jueves, 30 de julio de 2009

Farol de Boa Nova. Oporto


Paseando por esta ciudad única de Oporto, y en el mismo río, con vistas a las bodegas de vino, por casualidad comimos en este estupendo restaurante, en una terraza muy agradable. A mediodía hay un menú muy interesante a 12,50 € (íbamos con niños y el precio se agradece). Consiste en un plato, un postre, pan bebida y café. Elegimos unos canelones vegetales (con un relleno casero de judías verdes, champiñones, cebolla un poco de pimiento y algo más muy bueno, un plato de bacalao (no podía ser de otra manera) con nata muy sabroso y una especie de croquetas de masa de bacalao grandes con una guarnición (una cacerola) de arroz y judías muy portuguesa (pataniscas).

Raciones verdaderamente grandes todas, que pueden hacer prescindir de un primer plato perfectamente, especialmente en un almuerzo de turismo. De postres, un molotov (merengue con caramelo), una mouse de chocolate, flan arroz con leche y macedonia.

Todo casero, y bueno. El café en una tacita de porcelana decorada y bien caliente. Una bandeja de pan muy variado (negro, con pasas, blanco).

Los camareros hablan todo tipo de idiomas y son muy agradables. Se llenó totalmente la terraza.
Un acierto, en esta fugaz visita a esta ciudad tan especial, de caótico trazado y tan singulares casas. Es algo decadente, pero forma parte de su encanto.

domingo, 26 de julio de 2009

Apreciación sobre el vino



El gusto particular sobre el vino es algo verdaderamente subjetivo. Vemos habitualmente como en las notas de cata se parametriza la calidad del vino de una manera casi científica, hecho con el que yo estoy muy de acuerdo por formación, en cuanto a lo que tiene que ver con elementos mensurables, como color, acidez o sabores. Algo más complejo es si un vino es de “mejor” o “peor” calidad y sobre todo si merece o no el precio que tiene.
El precio es un elemento de los bienes que tiene que ver con su dificultad de producción (entendiendo dificultad desde el punto de vista económico), y el marketing que se emplea, desde el tipo de envase en el que va, la publicidad que se hace, o incluso si la bodega es ahora un edificio de un arquitecto famoso. Por ello, es posible que un vino que no nos agrade sea realmente caro, ya que se produce en una zona de escaso rendimiento o que a mano de obra sea más cara, o que la bodega no esté bien gestionada, o que la botella y su etiqueta sean de diseño (y valga 3 euros vacía).


Todo este desarrollo anterior viene a cuento por dos vinos que he tomado en los últimos días, con una diferencia de precio de 10 veces uno sobre el otro, de la misma denominación de origen, Toro (que me gusta particularmente). El primero era El Titán del Bendito , que la verdad es que está bastante bueno, es denso y particular, y acompaña bastante bien a una carne roja a la piedra que cenamos hace unos días con L en la terraza de casa. Una botella magnífica, con una etiqueta elegante. (28 €), tomada en unas buenas copas. Anoche, acompañando a un plato con chorizo en esta semana que voy a pasar en Sanabria, tomamos un Cermeño joven (de la cooperativa de Toro www.covitoro.com), (2,69 €) y que me supo a gloria, con una juventud y frutosidad desbordante. Cierto es que este vino, bebido en Alicante no me sabe igual, claro. Al final, creo que hay que no tener muchos complejos en esto (aún a pesar de Parker, Peñín y los demás).

lunes, 13 de julio de 2009

El Parador de Santa Barbara (cerró)






En el local del muy recordado Barrenechea, en la falda del Castillo, se encuentra este restaurante donde se pueden comer especialidades letonas. Muy bien atendidos por su dueña, natural de Riga y por su hija, fue de esas comidas en la que te integras tanto en el local que acabas dentro de la cocina. Decoración funcional, sin lujos.

Para empezar tomamos una cerveza lituana, Svyturis Ekstra, de tipo Dortmund.



De entradas, tomamos un pescado ahumado (yo diría que sardina pequeña), con un punto diferente a los ahumados a que estamos acostumbrados, yo diría que con un toque picante.



Después unos rollos de berenjena (fríos) rellenos de un queso tipo Feta con unas hierbas aromáticas, muy particular.




Le siguió un gran plato con un surtido de cinco ensaladillas, nada que ver con la versión hispana de la tradicional rusa, aunque una de ellas se asemejaba sólo en el aspecto, los ingredientes y la salsa son diferentes, remolacha, zanahoria, y otras verduras. Muy interesante.


De segundo plato, nos sacaron unas brochetas de cerdo, en su punto (convencionales) un pescado a la parrilla y una carne muy original, un relleno de carne picada y queso fundido con una costra de pan que fue el mejor segundo.



De postre unas tartas caseras.


Para rematarlo, una bebida realmente especial, Bálsamo negro. Una bebida opaca y espesa, pero de 45º. Se hace mezclando un vodka con 24 hierbas, y es a la vez amargo y dulce. Según leo en la wikipedia, Catalina la Grande se curó gracias a sus propiedades medicinales. Aparte bebimos un vodka azul dulce.




Desde luego, una comida memorable, que repetiré con mis amigos, los B. Merece la pena probar cosas nuevas, originales, y además recibir una clase de geografía e historia báltica. Muchas gracias.


A unos 30 € por persona, con vino.

Cerrado

El Parador de Santa Bárbara
c/ Vázquez de Mella, 17
03013 Alicante
Teléfono 965213852


domingo, 12 de julio de 2009

Marqués de Riscal Limousin



Hace unos días tuve una comida de unas veinte personas de lo más agradable, en un restaurante de Madrid de trato clásico, de esos en los que todo está bien hecho, boquerones en vinagre, lomo curado, gambas con gabardina, y un atún en escabeche frío, sobre berros, muy elegante. El escabeche como se entiende en Madrid es realmente interesante, adobar el pescado en vinagre y añadirle abundante cebolla y pimienta en grano. Lo más destacable sin duda de la comida ha sido un vino del que había oído hablar mucho pero que no había probado nunca, y que es algo delicioso. Es el Marques de Riscal Limousin, un blanco de uva verdejo (la más reputada de Rueda), fermentado en barrica.

Los blancos fermentados en barrica constituyen una categoría de vinos diferente a los blancos “normales”. El Marqués de Griñón lo explica muy bien en su libro “Saber de vinos”, una obra fantástica, que contiene una de las aserciones sobre tomar vino que cumplo a rajatabla, no pedir vino caro en los restaurantes, ya que se paga el doble de lo que cuesta en una tienda. Si se quiere tomar vino más caro es mejor en casa.

Bueno, este vino es un blanco nada ácido, con mucho más cuerpo que un blanco equivalente de Rueda, y del que no te cansas al tomarlo. Lo han servido demasiado frío, pero dejándolo un poquito en la copa (es difícil) mejora muy notablemente.


Unos 12 € en tienda.



sábado, 4 de julio de 2009

Restaurante Santi




En el puerto deportivo, y rodeado de una mayoría de locales gastro-turísticos (¿?), está el Santi, (antigua cafetería Segafredo), que es una de las buenas opciones para comer arroz en Alicante para mi gusto. Recibiendo a mi amigo F (El Claro) que me hizo una visita desde Burgos, creí conveniente llevarle aquí para que comparara un arroz alicantino con otros que hubiese probado en otros sitios.

Elegí una ensalada, (normal), unas quisquillas (correctas) y un plato de boquerones al estilo de este local, que son limpios, abiertos, con aceite y limón (originales, no defraudan nunca), después un arroz con alcachofas, atún y garbanzos, muy bueno. Los arroces con verdura son mucho mejor digeridos que los que se basan sólo en carne o pescado.

De postre un helado de turrón artesano. Había que hacer patria y no se me ocurrió mejor postre.

Muy bien en líneas generales. El local tiene una terraza, mejor para cuando no es pleno verano, y dentro unas ocho mesas, con una barra de trabajo. El servicio es correcto, la decoración marinera sobria, con cubertería y vajilla normales.

Mantengo su rating en la pequeña guía de hace un par de años, que ha cumplido ya este humilde cuaderno.