de Muchavista (hace falta el plano para encontrarla) es de lo más singular. En los bajos de una urbanización, con una terraza poco iluminada y desprovista de todo lujo, es valiosa por la amplia variedad y buena calidad de sus pizzas. Nos atendieron unos chicos jóvenes muy educados con camisetas azzurri de Italia, y en un plazo brevísimo sacaron las pizzas del horno. En el transcurso de la cena, salieron bastantes pizzas para llevar.



La masa es fina y salen realmente calientes (deben tener un buen horno). Una buena ración para una cena. Además tomamos una ensalada (casera) y en la carta hay gran variedad de pastas. Buen sitio para huir de las aglomeraciones veraniegas de la playa sin tener que entrar en la ciudad (que está más llena aún).



Pizzaria Italia
Finca Mezquitas
c/ La Niña
El Campello
Teléfono 965650656

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miércoles, 12 de agosto de 2009

Restaurante Ripmar. Mutxamel

Este es otro de esos inclasificables restaurantes. La clientela es fija, no hay ninguna referencia en internet, ni publicidad, ni en las páginas amarillas. Sin embargo, es uno de esos secretos que nadie parece querer compartir. Es un local en el que nunca adivinarías el pescado y el marisco extraordinario que sirven por su aspecto exterior ni interior.

Veo cinco mesas en un comedor de una habitación con manteles negros y una barra como de cafetería a la derecha. Voy a comer con mi amigo A, ya que hoy toca una celebración muy especial. A es un connaisseur. Pide a Manolo, al que conoce hace tiempo, que saque lo que quiera, a su aire. Lo único previsto era una gallina que había encargado el día anterior, que comeremos frita. La gallina es super fresca, con los tonos rojos casi reflectantes. (Gallina pescado, claro está). Es un pescado muy apreciado por aquí.

Primero tomamos una fuente de marisco cocido, cigalas, gamba blanca y langostinos. Excelente cocción y punto de temperatura y sal. Después otra bandeja, de gamba roja a la plancha, fuera de lo normal, y una sepia con un golpe de plancha (pero poco) deliciosa. Una ensalada antes del pescado con algún salazón, lechuga perdiz, atún y queso fresco y finalmente en una bandeja, y muy troceada, la gallina, que comemos con las manos para poder acabar con toda su sustancia.
De beber, unas cervezas Alhambra especial y un vino del Rosal, Anxo Martín de Martín Códax, que quizá es demasiado fino para el marisco a la plancha y para la gallina. Tomamos un postre colectivo.



A 75 € por cabeza, algo caro, pero la calidad extra en el producto es así. Sólo hay que visitar el mercado para saber que una comida así no puede costar mucho menos.

En fin, una comida memorable, en el sentido etimológico y en el resto de los sentidos. Este restaurante es ampliamente conocido en los círculos bancarios, extendido desde que el clan muchamelero de la extinta (y extraordinaria) Caja de Ahorros Provincial de Alicante.

Restaurante Ripmar
Calle Salvador I Vicente Pérez Lledó 10. Mutxamel, 03110
Teléfono: 965953124

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lunes, 3 de agosto de 2009

Le Corsaire. Orán, Argelia

Adjunto esta contribución de mi hermano E por su gran interés para la gastronomía mediterránea.


Recientemente he tenido la ocasión de viajar a Orán, una ciudad que, situada en un país cerrado casi por completo al turismo es hoy en día poco frecuentada por los españoles (y los europeos en general). Y, ciertamente, ha sido todo un descubrimiento, prometedor en lo profesional y una gran experiencia en lo personal. No quiero ocultar que mi predisposición era positiva, pues el viaje tenía para mí connotaciones que iban más allá de lo profesional, que nacieron probablemente durante mi adolescencia pandillera con mis amigos los B., espoleados en su imaginario por su cabecilla K. (oriundo del Magreb). Pero esta es otra historia.

La ciudad de Orán, tan cercana, tan desconocida en nuestra orilla del Mare Nostrum está muy lejos de ser exótica y misteriosa. Ni siquiera está mínimamente tocada por el exotismo mejor conocido de las ciudades del vecino Marruecos. Por el contrario: se trata de una ciudad de aspecto sorprendentemente europeo, europeo del sureste de España, para más señas. Y es que su luz, su vegetación, sus edificios y su trama urbana tienen un aspecto tan familiar para un alicantino, valenciano o malagueño que, a veces, es necesario pararse para recordar que uno no se encuentra en esta orilla, sino en la otra. Y es que, no en vano, tenemos un pasado común, de siglos de historia -a ratos próspero e ilusionante, a ratos tormentoso- y un presente también común, con una interrelación creciente, pues la proximidad geográfica y la atracción mutua son más fuertes que las enormes barreras culturales y políticas que hemos levantado en tiempos recientes en ambas orillas y, cada vez más, las desbordan. En resumen: una ciudad fantástica, en la que, a pesar de las mencionadas semejanzas, no resulta fácil llegar a perder la perspectiva de que aquello es sur y esto es norte...




Durante mi corta estancia, tenía el deber y el honor de cumplir un encargo de Randolo: alimentar su suculento blog con una experiencia culinaria interesante. Debo confesar que, cuando llegué, el asunto me pareció difícil ya que, al tratarse de un país con tan escaso desarrollo turístico no conseguí encontrar reseñas previas de restaurantes por internet y, una vez allí, ¡tampoco se veían por la calle!. Pero finalmente se hizo la luz, por obra y gracia de mi amigo argelino T., quien tuvo el acierto de llevarnos al restaurante Le Corsaire. Y la gran experiencia sucedió. Y no fue la única.


Para describir la sensación que tuve en Le Corsaire no se me ocurre mejor forma que recurrir al cine. No se si habéis visto Ratatouille. Casi al final de la cinta, hay una escena, memorable, en la que el despiadado crítico gastronómico Ego es invitado al restaurante de Linguini y Colette y, al probar el ratatouille, queda absolutamente extasiado y su mente retrocede en el tiempo muchos años, hasta cuando era niño, en su pueblo, y llegaba a casa del colegio a comer el mismo plato, el ratatouille, cocinado por su madre, plato familiar, sencillo y popular.




Pues, amigos: entrar en Le Corsaire evocó en mí un impacto parecido al de Ego, pero sin ratatouille. Me vinieron imágenes y sensaciones fugaces, vividas, siendo muy niño, a finales de los años sesenta, o muy al comienzo de los setenta, con mis padres, en algún restaurante del sur de de la costa alicante o norte de la murciana. Quizás en Lo Pagán, quizás en San Javier o en Torrevieja.




Es Le Corsaire un restaurante de pescado y marisco mediterráneo, de cocina alicantino-murciana, diría yo, misteriosa y afortunadamente congelado en el tiempo. Un fenómeno ya extinguido en esta orilla, por falta de género y exceso de ambición y también de absurda sofisticación. Un mamut no extinto en el norte de África.




Esta auténtica reliquia gastronómica y cultural se encuentra situada en el bajo y primer piso de una magnífico caserón de piedra de estilo español situado en la Place de la République Sidi el-Houari, muy próxima al puerto pesquero de Orán. Tras rebasar una terraza exterior, en la calle, con mesas de aluminio y protegida por unos evitables carteles de helados, se franquea una elegante puerta de vidrio y madera y, a mano izquierda, llama la atención un gran mostrador con pescado, el pescado del día, el que vas a elegir para que te cocinen. A la antigua usanza. Pude identificar de un vistazo género muy variado, poco habitual en nuestros restaurantes, ejemplares de una misma especie y de distintos tamaños (ya sabéis lo que quiero decir), entre los que pude identificar un enorme dentón, salmonetes, meros, langostas, sargos, congrios, morenas y doradas.




Los salones no son muy grandes, pues la planta de la casa no lo es. Pero, eso sí: son muy, muy familiares. Mar Menor. Cabo Roig. Años setenta. Vigas de madera en el techo. Camareros (y camareras) con un uniforme llamativo, marinero, que no se pondrían hoy si fuesen españoles. Carta vieja, de plástico, poco cuidada... bien es cierto que para poco sirve, pues la verdadera carta está a la entrada. Servilletas de papel. Sorpresa: los nombres de los pescados están en español. El restaurante está lleno. La gente está animada y habla en voz alta, toda una “algarabía” (nunca mejor dicho). Viene el camarero y pregunta qué queremos. Optamos por unas entradas, una sopa de pescado y un plato principal. Pescado por supuesto. Al ver que había sargos, imaginaos, los que me conocéis, que no podía pedir otra cosa. Mis amigos optaron por dorada y gambas rojas a la plancha en salsa.




Los salmonetes están exquisitos. La sopa de pescado con tropezones de pan tostado y salsa “andalouse” también. Mientras estamos terminando los primeros, la camarera se acerca con un sargo de a kilo en la mano y me pregunta que si lo quiero. Le digo que es muy grande y me acerco con ella al mostrador. Le indico otro más pequeño. Lo hace a la plancha, con un acompañamiento sencillo de patatas y ensalada. Exquisito. Frente a nosotros, en una mesa pequeña, se sienta un señor de aspecto francés y come solo. Los camareros le conocen.




A mi derecha, en una mesa redonda, se sientan nuevos comensales. Cuatro o cinco hombres en la treintena. De repente, un camarero se acerca a su mesa con un mero de seis u ocho kilos agarrado por las agallas... que al cabo de un rato vuelve a su mesa en una enorme bandeja de metal. ¡Qué espectáculo!






En fin, para qué seguir. Una experiencia memorable, a unos precios más que baratos. Todo un festival en el que por mi parte, sólo eché de menos algo que, desde este lado del mediterráneo es habitual aunque es quizás comprensible cuando se está allí: no había ni vino ni cerveza.

100 dinares = +- 1 €



Le Corsaire
9, Place de la République Sidi El-houari - Oran
Tél : 041.39.31.20 0770.99.99.31
Tiene una web bastante completa: http://www.lecorsaire.net/

jueves, 30 de julio de 2009

Farol de Boa Nova. Oporto


Paseando por esta ciudad única de Oporto, y en el mismo río, con vistas a las bodegas de vino, por casualidad comimos en este estupendo restaurante, en una terraza muy agradable. A mediodía hay un menú muy interesante a 12,50 € (íbamos con niños y el precio se agradece). Consiste en un plato, un postre, pan bebida y café. Elegimos unos canelones vegetales (con un relleno casero de judías verdes, champiñones, cebolla un poco de pimiento y algo más muy bueno, un plato de bacalao (no podía ser de otra manera) con nata muy sabroso y una especie de croquetas de masa de bacalao grandes con una guarnición (una cacerola) de arroz y judías muy portuguesa (pataniscas).

Raciones verdaderamente grandes todas, que pueden hacer prescindir de un primer plato perfectamente, especialmente en un almuerzo de turismo. De postres, un molotov (merengue con caramelo), una mouse de chocolate, flan arroz con leche y macedonia.

Todo casero, y bueno. El café en una tacita de porcelana decorada y bien caliente. Una bandeja de pan muy variado (negro, con pasas, blanco).

Los camareros hablan todo tipo de idiomas y son muy agradables. Se llenó totalmente la terraza.
Un acierto, en esta fugaz visita a esta ciudad tan especial, de caótico trazado y tan singulares casas. Es algo decadente, pero forma parte de su encanto.