sábado, 31 de julio de 2010

An Lochan. Glasgow



En mi tercera visita a las frías tierras de Escocia, Cuchillero y T tuvieron el detalle de invitarnos a un restaurante de pescado escocés.

La restauración de este país es muy diferente a cómo nosotros la entendemos, más por una cuestión cultural que por otras razones, pienso yo. Una de las mayores diferencias podría ser que para nosotros es común comer fuera, y para ellos un hecho extraordinario, en el que todo además es más tranquilo.

El local es muy atractivo, todo en blanco y negro, con una fachada tradicional, el rótulo pintado y con pizarras con los diferentes menús de las diferentes horas del día. En la parte exterior hay dos mesitas de madera para que los fumadores puedan salirse, ya que la ley del tabaco aquí es de verdad, no como en España.

El restaurante pertenece a un grupo con dos hoteles pequeños, uno en el campo, al norte de Glasgow, junto a un lago, y otro en la costa occidental. Ambos tienen una pinta de morirse. Parte del pescado lo traen del hotel de la costa, donde ellos lo pescan.



Entrando al local se disponen las mesas directamente en un espacio, con una pequeña barra rectangular en el centro. El servicio es femenino, muy amables y sonrientes. Nos traen la carta, que presenta también algunas diferencias. Hay una serie de platos que se pueden pedir como primeros (starters) o segundos (main) y que según lo elijas de una manera u otra tiene precio distinto (imagino que también cantidad) a continuación están los starters puros y luego los segundos.

Elegimos unas vieiras con bacon y ensalada de hojas (buceadas a mano, según la carta), unas ostras con un chupito de en el centro, y un plato de marisco, que trae cigalas, una vieira, mejillones (pequeñitos, de roca), un poco de salmón y quizá algo más. Las vieiras son excelentes, y la cabeza de cigala que chupo (no sin pensar previamente si queda bien en este sitio), está buenísima.


Tomamos un Sauvignon blanc chileno, al que para nuestro gusto le falta algo de frío, pero nuestros gustos térmicos difieren bastante en la temperatura de las bebidas aquí. Los precios de las bebidas alcohólicas son mucho más altos que en España, hecho que repercute en otro de los aspectos distintos, la alegría general. El público está bastante tranquilo, yo diría que la edad media es algo más alta de la que nos encontraríamos en nuestro país.

De segundo plato sigo con el pescado, unos lomos de trucha en un puré de patatas con pesto y calabacines glaseados con una salsa de pimienta roja, que rodea el plato. La combinación es buena, y la presentación, trabajada. Todos los platos son servidos con estética.



(Cuchillero elige un plato de carne que sospecho no le agradó.)




De postre, elijo un tatin de ruibarbo con helado de vainilla. Son muy aficionados aquí al ruibarbo (rhubarb) que es un tallo de un color rosáceo algo ácido. Combinada con el helado, se mitiga la acidez.

Fue una muy interesante cena (a las 8 de la tarde y a pleno día) con una excelente compañía.

An Lochan
340 Crow Road, Glasgow, Lanarkshire G11 7HT
teléfono 0141 338 6606



César Anca (ya no está aquí)



He tenido la ocasión de volver a éste restaurante tras un par de años, y he notado un cambio espectacular.

El ambiente sigue siendo el mismo, quizás un poco bávaro, o suizo, con madera, biombos, sillas recias. Las mesas están dispuestas con cierta sensación de intimidad.

De los dos comedores nos han sentado en el original, junto a la entrada y frente a la barra. Las servilletas esperaban encima del plato atadas con una hebra natural, todo muy bien colocado esperando. De aperitivo un cuenco con cacahuetes pelados.

La carta ha cambiado mucho, los platos están notablemente más elaborados. Hay tres apartados para los primeros, con la aparición de una lista de "I+D", tapas de cocina moderna, y otras entrantes más tradicionales. Es complicado recordar los platos, tengo que ir a ver la carta para completar esta entrada.

Por recomendación de J. L. tomamos una copa que tiene una emulsión con un huevo a baja temperatura con setas excelente, untuoso. Esta elaboración del huevo ofrece un nuevo sabora para el huevo, que tan diferente sabe frito, en tortilla o duro. Después un almohadón de masa fina con langstinos y verduras, menos original pero bien elaborado.

Después elijo un bacalao cocinado a 60º sobre un couscous de gambón, con un poco de pil-pil encima. Dos lascas de finura muy conseguidas. Un plato bien combinado y bonito, con contraste de colores.

No tomamos postre, aunque también ha aumentado notablemente la carta. Agradezco a mi amigo J L la invitación, que le devolveré pronto. Tendré que esmerarme en la búsqueda del sitio.

Calculo que comer con vino y postre no bajará de 50 €, por los precios de la carta.



César Anca
General Lacy, 12
Bulevar Plaza
Alicante 03003
Teléfono 965124362



miércoles, 14 de julio de 2010

Casa del Guarda. Valonsadero. Soria.




Saliendo por la carretera de Burgos y a unos siete kilómetros, está este preciosa “zona natural de esparcimiento” Monte de Valonsadero. En ella está el restaurante de la Casa del Guarda, frente a un enorme espacio de césped, que cuando llegamos está plagado de Boy Scouts uniformados de marrón.

En la terraza, con mesas de bandera con banco incorporado, es un estilo bávaro, nos atienden rápidamente unos muy educados camareros (el nuestro es estudiante de ingeniería industrial). Nos traen una carta variada, con carnes a la brasa, ensaladas, escabeches, y varias entradas. Elegimos una ensalada doble (bastante grande, clásica), unos torreznos (colesterol de lujo), una ensaladilla rusa (normalita), unas alubias pintas (buenísimas), unas costillas con patatas fritas (tiernísimas y apetecibles) y yo, en mi línea de ayer una trucha escabechada (gigante, con su laurel, cebolla y bolitas de pimienta negra).


Unos postres todos caseros (natillas, arroz con leche, flan). Todo está muy bueno, el servicio es meteórico, y el ambiente es muy animado. Además, pagamos 70 € por comer cinco personas, los precios son muy ajustados.


Otra gran recomendación. No creo que deba perderse la ocasión de venir aquí si se va a visitar la ciudad en verano.

Casa del Guarda.
Monte Valonsadero
Soria 46001
Teléfono 975180677

maps.google.es

Restaurante Alameda. Soria.


Recién llegados a la ciudad castellana, comimos en el primer lugar que nos habían recomendado, en la terraza exterior que da a este precioso parque, la Dehesa.

Es una gran terraza, donde unos camareros vestidos a la clásica nos atienden rápidamente en unas sillas y mesas patrocinadas por Coca-Cola. Hay un menú de dos platos y postre por 13,50, con muchas opciones. Elegimos unos pimientos rellenos (salidos de la más clásica receta, piquillos rellenos de merluza y con una salsa hecha con los propios pimientos), muy buenos, y de segundo un enorme plato de corzo escabechado (servido frío, muy blando y con une textura muy buena). Mis hijos piden entrecot con patatas fritas, bastante bueno. De postre unas natillas, caseras.

Excelente calidad de la comida, aunque el local por dentro está pidiendo una reforma a gritos, lleva muchos años sin arreglarse.

De todas formas, una muy buena opción para comer con niños, una temperatura excelente a pesar de que hace calor, pero es que la sombra en Castilla es sombra de verdad.

Restaurante Alameda
Paseo del Espolón
Soria. 42001

Teléfono 975226034

maps.google.es

sábado, 3 de julio de 2010

Hard Rock Café. Madrid


En la misma línea de restaurantes divertidos, también fuimos a éste, cuya campaña de difusión mundial, muy curiosa desde el punto de vista de marketing, son las camisetas con el logo y el lugar remoto. Es una enorme empresa, con restaurantes en los cinco continentes, casinos, y hasta un parque temático.

Más allá sobre las consideraciones sobre la comida americana, es un buen sitio para recurrir, una buena hamburguesa de vez en cuando es muy apetecible.

Está situado en la esquina entre la Castellana y Colón, por lo tanto, más localizable imposible. Cuando entras, te dan una maquinita que te avisa cuando te toca comer. (En el mayor anglicismo que recuerdo, te dicen que "bipa", de beep). Mientras esperas, te da tiempo de ver su estructura a base de comedores con muebles de madera, en diferentes alturas, y todas las paredes llenas de guitarras y ropa de estrellas del rock nacionales e internacionales, como un traje de Madonna, otro de Shakira, una guitarra de Alaska, unas zapatillas de El Canto del Loco, una carta de Amor de Slash, y la mejor reliquia del local, unos zapatos de Michael Jackson. Sólo por este entretenimiento ya merece la pena la visita. También está la ineludible tienda de camisetas, con muchos más recuerdos, aunque bastante caros.

Una tropa de camareros vestidos de negro se desplazan frenéticos de un lado a otro sirviendo enormes platos de comida americana, entre las mesas, los curiosos, y los que esperamos. No se enfadan a pesar de que estamos molestando.

Nos sientan en un comedor en el sótano, algo oscuro, con pantallas gigantes en las que se ven conciertos de rock. Nos dejan unas enormes cartas, en las que la comida es la esperable. Elegimos unas Hamburguesas y unos Nachos. Las hamburguesas son enormes, de buena carne, de las que sólo tienen carne. Las patatas son mediocres, y los aderezos de las distintas versiones están bastante bien consuguidos. Yo elijo una con una salsa de chipotles y queso con cebollas. Las Ribs que tomó G no me gustaron mucho.

A pesar de su saque habitual, P no consiguió acabar con su plato, lo que hace idea de su tamaño.

Buen lugar para ir con niños y adolescentes.

Hard Rock Cafe Madrid
Paseo de la Castellana, 2
28046 Madrid‎ - 914 364 340

http://www.hardrock.com



viernes, 2 de julio de 2010

Wagaboo




En un viaje a Madrid con cuatro niños, debíamos elegir algún sitio para comer que tuviera en cuenta la edad media de la tropa. Estuve investigando en los blogs y utilicé ingeniería inversa para elegir sitio para probar.

El año pasado, seguí los consejos de un famosísimo blog de restaurantes de Madrid y caímos en un restaurante verdaderamente lamentable. No podía comprender como alguien con una mínima sensibilidad gastronómica podía recomendar algún sitio así, salvo por una contraprestación económica. Por tanto, hicimos todo lo contrario, acudir a un local que le hubiera parecido mal a mi colega blogger.

He de decir que funcionó. Dudo que vuelva a pasar, pero en esta ocasión ha sido así.

Wagaboo es un restaurante de cadena, hay varios en Madrid y uno en Barcelona, con un concepto que denominan fun eating. Por eso, en el local hay música alta (sin pasarse), y la decoración es llamativa (rojo fuerte). Además, hay un gran ventanal con los cocineros a la vista mientras comes (argumento que da garantía y honestidad). El tipo de comida es una mezcla entre italiano-americano-mediterráneo y oriental, pero hecho todo con mucha calidad y con unas raciones muy abundantes. Lo único de la decoración que no me terminó de gustar es una pared de ladrillos sin revestir que será muy moderna, pero que parece que falta por terminar (lo siento).

Como era jueves, además había barra libre de mojitos (menos mal que eran flojitos de alcohol). Elegimos unos entrantes: cesta imperial (una cesta con distintas versiones de rollos de primavera y otros fritos orientales) una ensalada César (no muy césar, pero bastante buena, con mucho queso en la salsa), y un Dim Sum variado (como un ravioli gigante con diferentes rellenos). De segundos, unos tallarines de pato y otros con verduras, ambos orientales (grandes raciones y muy sabrosos) y unas hamburguesas Portobello. Estaban hechas con carne roja, y tenían unas buenas patatas, cebolla caramelizada, una salsa de mostaza y mayonesa y queso de cabra. Yo no las elegí, pero las probée a mi hijo P y eran de lo mejor. También una enorme Tempura, bien frita, mayoritariamente de verduras.

Camareros con maquinita, bien.

Precios muy razonables, pagamos 100 euros por comer seis aunque como B casi no pidió, dividiríamos por cinco.

Muy recomendable para comer o cenar.


Wagaboo Ayala
Ayala 14
Madrid 28001
Teléfono 91 578 33 68


http://www.wagaboo.com