viernes, 22 de agosto de 2014

Bar Merfin



Este verano he frecuentado este bar de tapas de Campello, que me gusta por su originalidad. Se ve esmero en su oferta, sin ser nada superespectacular, pero la verdad es que es muy agradable, y se vuelve.

Las tapas que más me gustan son las bravas, cortadas como chips finitas y con una salsa de tomate  casera con un picante ligero, las tostas, en sus versiones de bacalao con pimientos del piquillo y aceitunas negras y las de salmón con naranja y queso, bastante grandes y bien combinadas, el pollo crujiente, que está recubierto con corn flakes y se sirve con una salas de mostaza y miel un ketchup casero, los rollitos de calabacín, la marineras de ensaladilla con su anchoa encima, el pincho de sobrasada con miel y alguno más. Raciones no muy grandes, pero a muy buen precio, bebidas con precios contenidos, siempre he tomado cerveza, que es Mahou tirada casi con la espuma de Madrid, para el que le guste así, aunque tiene vinos originales.


Decoración un poco hipster, colores, pizarra, delantales.. un tono azul azafata de fondo, carta escrita a mano... El servicio es bueno, y el lugar es agradable. No tiene vistas a la playa, pero a los no veraneantes nos da eso un poco igual, luego podemos dar un paseo para bajar la cena...



Bar Merfin
San Bartolomé 22
Teléfono 865 64 60 69

domingo, 10 de agosto de 2014

Fin de Siècle. Bruselas

Bruselas es contrariamente a lo que se dice habitualmente, una ciudad con mucha vida y movimiento. Tras una investigación por internet en la que no pude averiguar nada sobre restaurantes de locales, de bruselienses, y las consabidas búsquedas en Tripadvisor, que no  me gusta mucho, llegamos a este simpático restaurante de cerca del centro, muy cerca de la Bolsa, del que casi todo el mundo habla muy bien.



En Bruselas te sientan a comer con otras personas en mesas corridas con mucha frecuencia, y éste local es de ese criterio, se ve un local muy antiguo, con mesas y sillas mezcladas y desuniformes, sin mantel y con un trasiego de gente y camareros notable. Aunque no hay sitio cuando llegamos, en diez minutos estamos sentados en el interior, aunque la terraza parece más agradable. La carta está en una pizarra, y aparte de las especialidades locales, hay otros platos. Las raciones son enormes, y pedimos sólo una ensalada para compartir, (podíamos haberla ahorrado) y carbonade a la Chimay y Entrecote. Ambos platos muy buenos, con unas raciones poderosas con guarniciones de purés de patata casero con hierbas apetecible.

La Carbonade es un guiso con cerveza que se deja mucho tiempo, y que junto al Waterzooi es de los más típico de la gastronomía belga. El codillo es el Jambonneau, otra de las cosas que se deben pedir en Bélgica.


Dentro del local hay unas vidrieras antiguas, de 1916 y está algo destartaladete, pero el corre corre y el ambiente merecen la pena.

Como en todos sitios, tienen una amplia variedad de cervezas, nosotros tomamos Maes de barril, que suele costar unops 2,50 € en los sitios normales. Las cervezas un poco más especiales van de los 4 € hacia arriba.

Con el tamaño de las raciones, y además las sirven con mucha guarnición, se puede comer un plato perfectamente (buen sistema de ahorro, por cierto)

Comimos bien 5 personas por 100 €, lo que en ésta ciudad es complicado.

Rue des Chartreux 9, 1000 Bruxelles