lunes, 22 de abril de 2013

Villa del Pescadito Madrid


De paseo por los alrededores de la Plaza Mayor, en la zona más concurrida de Madrid, y donde cada vez es más difícil encontrar sitios auténticos, (no copias de antiguos sitios auténticos), bares familiares, de gente local, sin pda ni imitaciones de platos típicos prefabricadas, y después de haber recibido un sablazo en el precioso Mercado de San Miguel (ya lo sabía de antemano), entramos en este estrecho bar de los de toda la vida.

No resulta muy atractivo para los extranjeros, pero tiene una pátina de bar español que nos hizo entrar. No tiene más que barra y una mesa alta a la entrada. Especialidad en pescado frito. Yo iba tras unas bravas de Madrid clásicas.

Las bravas son un plato un poco manido y variado. Las típicas de Madrid son a cuadrados grandes, cocidas y luego fritas, y con una salsa picante en la que la base es el pimentón, salsa de tomate (no mucha) y fondo de carne. Nunca con alioli o mayonesa con ajo, ni cortadas finas, ni por supuesto a bastones.

Acierto pleno, unas bravas como las esperadas, de las que disfrutamos dos platos, junto a unas estupendas cañas de Mahou con la espuma a la madrileña (también es muy diferente a la del resto de España, muy batida), servidas con una tapita de pan con embutido, y un bocadillo de calamares también tradicional.
Larga vida a éste bar auténtico, al que entraré mientras conserve la originalidad. Frituras y pinchos de tortilla grandiosos pasaron por delante de nuestros ojos. No esperéis decoración, ni iluminación moderna ni infografía, para eso hay muchos otros sitios.

Magnífica elección al azar. Larga vida al plato redondo.

Por cierto, al día siguiente fuimos a otro bar tradicional, a la calle del Pez 11 que también cumple con parte de los requisitos de bar de plato redondo.

Villa del Pescadito
Toledo, 26
Madrid

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