Farol de Boa Nova. Oporto


Paseando por esta ciudad única de Oporto, y en el mismo río, con vistas a las bodegas de vino, por casualidad comimos en este estupendo restaurante, en una terraza muy agradable. A mediodía hay un menú muy interesante a 12,50 € (íbamos con niños y el precio se agradece). Consiste en un plato, un postre, pan bebida y café. Elegimos unos canelones vegetales (con un relleno casero de judías verdes, champiñones, cebolla un poco de pimiento y algo más muy bueno, un plato de bacalao (no podía ser de otra manera) con nata muy sabroso y una especie de croquetas de masa de bacalao grandes con una guarnición (una cacerola) de arroz y judías muy portuguesa (pataniscas).

Raciones verdaderamente grandes todas, que pueden hacer prescindir de un primer plato perfectamente, especialmente en un almuerzo de turismo. De postres, un molotov (merengue con caramelo), una mouse de chocolate, flan arroz con leche y macedonia.

Todo casero, y bueno. El café en una tacita de porcelana decorada y bien caliente. Una bandeja de pan muy variado (negro, con pasas, blanco).

Los camareros hablan todo tipo de idiomas y son muy agradables. Se llenó totalmente la terraza.
Un acierto, en esta fugaz visita a esta ciudad tan especial, de caótico trazado y tan singulares casas. Es algo decadente, pero forma parte de su encanto.

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