sábado, 27 de febrero de 2010

Ratana. Milán

Nunca hubiéramos encontrado sin ayuda, y como turistas, este restaurante abierto en 2009 en un edificio precioso rodeado de un jardín en una zona en la que quedan fábricas aunque está bastante cerca del centro.

Tuvimos que llegar andando bajo la lluvia ya que mi sorpresa fue que el metro estaba cerrado a las 8 de la tarde. Es un local precioso, que se puede contemplar en la divertida web http://www.ratana.it. Suelo de madera de roble y un mueble vertical con estantes de suelo a techo, mesas cuadradas y alguna redonda en la que pueblan el local jóvenes, familias con niños y personas mayores todos mezclados con música de fondo y bastante animados.



Nos recibe una camarera para tomarnos nota y nos habla en italiano a toda pastilla (aquí no hay turistas) pero cuando ya le decimos que nos hable un poquito más despacio lo hace con una sonrisa. Nos dejamos aconsejar en la elección, un risotto a la milanesa (con azafrán) realmente espectacular, muy untuoso una ensalada de aragostelle con valeriana e aceto di lampone (unas gambitas peladas y adobadas en un lecho de ensalada) también muy bueno. Elegimos un vino que nos recomiendan, Rosso di Valtellina Ar.Pe.Pe 2004 bastante contundente y afrutado, y agua frizzante Valverde.

De segundo plato, un goulasch con polenta (generosa ración y muy sabrosa la salsa) y un plato de cerdo (maialino) con mirto y calabacines con un puré de patatas hecho a conciencia). Muy contundentes platos, pero adecuados para el frío y la lluvia que hacía. De postre pedimos grappa y nos traen una carta muy extensa, eligiendo centopercento pecorino, buenísima.

Una cena para recordar. Además no fue cara para lo que tomamos, 91 € los dos. Merece la pena buscarlo, disfrutaréis.

Ratana
Via Gaetano di Castiglia 28
Milano
teléfono +390287128855

maps.google.es







1 comentario:

Anónimo dijo...

O sea, un risotto al azafrán para tí y una ensaladita de langosta para P. Después un goulash con polenta y filete de cerdo regado con un tinto jóven de la tierra. Más un grapa y un amaro y agua bendita embotellada por el módico precio de 91 euros ¿propina? Sin palabras claro.

Cuchillero