El Parador de Santa Barbara (cerró)






En el local del muy recordado Barrenechea, en la falda del Castillo, se encuentra este restaurante donde se pueden comer especialidades letonas. Muy bien atendidos por su dueña, natural de Riga y por su hija, fue de esas comidas en la que te integras tanto en el local que acabas dentro de la cocina. Decoración funcional, sin lujos.

Para empezar tomamos una cerveza lituana, Svyturis Ekstra, de tipo Dortmund.



De entradas, tomamos un pescado ahumado (yo diría que sardina pequeña), con un punto diferente a los ahumados a que estamos acostumbrados, yo diría que con un toque picante.



Después unos rollos de berenjena (fríos) rellenos de un queso tipo Feta con unas hierbas aromáticas, muy particular.




Le siguió un gran plato con un surtido de cinco ensaladillas, nada que ver con la versión hispana de la tradicional rusa, aunque una de ellas se asemejaba sólo en el aspecto, los ingredientes y la salsa son diferentes, remolacha, zanahoria, y otras verduras. Muy interesante.


De segundo plato, nos sacaron unas brochetas de cerdo, en su punto (convencionales) un pescado a la parrilla y una carne muy original, un relleno de carne picada y queso fundido con una costra de pan que fue el mejor segundo.



De postre unas tartas caseras.


Para rematarlo, una bebida realmente especial, Bálsamo negro. Una bebida opaca y espesa, pero de 45º. Se hace mezclando un vodka con 24 hierbas, y es a la vez amargo y dulce. Según leo en la wikipedia, Catalina la Grande se curó gracias a sus propiedades medicinales. Aparte bebimos un vodka azul dulce.




Desde luego, una comida memorable, que repetiré con mis amigos, los B. Merece la pena probar cosas nuevas, originales, y además recibir una clase de geografía e historia báltica. Muchas gracias.


A unos 30 € por persona, con vino.

Cerrado

El Parador de Santa Bárbara
c/ Vázquez de Mella, 17
03013 Alicante
Teléfono 965213852


Comentarios

Paskki ha dicho que…
Un descubrimiento, sí señor. Buena cocina y amabilidad servicial de su dueña y su hija. Recordando a Letonia. Y entre amigos, la mejor manera de sentarse a la mesa. Un buen recuerdo, Randolo.