domingo, 12 de julio de 2015

Bar marisquería Irene

Por fin hemos conseguido ir a éste recondito sitio con aspecto exterior setentero, que casi trata de esconder su magnífico género, cocina y carta de vinos. Llevaba tiempo siguiendo los siempre magníficos comentarios en el grupo de facebook Cybea, y estoy al final de acuerdo en que merece la pena ir. Está al lado de la Plaza del Sol, en una parte de Alicante que está igual que en los 60 o 70 salvo en que la población se ha mestizado.

Se entra al bar, el azulejo es el rey tanto en la fachada exterior como en la barra y la pared. Botellas vintage en los estantes, donde tomamos una caña para abrir boca, con la que nos ponen unas almendras con piel muy buenas.

El comedor está panelado de madera. No es muy grande, unas 8 mesas contando una muy grande, comemos en la de detrás de la columna, hace un poco de frío (los frioleros que se lleven una rebequita). La nevera de los vinos tiene una pinta estupenda, después nos cuenta José Carlos que tiene 261 referencias.

Nos canta la carta, ya que el rey marisco es siempre fresco. Elegimos unas quisquillas, que vienen gordas y lustrosas, muy buenas para empezar, con un vino muy particular, Balorio dentro de la gama de blancos afrutados que es nuestra opción.




Seguimos con unos salazones con tomate, ya que abundan en el plato los primeros. Buena selección. Unas aceitunas partidas muy a la alicantina.



Cambiamos de vino a otro recomendado que es el más valorado de la noche, Mollet, de Mallorca. Vino lleno de matices pero muy fácil de beber. Una opción muy segura.

Unos sepionets irregulares de tamaño, muy potentes, aptos para conocedores de éste bichito.  Las raciones son abundantes.


 Para finalizar, el plato potente y una de las especialidades de la casa, cigalas fritas con sobrasada, en la que finalmente comemos dos huevos fritos con el aceite sobrante. (y mojamos pan). Plato que hay que probar, ya que es una mezcla extraña que resulta.



A mitad del plato nos quedamos sin vino otra vez y decidimos probar otra recomendación, ésta con un poco más de tono, debido a su madera. Para terminar la botella nos sacan un queso de oveja de campeones.

Un gran restaurante, con trato directo, debido a su tamaño. Si se llena hay que tener algo de paciencia, pero merece la pena. No hay que guiarse por su aspecto exterior, pero quizá le protege y lo mantiene tan auténtico. Como dice David de Jorge, cocina sin chorradas.

Precio moderado, dentro de que si comes marisco y bebes vino bueno, no te lo pueden regalar. Esta cena descrita para cuatro, con algún café y orujito final, a unos 32 por persona. Trato perfecto, con atención, recomendaciones, comentarios.

Bar Marisquería Irene
Pascual de la Mata 8 Alicante
teléfono 965245978








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