jueves, 9 de octubre de 2014

La Tana. Cabo de Palos

En un magnífico día 9 de Octubre, con un sol y una claridad difíciles de igualar, aterrizamos en Cabo de Palos por una recomendación de unos buenos amigos. Sin dudarlo nos madaron al restaurante la Tana.

La primera impresión fue de acierto, ya que era el único restaurante de todos los cercanos excepto el Miramar que tenía muchas mesas comiendo, ya que es jueves y sólo fiesta para los de la Comunidad Valenciana.

Nos sentamos junto a la barra del pequeño puerto de Cano de Palos, colgados encima del mar, a la sombra de unos toldos. Hay una buena cantidad de camareros que nos atienden muy amablemente, incluso me facilitan la entrada al local al ir a acompañar a mi madre que iba en silla de ruedas. Tienen cuarto de baño para minusválidos, por cierto.

Leo la carta, bastante extensa de tapas, pescados y arroces, y elegimos un menú que por 30 € (sin bebidas) tiene dos entradas, un pescado y postre. Nos traen para picar un cuenco con alioli

La primera son unas finísimas sardinas ahumadas sobre un pimiento asado en ensalada. ¡Qué calidad! Los mejores salazones del mundo son de esta zona.

Después unos calamares a la romana, que estaban bien, pero claramente inferiores a la entrada anterior y al fresquísimo trozo de denton  que nos sirvieron con unos ajitos, unos guisantes de quitar el sentido y unas patatas cocidas. Un pescado verdaderamente bueno y bien hecho.

El postre, una tarta al queso y un tocino de cielo caseros, bien.

Al finasl con escasas bebidas, salimos a 36 € por persona. Destaco la gran calidad del ahumado y del pescado. No me parece caro por loo comido. Cambiaría los calamares por una ensalada sencilla en el menú con tomate y un poco de atún o incluso con unas buenas aceitunas.

La recomendación fue un acierto, la extiendo.

Restaurante La Tana




Paseo de la Barra, 3, 30370 Cabo de Palos, Murcia
Teléfono 968 56 34 25

http://www.la-tana.com/




miércoles, 8 de octubre de 2014

Restaurante Panorámico Hotel Adamar. Estambul

Después de fallarnosVogue, un sitio de moda de Estambul al que íbamos a ir  a cenar por estar lleno, elel amable empleado de nustro hotel nos indicó que podíamos ir a cenar a la terraza del Hotel Adamar, que está en la ciudad vieja y tenía unas vistas que no nos dejarían indiferentes.





Además se puso a llover a cántaros, y como nos pillaba cerca, pues allá que nos dirigimos. No me hacía en principio una especial gracia, ya que no suelo ir a restaurantes de hoteles, y me equivoqué. El Hotel es uno de los pocos edificios altos que hay en esa parte de la ciudad, y las vistas de Santa Sofía, la Mezquita Azul, y del otro lado del cuerno de oro son impresionantes. Además, la noche lluviosa, más que estropear las vistas les daba otro matiz. Las fotos que pongo son bastante malas, por reflejarse algo en los cristales el interior, pero da lo mismo.

Elegimos un plato de entremeses turcos, para compartir entre los dos, y dos buenas Efes pilsen, una cerveza turca muy buena, (el vino esaba a un precio prohibitivo, la botella básica a unos 40 €, y no pedimos). Eran un conjunto de pastas de verduras y quesos trituradas para comer con una buena bandeja de pan de pita y normal, que casi no pudimos terminar.




A continuación pedimos una cazuela vegetariana, que vino con queso gratinado, unas buenas verduras, y un Mahmudiye, que es un plato de cocina otomana, consistente en pollo con albaricoques y almendrás, que sirvieron en un puré de patatas. Me recuerda mucho a un plato que hacía miu madre, en el que en lugar de los albaricoques ponía ciruelas pasas.

La realidad es que la cocina turca tiene grandes semejanzas con la española en ocasiones, ya que si nos ponemos a pensar, las influencias son casi las mismas, griegos, romanos, árabes, sólo cambia el orden de los factores, nosotros fuimos Musulmanes hasta el siglo XV y ellos cristianos hasta el XV, y luego al revés.




De postre compartimos una tarta de manzana demasiado dulce para mí. Es lo único que no he disfrutado de la comida turca, ya que sus pastelerías son muy numerosas, pero el azucar y yo nos miramos pero no nos queremos, sólo a veces, en fin.

Los platos cuestan alrededor de los 10 €, y las cervezas son bastante caras, a 5 € cada una.

De todas formas, es un sitio con unas vistas magníficas, unos camareros amables, que chapurrean el español (tienen carta en español también), y un horario de apertura amplio, terminamos de cenar a las 11 y media (cerrando el restaurante, claro).


Hotel Adamar 

Direklerarasi Pide Salonu. Estambul




Andando de la Universidad a la imponente Mezquita de Fatih, que es interesante porque está algo fuera del circuito y ya no tiene entrada diferente para los fieles y los turistas, y por lo tanto el ambiente es más auténtico, nos paramos a comer en este sencillo local, simplemente por su aspecto. Tienen de todo, incluso kebap del que da vueltas (conseguí pasar por Estambul sin comer ninguno).

Nos atendieron en seguida, y nos sentamos en la calle, aunque había un salón abierto y otro en el piso de arriba (no había casi ningún extranjero).

Está especializado en pizzas turcas, una especie de pizza en forma de barco, pero preferimos probar unas cazuelas, ya que tenían muy buena pinta.



Pedimos una ensalada, que era bastante grande, y al estilo habitual muy picado con bastante perejil, pimiento rojo, tomate y pepino, así como cebolla. Para aliñarla, un aceite de oliva claro y vinagre de granada, así como limón


A continuación trajeron un gran pan de pita y las cazuelas, que se diferenciaban en el tamaño en el que cortaban las verduras y la carne, y en el grado de cocción, estando la más menuda bastante más fuerte, sin llegar a picante. Muy buenos guisos, que sirvieron calientes recién rematados.




Un sitio recomendable, ya que al estar al lado de una estación de metro (Şehzadebaşı)
 y de la Universidad tiene una clientela local. Tienen un montón de cosas, si hubieramos pasado más días seguro que hubiera probado más...

Bebimos té y pagamos unos 9 euros por persona. 

enlace a zomato y a tripadvisor

Direklerarasi Pide Salonu
Kemal Paşa Mahallesi,
Şehzadebaşı Caddesi, No 2,
Fatih, İstanbul

sábado, 4 de octubre de 2014

Kanaat Lokantasi. Estambul

Después de cruzar el Bósforo en metro por el novísimo metro Marmaray, que es alucinantemente moderno y rápido, aparecimos en el Estambul Asiático, en el barrio de Uskudar (barrio es un decir porque tiene 500.000 habitantes).

Es una zona bastante diferente del otro lado, ya que no hay casi turismo. Lo primero que se ve al salir por la supermoderna boca del metro es una mezquita imponente hecha por la hija de Suleiman el magnífico, en el siglo XVI. Se llama Mihrimah Sultán Cami y la hizo el arquitecto Mimar Sinan en sólo dos años (increíble).

Detrás de un supermercado (en el que entramos a curiosear ya que en la parte turística no hay ninguno), hay una calle con movimiento, y al principio se encuentra la casa de comidas caseras (lokantasi) con mayor fama de Uskudar.

Después de observar otras opciones decidimos entrar porque hay mucha gente y todos son turcos.

Es un salón bastante grande, con mesas con mantel blanco y cubertería y vajilla sencilla. Un  camarero muy amable va a lo práctico, como casi todo el mundo en Estambul y nos acompaña a un ventanal que da a la cocina y nos explica todos los segundos platos que hay (guisos de carne y uno de pescado y a otro mostrador donde están los primeros platos.

Elegimos una ensalada muy picadita con tomate, pepino, cebolla y perejil aliñada con aceite de oliva y limón. Muy buena.



Y unas hojas de parra rellenas de arroz cocinado muy compacto, casi como el del sushi. Muy buen sabor.





De segundo un magnífico guiso de carne con berenjenas y un cordero también con su tomate, aceite y mucho chup chup.


ESte restaurante (lokantasi) está abierto desde 1933, y es un sitio muy valorado por los turcos ya que ven en él una cocina "como la que hacían sus abuelas". ESte tipo de comida es muy parecido en el fondo a la comida española, ya que se basa en unos muy abundantes sofritos y bastantes verduras, con algo de carne y de pescado. El cordero es más parecido al que comemos en el sur, más fuerte que el del norte de España. El resultado es una comida muy agradable a nuestro paladar, de sabores muy profundos pero no exageradamente especiada.


Rematamos la comida con un té turco en su vaso característico. Bebimos agua en la comida, que como en muchos sitios de Estambul, te ponen en la mesa y te incluyen en el menú. Salimos a unos 18 euros por persona, bien pagados por la calidad de la comida.


Enlace a  zomato en el que hay un montón de fotos del restaurante y de la comida.



Las vistas de Estambul por la noche desde Uskudar merecen la pena desde luego, y está ahora a un paso. Recomendable para la próxima visita que hagáis.

Kanaat Lokantasi
Sultantepe Mahallesi, Selmanipak Caddesi, No 9, Üsküdar, İstanbul

miércoles, 1 de octubre de 2014

Balik Ekmek. Estambul



Esto sí que es una experiencia. Lo había visto en un programa de televisión, y leído en varias páginas web, pero en directo supera a lo descrito. En el muelle junto al puente de Gálata, hay unos chiringuitos con un barco en el que hay una gran parrilla.

Se vende un único producto, Balik Ekmek (literalmente bocadillo de pescado). Después de hacer una cola de siete u ocho personas, que va rápida, como todas las de Estambul, (los turcos son un prodigio de la eficiencia), se encuentra un par de vendedores con un fajo de billetes de 20 cm de ancho, y expende los bocadillos, que tienen dentro una caballa limpia hecha en la parrilla (hay en el barco 8 personas haciendo bocatas), y con una ensalada de lechuga y cebolla. Valen 6 Liras cada uno, unos 2 €.



Gracias a P, que se tiró como una loba a ocupar una minimesa, nos sentamos en los taburetes mientras nos limpian la mesa y el suelo de debajo (otra cualidad de los turcos, su limpieza). Encima de la mesa roja hay un bote de sal y un frasco de zumo de limón, para aderezar el bocadillo. Pasan unos camareros (algunos niños) con Coca Colas Fantas y otros refrescos, vasos de limonada (como el limón granizado pero sin hielo) a 1,5 Liras (50 céntimos), y atención, vasos de pepinillos en su vinagre que los turcos beben antes de comerse los encurtidos.







Optamos por la limonada, y disfrutamos de un espléndido bocadillo de un pescado fresco bien hecho (en su punto) y en un ambiente de bullebulle increíble. Desde luego, si tenéis la ocasión de ir a Estambul, probadlo y no os arrepentiréis.

Debajo del puente del Gálata, para los menos aventureros, también venden el mismo bocadillo, con mesas más normales, y con mayor rango de bebidas, incluso cerveza, pero no será lo mismo.

También en el muelle de enfrente, en Karakoy hay chiringuitos de pescado parecidos, al igual que en Uskudar en Asia, y en el puerto pesquero. Buscad donde ponga Balik Ekmek.