martes, 21 de febrero de 2017

Teatro Bistrot

Emoción en el Teatro Bistrot. Sergio Sierra se encierra con 10 comensales en este mínimo restaurante tan especial en su concepto, ambiente, decoración, pero sobre todo en su cocina.

Tras un desafortunado cierre de la preciosa terraza que habían montado en pleno centro de la ciudad, el grupo de El Portal ha adoptado una decisión valiente que llevará a éste cocinero a alcanzar un reconocimiento que se merece, mantener el restaurante abierto sin la terraza, a pesar de su tamaño.



Es un mínimo espacio decorado como un bistrot y con un ambiente algo burlesque, lleno de espejos y muy francés, música adecuada al ambiente, y atención tan amable y explicativa que acompaña a la experiencia de comer en el Teatro Bistrot. Nos atendió Andrea de forma impecable, y el propio Sergio con el que pudimos hablar de tú a tú.

La fórmula ofrecida es un menú degustación que varía en función del número de pases. Elegimos el intermedio, que fue un acierto para una cena de tres horas de disfrute.

La comida está inspirada en la gastronomía típica de Alicante y llena de guiños a la tradición pero con unas presentaciones y preparaciones muy especiales, donde todo está muy pensado.

Empiezan los aperitivos con una esfera de aceite y almendra muy suave, unas ramitas de hinojo de mar encurtido curiosísimo, seguido de una cebollita rellena de anchoa y una original versión de pan con tomate y allioli, amplia y finísima torta crujiente con polvo de tomate y mínimos detalles de un all i oli muy suave.



Rematan los aperitivos una mojama de atún a medio camino entre el atún crudo y el salazón, que tiene lo mejor de ambos mundos, y una hueva de mújol (la reina de las huevas) también semi hecha que nos hacen empezar a sentir el nivel del recorrido.


Después una entrada de quisquillas crudas con alcachofas en un caldo suave hecho con las cabecitas del marisco realmente fino y conseguido.

A continuación una maravilla de plato basada en la alcoyana tradición de la cena del pobre, en la que el día antes del sorteo de la lotería de Navidad se comen sardinas con pericana y huevo, consistente en unas habas verdes tiernas, un huevo en el que tanto la clara y la yema han sido transformadas, unos trocitos de sardina ahumada un quizá algo de polvo de ñora que comido todo mezcladito daba ganas de llorar.

Después salmonete en dos pases. Una torta crujiente de sus escamas, y unos patés de su hígado bien contundentes para empezar y unos lomos cocidos en un leve caldo de verdura que se deshacía al comerlo. Potencia y finura, lo que demuestra un conocimiento de éste colorado rey del mar.




Un taco de atún escabechado levemente, con su centro bien rojo, aprovechando el clásico escabeche y el moderno uso del atún que tanto se ha introducido en todas las cocinas del mundo.

Finalmente, una creación aparentemente sencilla pero creo que resume el espíritu de la cena. Conejo con tomate, nada más alicantino, un muslo de conejo y una almendra grande de una pasta de tomate con un sabor concentrado que casi es evocativo. Magnífico plato.

Antes de llegar a los postres otro divertimento, “montadito” de morcilla de Pinoso, consistente en un par de obleas cuadradas y una mínima cantidad de morcilla dulce para dar un bocado antes del postre. Otro guiño a los sabores locales de toda la vida.


Ya llegamos a los postres, un primer postre de trufa de trufa, mezclando el chocolate con la trufa negra, y un segundo platillo con unos bombones, un polo y unas galletas para rematar.




La carta de vinos es acorde al lugar, elegimos primero un Viña Tondonia blanco reserva de 2003 con una buena cantidad de madera y unos años fantásticamente bien llevados (un pelín frío al principio), y un mencía de lujo, el Veronica Ortega ROC 2011, con un recorrido larguísimo.

En resumen una de las mejores experiencias en gastronomía en Alicante, que en breve será muy difícil conseguir. Puede parecer algo caro, ya que el menú elegido vale 75 € sin vino, pero conviene ahorrarse dos cenas inconsecuentes que terminan con gin tonics de los que luego nos arrepentimos al día siguiente y que olvidamos sobre la marcha y cambiarlas por una delicia para los sentidos.

Gracias.

Todo está en la web