Marqués de Riscal Limousin



Hace unos días tuve una comida de unas veinte personas de lo más agradable, en un restaurante de Madrid de trato clásico, de esos en los que todo está bien hecho, boquerones en vinagre, lomo curado, gambas con gabardina, y un atún en escabeche frío, sobre berros, muy elegante. El escabeche como se entiende en Madrid es realmente interesante, adobar el pescado en vinagre y añadirle abundante cebolla y pimienta en grano. Lo más destacable sin duda de la comida ha sido un vino del que había oído hablar mucho pero que no había probado nunca, y que es algo delicioso. Es el Marques de Riscal Limousin, un blanco de uva verdejo (la más reputada de Rueda), fermentado en barrica.

Los blancos fermentados en barrica constituyen una categoría de vinos diferente a los blancos “normales”. El Marqués de Griñón lo explica muy bien en su libro “Saber de vinos”, una obra fantástica, que contiene una de las aserciones sobre tomar vino que cumplo a rajatabla, no pedir vino caro en los restaurantes, ya que se paga el doble de lo que cuesta en una tienda. Si se quiere tomar vino más caro es mejor en casa.

Bueno, este vino es un blanco nada ácido, con mucho más cuerpo que un blanco equivalente de Rueda, y del que no te cansas al tomarlo. Lo han servido demasiado frío, pero dejándolo un poquito en la copa (es difícil) mejora muy notablemente.


Unos 12 € en tienda.



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