jueves, 30 de abril de 2015

Domo. Madrid




En el Eurobuilding de Madrid, transmutado en un hotel moderno, con un enorme hall lleno de gente y tras pasar por la puerta del Diverxo, del Club Siglo XXI y del Sushi 99, entramos en un espacio donde está este concepto de tapas-restaurante-copas con mesas sin mantel, de formas extravagantes y colores llamativos, con unos camareros vestidos de Alicia en el país de las maravillas.

Me trae un buen amigo, por ser un sitio de moda, cosa muy importante en Madrid. La carta es mixta entre tapas y restaurante, con platos de toda la vida. Elegimos de primero una ensaladilla (correcta), buñuelos de bacalao (comestibles), una pata de pulpo sobre una patata cocida en semipuré con pimentón (no me gustó mucho) y unas anchoas (anchas, ahumadas).

De segundo tomé una merluza (seca para mi gusto), y de postre una tarta tatin para tres. Bebimos una botella de vino blanco de Borgoña (de precio razonable), y agua. Cafés (normalitos).

Como no pagué (gracias), al final pregunté a mi anfitrión la broma, y me dijo que a casi 60 por persona.

No lo recomiendo. Seguro que tiene buenísimas críticas en todos los blogs de Madrid. El espacio es bonito y original, pero a veces la comida es también importante.


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