Blanca Paloma Triana


Inmediatamente después de la primera tapa en Casa Oliva, muy cerca, en la calle de San Jacinto esquina con Pages del Corro, justop enfrente de la Iglesia de San Jacinto, itineramos a esta referencia del tapeo en Triana. Mucho más elegante, menos tradicional en el sentido español de la palabra, y con una variedad y elaboración en las tapas muy diferente.

En realidad son platos de restaurante en miniatura, una readaptación del concepto de tapa como algo rápido, directo. Probamos el pastel de puerro, repleto de sabor, con una salsa de crema y rematado con medio tomate cherry.


Y una ventresca de atún con cebolla pochada y encima de unos mini espaguetis muy curiosa, macerada.


Muy arreglado, comimos en unas mesitas que hay junto a la barra que atienden los camareros desde la propia barra, aunque hay comedores más arreglados dentro donde sólo se pueden tomar raciones, no tapas, la mayoría están a 2,50 €. Por supuesto, cerveza fría, bien tirada, sin ser la ultra-congelada de otros sitios. Al día siguiente volvimos, y tomamos varias cosas más todas de buen nivel menos el flamenquín, que no era tal. Cada cosa en su sitio, como en Cördoba el flamenquín en ningún lado.

Esta teoría de cada cosa en su sitio, nos lleva a no frecuentar los bares "andaluces" o "de Granada" que florecen por moda en casi todas partes, ya que no suelen tener nada que ver con el original, así como mi inveterada costumbre de no pedir arroz fuera de Alicante (bueno, incluyo también Murcia y Valencia).

En resumen, nuestra experiencia de bares en Triana ha sido muy positiva, movemos el centro de operaciones al otro lado del río, y además el paseo por el puente  que permite unas vistas de la ciudad de quitar el sentido (como dicen allí). 



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