Carrasquín. Córdoba


El comienzo de la noche blanca del flamenco de 2011 no pudo ser más adecuado, en el Carrasquín, un bar de toda la vida donde los clientes forman parte del local. Una experiencia. Tomé unas copas de fino de la casa, que no era transparente, y las acompañamos de las tapas correspondientes. El Carrasquín tiene fuera un neón blanco y su entrada es muy estrecha, para dar paso a una barra a la derecha y un comedor haciendo "L". Su decoración no habrá cambiado mucho desde su inauguración, eso es parte de su encanto.

Una tortilla de patatas (servida en trozos, para comerla adecuadamente), suave, sabrosa, una ensaladilla rusa sencilla pero impecable, un queso viejo (del que casi pica) de infarto.

La cerveza es Cruzcampo (se está haciendo con Córdoba) fría a rabiar. Seguimos con unos molletes troceados, de un pan crujiente, de ventresca con tomate, anchoas con tomate, lomo de orza (el mejor) y salmón.

Repetimos de algunas cosas. El local se puso "hasta la bola" y cambió la tranquilidad que imperaba al principio, pero no por eso Carrasquín y su equipo dejaron de atender a todos los clientes con amabilidad. eso sí, seguro que los clientes habituales vieron truncada esa realidad tabernera de clientes habituales que entran en "su" bar a pedir lo de siempre.

Repetiré todo lo que pueda.

Carrasquín
c/ Málaga 4
Córdoba 14003




Comentarios

Salmorejocordobés ha dicho que…
Me alegra que te gustara. En tus próximas visitas será nuestra taberna de "cabecera". Ya había ido en varias ocasiones, pero en esta descubrí los impresionantes molletes. Yo me quedo con el de anchoas.