miércoles, 8 de octubre de 2014

Restaurante Panorámico Hotel Adamar. Estambul

Después de fallarnosVogue, un sitio de moda de Estambul al que íbamos a ir  a cenar por estar lleno, elel amable empleado de nustro hotel nos indicó que podíamos ir a cenar a la terraza del Hotel Adamar, que está en la ciudad vieja y tenía unas vistas que no nos dejarían indiferentes.





Además se puso a llover a cántaros, y como nos pillaba cerca, pues allá que nos dirigimos. No me hacía en principio una especial gracia, ya que no suelo ir a restaurantes de hoteles, y me equivoqué. El Hotel es uno de los pocos edificios altos que hay en esa parte de la ciudad, y las vistas de Santa Sofía, la Mezquita Azul, y del otro lado del cuerno de oro son impresionantes. Además, la noche lluviosa, más que estropear las vistas les daba otro matiz. Las fotos que pongo son bastante malas, por reflejarse algo en los cristales el interior, pero da lo mismo.

Elegimos un plato de entremeses turcos, para compartir entre los dos, y dos buenas Efes pilsen, una cerveza turca muy buena, (el vino esaba a un precio prohibitivo, la botella básica a unos 40 €, y no pedimos). Eran un conjunto de pastas de verduras y quesos trituradas para comer con una buena bandeja de pan de pita y normal, que casi no pudimos terminar.




A continuación pedimos una cazuela vegetariana, que vino con queso gratinado, unas buenas verduras, y un Mahmudiye, que es un plato de cocina otomana, consistente en pollo con albaricoques y almendrás, que sirvieron en un puré de patatas. Me recuerda mucho a un plato que hacía miu madre, en el que en lugar de los albaricoques ponía ciruelas pasas.

La realidad es que la cocina turca tiene grandes semejanzas con la española en ocasiones, ya que si nos ponemos a pensar, las influencias son casi las mismas, griegos, romanos, árabes, sólo cambia el orden de los factores, nosotros fuimos Musulmanes hasta el siglo XV y ellos cristianos hasta el XV, y luego al revés.




De postre compartimos una tarta de manzana demasiado dulce para mí. Es lo único que no he disfrutado de la comida turca, ya que sus pastelerías son muy numerosas, pero el azucar y yo nos miramos pero no nos queremos, sólo a veces, en fin.

Los platos cuestan alrededor de los 10 €, y las cervezas son bastante caras, a 5 € cada una.

De todas formas, es un sitio con unas vistas magníficas, unos camareros amables, que chapurrean el español (tienen carta en español también), y un horario de apertura amplio, terminamos de cenar a las 11 y media (cerrando el restaurante, claro).


Hotel Adamar 

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