El Negre Lloma


Curiosa historia la del negre lloma. De las diversas fuentes históricas, se considera demostrada la existencia de este personaje alicantino donde los haya, del que podemos estar seguro que Randolo conoció.

El Negre Lloma (John Moore, que pronunciado en valenciano dio lugar a Lloma), quedó atrapado en Alicante tras el incendio de su barco en el puerto en 1914, y vivió vagabundeando hasta su muerte en 1936, donde apareció muerto en una cuneta de Vistahermosa después de una farra. La leyenda dice que son sus huesos los que por error fueron trasladados, en lugar de los de José Antonio Primo de Rivera, al Valle de los Caídos en Madrid. De hecho, me comenta un amigo que su abuela iba a rendir homenaje a José Antonio los días 20 de Noviembre al cementerio de Alicante, donde decía que estaba realmente.

Recordamos que Randolo nació en 1913, y que en su juventud, tras haber caído su familia en desgracia, vagaba por tierras de Orihuela sin tener un domicilio fijo. En 1933 Randolo frecuentaba también la capital, y especialmente la desaparecida Refinería La Británica (en la actual carretera de la cantera), donde consiguió un trabajo llevando las cuentas de las descargas y cargas que se realizaban en la época.

Como todas las gentes de la época, Randolo se desplazaba a pie, y dormía en un chamizo cerca de la ermita de Vistahermosa, desde donde todos los días se desplazaba subiendo y bajando la Serragrossa. Uno de los días que regresaba a su precario hogar, encontró al Negre Lloma, de pie, sin hacer nada. Su aspecto era lamentable, como todos los días, ya que se dedicaba a holgazanear y a beber todo cuanto podía. Randolo había oído hablar de él, ya que personas de raza negra y dos metros de altura no eran frecuentes en esa época. Junto a él, en el suelo, había unas monedas. Randolo se acercó y le dijo que se le habían caído, a lo que el Negre Lloma le replicó que no, que la persona que se las dio se las había tirado, y que él no se iba a agachar a recogerlas de ninguna manera, que no merecía el esfuerzo. Randolo las cogió y se las iba a entregar, pero John las rechazo. Randolo se lo agradeció y le invitó a su chamizo (así de insensato es), con lo que empezó una amistad, que duró hasta la muerte de nuestro nuevo amigo. Eso se relatará mas adelante.

Comentarios

Fernando ha dicho que…
Me ha gustado mucho la historia, espero que la continues.

Saludos