lunes, 18 de septiembre de 2017

Restaurante Sur. Cala la Granadella




Hay ocasiones en las que todo es perfecto. Gracias a M y J, que nos lo descubrieron, pudimos presumir con nuestros insignes visitantes de Sanlúcar de una comida magnífica en un entorno privilegiado.

La Cala de la Granadella es uno de esos rincones de postal, que lo tiene todo. Llegamos un día lluvioso, y con un mar muy levantado, pero dentro de la Cala, y con la protección que nos brindaron sus acantilados, estuvimos estupendamente, y gracias al clima, bastante tranquilos de gente, lo que es de agradecer.

Elegimos para empezar una ración de pulpo a la plancha, una pata aplanada, con alguna patata que estaba en su punto, y un tomate de huerta  (del Tio Ximo, rosa, grande y carnoso), servido con un gran aceite de Úbeda, bien fuerte y verde.

A ello le siguió un arroz de cigalas con setas y verduras meloso, hecho en un calderito, que estaban añadidas al final, y por lo tanto en su punto, por cierto, una buena cantidad de ellas y de un tamaño considerable. Sabor perfecto, no demasiado fuerte, pero completo y por lo tanto apto para locales y visitantes.


Para beber, tras las cervezas de aperitivo, un excelente vino de Benitatxell, moscatel seco Moraig de la bodega BioMoscatell muy interesante y que nos convenció a todos (incluso a los que no creían en él al principio).





Un helado de turrón casero, y unos cafes, supusieron una cuenta de 30 € por persona, con una sidra de hielo de invitación (no se puede ser más original).

La atención fue excelente, con conversaciones interesantes y una amabilidad no habitual. Incluso aprendimos el origen del nombre de la Granadella, que deriva de barrer por cierto...

Un 10.

Restaurante Sur
Tio Catala 35
03730 Jávea-Xàbia
Teléfono 965771612

www.restaurantesur.com






domingo, 10 de septiembre de 2017

Comer bien y barato en Estocolmo

En un viaje de primavera a la magnífica capital de Suecia, y gracias a los consejos de mi sobrina T que lleva viviendo allí ya muchos años, tuvimos unos días fantásticos, muy interesantes gastronómicamente y donde pudimos comprobar cómo se puede comer muy bien y barato en Estocolmo, que pasa por ser una ciudad muy cara.

La primera recomendación es el Kajsas Fisk, en el sótano del mercado de hotorgshallen, en el que un buen paseo a través de sus tiendas (muy interesantes) le abre a uno el apetito. El plato estrella es la sopa de pescado, que se pide en una barra de autoservicio, en la que se le pueden añadir opcionalmente gambas y allioli (aioli en sueco sic), cuesta 110 coronas (unos 12 euros), e incluye ensalada en un buffet (sencilla, lechuga y cebolla) y pan de varios tipos y si quieres repetir sopa (un bol bastante grande), puedes. La sopa es muy densa, con mucho pescado y muy sabrosa. Un plato contundente con el que se come sobradamente, y reconfortante para el clima sueco. Hay también platos de comida sueca en el menú, con muy buena pinta.




 Si quieres beber agua también incluida, si quieres cerveza, a 55 coronas (de 40 cl), de lo más barato que puedes encontrar en la ciudad. Eso sí que es caro en general en todo Estocolmo.

Un sitio delicioso y con unas vistas espectaculares es el restaurante del Museo Moderna Museet (que tiene entrada libre por cierto en la mayoría de su espacio). Es un museo bastante entretenido, con una colección de arte moderno asequible (no de esos para especialistas). Las vistas de la isla de Djurgarden y de alrededores están presentes en un gran ventanal. Además hay una terraza que si hace bueno (el día que estuvimos lo hacía), se está de vicio.




Es un buffet casi vegetariano, muy variado y a 120 coronas (un pelin mas de 12 euros) con agua con gas incluida y si pides un cafe a la vez (no después) a 15 coronas adicionales, y te lo tomas cuando quieras. El menú varía  y está actualizado en este link.

El tercer sitio a visitar es el Hermans. Otro vegetariano con muy buenas vistas, una variedad de comida épica. Hay un montón de platos, todos muy apetecibles. Cuando estuvimos había muchos estudiantes (tienen precio especial) y bastantes turistas, (vivimos en la época de internet y todo el mundo se entera de todo).  Es muy muy grande, con capacidad para 300 personas, la mayoría en el exterior. Depende del día el precio oscila entre 115 coronas y 180. Agua y café incluidos.





También comimos en un par de sitios más, pero no podría recomendarlos al igual que estos tres, que se llevan la palma por su relación entre su muy buena calidad y su precio.



domingo, 5 de marzo de 2017

Raïm Degustación


Gran descubrimiento para mí este atípico restaurante, situado muy cerca del Mercado Central de Alicante. Tiene un concepto más parecido a un bar de tapas, pero con todo lo que se le puede pedir a un buen restaurante. Muy buena comida, original, variada, de mercado. Buenos vinos, también originales, un buen servicio y muy cercano aunque informal (que se agradece), una decoración que le diferencia del resto.

Es una local no muy grande, con mesas de diferente hechura, unas altas, otras bajas, rodeado de vino en formato de tienda, también lo venden, y con una barra al fondo. Celebrábamos el xx cumpleaños de mi querido amigo J que tuvo el detalle de invitarnos, cosa que le agradezco, claro. 

Cuando llegué tomamos un vino en la barra, de una buena selección que tienen por copas. Saludamos a Ernesto Frutos, el cocinero, ya que un amigo nos lo indicó. Además se había pasado antes para decirle a Ernesto que nos tratara bien, cosa que hizo, ventajas de vivir en una ciudad del tamaño de la nuestra.

Una vez todos reunidos, nos sentamos en la mesa que hay junto a la entrada, rodeados de vino, y al ver la carta, Jordi nos recomendaró tomar seis o siete platos para los cuatro que éramos y compartirlos todos. Una vez elegidos, Héctor nos aconseja probar un vino de la Sierra de Francia, Salamanca que se llama La Zorra, con una mezcla de Tempranillo con una uva de cepas viejas que han recuperado que se llama Rufete. Buen vino.

Empezamos con un Ceviche de Pez mantequilla y bonito, no muy picante y sí en su punto de maceración, muy conseguido.

Siguió una ensalada de tomate con mollitas, ventresca y salsa de pimiento, que aportaba un perfume especial al conjunto. 


El Tataki de Atún Rojo y ajoblanco de wasabi, muy poco marcado y de una calidad espléndida, no hay más que ver la foto.


Un Pulpo al horno sobre crema de Coliflor Tostada, excelente combinación y un pulpo meloso, perfecto.


Una combinación de mar y montaña, Mollejas de Cordero con calamarcitos y salsa Ponzu, que nos encantaron y que supone una combinación de sabores armónica.


Finalizamos con unas cocochas de Merluza, un valor siempre seguro que se deshacían en la boca y un Onglet, Solomillo de carnicero o Regomeyo (como lo llama mi carnicero) que es una pieza del diafragma de la ternera sabrosísima, y poco consumida.

Finalizamos con una tríada de postres, sin olvidarme del segundo vino que tomamos, un Finca Collado Original Cabernet y Merlot que me ha parecido de lo mejor que he tomado en vinos de Alicante últimamente (y tomo con frecuencia).
Tiramisú
Postre de chocolate con picante
Torrija, leche preparada, Cacao y mandarina


El postre de chocolate con picante el que más me gustó. Rematamos con distintos vinos dulces a los que fuimos invitados. Una comida muy completa, con multitud de sabores y combinaciones, con un ritmo de salida de platos muy adecuado, y con unos vinos divertidos. Gran comida.

Saldríamos a unos 35 € por persona, precio muy correcto para la calidad y el servicio.

Recomendable al 100 por 100.

Raim Degustación
García Morato 8 (la calle la van a cambiar de nombre a Miquel Grau)

Alicante 966378188

martes, 21 de febrero de 2017

Teatro Bistrot

Emoción en el Teatro Bistrot. Sergio Sierra se encierra con 10 comensales en este mínimo restaurante tan especial en su concepto, ambiente, decoración, pero sobre todo en su cocina.

Tras un desafortunado cierre de la preciosa terraza que habían montado en pleno centro de la ciudad, el grupo de El Portal ha adoptado una decisión valiente que llevará a éste cocinero a alcanzar un reconocimiento que se merece, mantener el restaurante abierto sin la terraza, a pesar de su tamaño.



Es un mínimo espacio decorado como un bistrot y con un ambiente algo burlesque, lleno de espejos y muy francés, música adecuada al ambiente, y atención tan amable y explicativa que acompaña a la experiencia de comer en el Teatro Bistrot. Nos atendió Andrea de forma impecable, y el propio Sergio con el que pudimos hablar de tú a tú.

La fórmula ofrecida es un menú degustación que varía en función del número de pases. Elegimos el intermedio, que fue un acierto para una cena de tres horas de disfrute.

La comida está inspirada en la gastronomía típica de Alicante y llena de guiños a la tradición pero con unas presentaciones y preparaciones muy especiales, donde todo está muy pensado.

Empiezan los aperitivos con una esfera de aceite y almendra muy suave, unas ramitas de hinojo de mar encurtido curiosísimo, seguido de una cebollita rellena de anchoa y una original versión de pan con tomate y allioli, amplia y finísima torta crujiente con polvo de tomate y mínimos detalles de un all i oli muy suave.



Rematan los aperitivos una mojama de atún a medio camino entre el atún crudo y el salazón, que tiene lo mejor de ambos mundos, y una hueva de mújol (la reina de las huevas) también semi hecha que nos hacen empezar a sentir el nivel del recorrido.


Después una entrada de quisquillas crudas con alcachofas en un caldo suave hecho con las cabecitas del marisco realmente fino y conseguido.

A continuación una maravilla de plato basada en la alcoyana tradición de la cena del pobre, en la que el día antes del sorteo de la lotería de Navidad se comen sardinas con pericana y huevo, consistente en unas habas verdes tiernas, un huevo en el que tanto la clara y la yema han sido transformadas, unos trocitos de sardina ahumada un quizá algo de polvo de ñora que comido todo mezcladito daba ganas de llorar.

Después salmonete en dos pases. Una torta crujiente de sus escamas, y unos patés de su hígado bien contundentes para empezar y unos lomos cocidos en un leve caldo de verdura que se deshacía al comerlo. Potencia y finura, lo que demuestra un conocimiento de éste colorado rey del mar.




Un taco de atún escabechado levemente, con su centro bien rojo, aprovechando el clásico escabeche y el moderno uso del atún que tanto se ha introducido en todas las cocinas del mundo.

Finalmente, una creación aparentemente sencilla pero creo que resume el espíritu de la cena. Conejo con tomate, nada más alicantino, un muslo de conejo y una almendra grande de una pasta de tomate con un sabor concentrado que casi es evocativo. Magnífico plato.

Antes de llegar a los postres otro divertimento, “montadito” de morcilla de Pinoso, consistente en un par de obleas cuadradas y una mínima cantidad de morcilla dulce para dar un bocado antes del postre. Otro guiño a los sabores locales de toda la vida.


Ya llegamos a los postres, un primer postre de trufa de trufa, mezclando el chocolate con la trufa negra, y un segundo platillo con unos bombones, un polo y unas galletas para rematar.




La carta de vinos es acorde al lugar, elegimos primero un Viña Tondonia blanco reserva de 2003 con una buena cantidad de madera y unos años fantásticamente bien llevados (un pelín frío al principio), y un mencía de lujo, el Veronica Ortega ROC 2011, con un recorrido larguísimo.

En resumen una de las mejores experiencias en gastronomía en Alicante, que en breve será muy difícil conseguir. Puede parecer algo caro, ya que el menú elegido vale 75 € sin vino, pero conviene ahorrarse dos cenas inconsecuentes que terminan con gin tonics de los que luego nos arrepentimos al día siguiente y que olvidamos sobre la marcha y cambiarlas por una delicia para los sentidos.

Gracias.

Todo está en la web




sábado, 28 de enero de 2017

Mish Mish

Ayer disfrutamos de una excelente comida en el restaurante Mish Mish, en la Plaza de San Cristóbal, uno de los enclaves más singulares de Alicante, en la entrada del "Barrio".

Ya hace muchos años que la comida libanesa entró en nuestra ciudad, recuerdo comidas ya hace 25 años en un restaurante en la Albufereta, y después de forma esporádica.

El esfuerzo en imagen, decoración, carta y web de Mish Mish es muy llamativo. El desarrollo de su web es propio de una cadena, por su profusión en fotografías, y explicación de los platos, que en el caso de cocinas como la libanesa es muy necesario para nosotros.

El local es blanco, es lo primero que me viene a la cabeza al ver su fachada y su decoración, por la luz que recibe a mediodía del ventanal que da a la plaza. Por la configuración en U del espacio, la entrada es la dedicada a restaurante, y la otra parte de la U es la tetería. Las mesas y sillas son sencillas, sin mantel, con un cubre rectangular propio integrado en la decoración del local.

Cuando llego a comer, me han elegido la comida, ya que teníamos que terminar temprano. Una fórmula de menú de tres platos libaneses y un segundo plato, más un postre y té por 12,5 a 15 € por persona. Como eramos tres, las entradas fueron 9 platos diferentes, cosa que me encantó, ya que es lo propio de la cocina del medio oriente.


Los platos fueron Hummus (no podía faltar), Hummus Beiruti (picante de verdad), Muhamarah, (lo que más me gustó, una pasta roja especiada espectacular), Fool (tomate y habas, combinación muy alicantina por cierto), Kishka (una textura muy agradable), patatitas especiadas (lo más "normal"), Tabulah (la ensalada de perejil), y una cazuelita con una sopita de pollo.

De segundo, unas brochetas de pollo, de cordero, servidas con ensalada y patatas fritas, y un Kuzzi, enorme pastel relleno de arroz, guisantes, carne picada y piñones con una ensalada de yogur con pepino fresquísima.

Unos postres testimoniales que se agradecen porque las raciones de comida son bastante grandes, y un té final para una comida de buen nivel.


Desayunos en la terraza de gran ambiente.

Restaurante Mish Mish
Plaza San Cristóbal 8
965230643
www.mishmish.es

La web es imprescindible